“Bautizados y enviados: La Iglesia de Cristo en misión en el mundo” (1)

Queridos hermanos y amigos:

Todos los años el mes de octubre tiene un marcado carácter misionero, en él celebramos un domingo dedicado a las misiones que conocemos con el nombre de Domund e incluso cada semana de este mes está dedicada a una actividad que podemos realizar en favor de las misiones, la oración, la penitencia, la limosna etc.

Este año, el papa Francisco ha querido que este tradicional mes de octubre misionero tenga un carácter especial y que toda la Iglesia lo viva con más intensidad; por ello, este año celebramos “El Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019”. El motivo de proponernos este Mes Extraordinario es que este año se cumplen 100 años de la Carta Apostólica Maximum Illud del Papa Benedicto XV. Con esta Carta Apostólica se impulsó en la Iglesia un gran espíritu misionero, desde los países cristianos, un gran número de misioneros y misioneras se extendieron por todo el mundo llevando a muchísimos países de África, Asía, Oceanía y América, el anuncio del Evangelio. Muchas congregaciones nacieron también en aquel momento con un exclusivo sentido misionero; a su vez, un gran fervor misionero creció en diócesis, parroquias e incluso en las órdenes y congregaciones tradicionales; fue lo que podemos llamar “una revolución misionera” que rápidamente prendió en toda la Iglesia.

El lema que el Papa nos propone para el Mes Misionero Extraordinario es: “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”. Con este mes Francisco quiere que volvamos a tomar un nuevo impulso misionero y que todos los cristianos sintamos la responsabilidad común de anunciar el Evangelio. Es algo que ya nos proponía en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (15): “La salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia”. Es una llamada a que en todo cristiano se despierte la conciencia misionera y que todos nos sintamos responsables de lo que llamamos, missio ad gentes, es decir la misión a todos los pueblos y a todos los hombres.

Para animarnos a vivir con intensidad este mes el papa Francisco ha dirigido a toda la Iglesia un Mensaje que, como os decía más arriba, tiene por título: “Bautizados y enviados: La Iglesia de Cristo en misión en el mundo”.

De este mensaje podemos hoy subrayar cuatro aspectos que, en él, el Papa señala, para vivir con más intensidad el camino de preparación y realización del Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019:

En primer lugar, la importancia del encuentro personal de cada uno de nosotros con Cristo. En la Eucaristía, en la escucha de la Palabra de Dios, en los momentos de oración personal y de la comunidad. Es decir, nadie puede dar aquello que no tiene, no podemos anunciar a Cristo ni tener espíritu misionero, si Él no habita en nosotros y es algo fundamental en nuestras vidas.

Segundo, el recuerdo vivo del testimonio de los santos y de los mártires. El anuncio del Evangelio crece y arraiga no sólo por las palabras, lo hace, sobre todo, por el testimonio. Recordemos la famosa frase de Tertuliano: “La sangre de los mártires es semilla de cristianos”.

Tercero, debemos retomar en todas nuestras actividades pastorales y catequéticas una renovada formación misionera; es decir, así como hace cien años el espíritu misionero prendió en el corazón de toda la cristiandad, ahora con la predicación, con la catequesis, en los grupos de formación, etc., debemos prender nuevamente esta llama misionera en cada corazón de los creyentes.

Finalmente, en cuarto lugar, debemos hacer crecer la caridad misionera. Es decir, nuestra colaboración por distintos medios con todo el mundo misionero. Abrir nuestro corazón con generosidad, aportando desde nuestra pobreza, para que el anuncio del Evangelio sea posible en todo el mundo.

Durante todo este mes, si Dios quiere, compartiré con vosotros en las cartas dominicales lo que es este Mes Extraordinario Misionero, invito a que los sacerdotes, catequistas, profesores de religión y todos los que tenéis alguna responsabilidad de formación hagáis los mismo en vuestras labores. Ojalá, la llama de este espíritu misionero vuelva a prender con fuerza en nuestra diócesis. Si mis cartas os sirven podéis compartirlas y comentarlas en vuestras diversas acciones pastorales cada semana.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

 

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 212 Artículos
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.