Misioneros Mártires de Nuestra Diócesis (I): El Beato Jacinto Orfanell

En nuestra diócesis hemos comenzado el Mes Misionero Extraordinario recordando a los tres misioneros nacidos en nuestros pueblos, cuya santidad ha sido reconocida por la Iglesia, que los ha elevado al honor de los altares. Aunque es en los pueblos donde nacieron donde son recuerdados de una manera especial, el testimonio de su generosidad al servicio del Evangelio, de su vida santa y de su martirio, engrandece la historia de nuestra diócesis. La celebración de este mes misionero es una buena ocasión para que los recordemos.

El primero fue el beato Jacinto Orfanell. Nace en La Jana en 1578. Comienza sus estudios en el convento de los dominicos de Sant Mateu. Después estudia en Valencia, Alcalá de Henares y Lleida. En el año 1600 solicita ingresar en la Orden dominicana en el convento de Santa Catalina, de Barcelona. Hecha la profesión religiosa le envian a completar los estudios en Tortosa. Sus superiores quieren que se dedique a la enseñanza de la teología, pero él manifestó su deseo de ser misionero en Asia. El 28 de julio de 1605 inicia el viaje que le llevaría en primer lugar a Filipinas, adonde llega el 30 de abril de 1606. El 25 de junio de 1607 llega a Japón, su destino misionero definitivo. La situación de los cristianos no era fácil: diez años antes habían sufrido el martirio Pablo Miki y sus compañeros y se habían destruido 137 iglesias. Los misioneros estaban sometidos a fuertes controles por parte de las autoridades y en la vida de la Iglesia se alternaban periodos de una libertad relativa con épocas de persecuciones. Después de cuatro años en la misión de Hizén, donde habían evangelizado libremente, en 1613 son expulsados y se trasladan a Nagasaki. En 1615 se decretó la expulsión del Japón.

Jacinto Orfanell y otros religiosos, cuando el barco que les llevaba al destierro ya se había adentrado en el mar, ayudados por algunos cristianos regresaron a escondidas con unas barcas a Nagasaki, donde clandestinamente continuaron sosteniendo la fe de los cristianos que sufrían persecución y reconciliando a los que por miedo al martirio habían negado públicamente la fe. En sus cartas e informes encontramos abundantes noticias sobre las torturas a las que éstos eran sometidos.

El 25 de abril de 1621 es apresado cuando visitaba a unos cristianos en una aldea y lo trasladan a Nagasaki, a una cárcel construída para los religiosos que se encontraban clandestinamente en Japón. Desde allí escribió algunas cartas en las que manifiesta la convicción de que el martirio estaba cerca, y su disposición “con la ayuda del Señor -dice en su última carta desde la cárcel- a padecerlo todo por su santo nombre y fe, que es la que nos tiene enseñada la Santa Madre Iglesia Romana, en cuya creencia hemos vivido, y ahora morimos con sumo gusto y alegría”. El día 9 de septiembre fue condenado a morir quemado y ejecutado al día siguiente junto con los otros misioneros encarcelados con él. Su pasión por el Evangelio y amor a los cristianos del Japón le llevó a entregar la vida por Cristo.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.