Santa Teresa: ¿Qué queréis de mí?

Este martes celebramos la fiesta de Santa Teresa de Jesús, religiosa, reformadora del Carmelo, fundadora, mística, escritora, contemplativa y activa a la vez. Su vida y su experiencia, explicitadas en sus grandes obras, nos ayudan en nuestra vida cristiana.

Cuestiones que hoy son preocupación para muchos también lo fueron para Santa Teresa, y es bueno fijarnos en cómo las afrontó y vivió. Concretamente, eran los obstáculos para descubrir la propia vocación, las grandes dificultades para rezar hasta llegar a ser la gran maestra de plegaria que fue, y encontrar la confianza plena en Dios y la fortaleza para afrontar los problemas. No olvidemos que fue una gran reformadora, y ejemplo de cómo conseguir una verdadera reforma.

Santa Teresa, religiosa contemplativa con un talante activo. Llevó una vida consagrada a la contemplación y comprometida con la acción; contemplativa y activa para proponer el tesoro de la vida consagrada y fundar monasterios reformados.

Mujer de plegaria profunda. Ella misma manifiesta que durante 20 años vivió una gran sequía interior cuando se proponía rezar. Y, sin embargo, se convirtió en la gran maestra de plegaria, y así la definió San Pablo VI cuando la proclamó doctora de la Iglesia.

Los capítulos del 11 al 23 del Libro de su vida son un tratado clásico y único, en que compara los niveles de oración con cuatro maneras de regar un huerto.

  1. Regar trayendo el agua con cubos desde un pozo. Oración mental, interior, de meditación. Recoger el pensamiento en el silencio y evitar las distracciones. Pasar muchos ratos tratando en soledad con aquel que nos ama. Requiere esfuerzo personal.
  2. Regar por medio de una noria. Oración contemplativa, de recogimiento. Requiere esfuerzo personal, pero se empiezan a saborear sus frutos.
  3. Regar con canales desde un arroyo. Oración de unión. El esfuerzo personal es muy pequeño… Todo está absorbido por un intenso sentimiento de amor y de paz.
  4. Regar con la lluvia que cae del cielo. El éxtasis. Aquí conviene gozar sin entender aquello de lo que se goza.

En el Libro de las moradas o Castillo interior expone las etapas de la oración en siete pasos, describiendo el alma como un castillo de vidrio o diamante al que se entra por medio de la oración, y dentro cual se recorren varias moradas.

Mujer fuerte en el sufrimiento. Teresa sufrió primero por su familia de carne y sangre, por su primera familia religiosa, por su frágil salud, por la misma Iglesia y las denuncias a la Inquisición, por las dificultades en los viajes…

Mujer de una gran experiencia mística. Se trata de la unión más honda de la persona con Dios que se puede experimentar en esta tierra. Podemos hablar de matrimonio espiritual con el Dios amor que todo lo inunda.

Mujer de Iglesia. Ella misma manifiesta: “Yo solo soy hija de la Iglesia”.

Fundadora de una gran orden religiosa que recupera la espiritualidad del Carmelo. Mujer reformadora porque deseaba la conversión firme de la vida consagrada. Vivió muchas dificultades por la reforma del Carmelo.

Santa Teresa, escritora genial y fecunda. Solo dos muestras, muy conocidas, de su lírica mística:

Nada te turbe, / nada te espante,

Todo se pasa, / Dios no se muda.

La paciencia / todo lo alcanza;

quien a Dios tiene / nada le falta.

Sólo Dios basta.

 

 

Dadme riqueza o pobreza,

dad consuelo o desconsuelo,

dadme alegría o tristeza,

dadme infierno o dadme cielo,

vida dulce, sol sin velo,

pues del todo me rendí.

¿Qué mandáis hacer de mí?

Mons. Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 404 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.