El “Mes Misionero Extraordinario”

Queridos diocesanos:

 

Sin duda todos habéis oído o leído alguna información acerca de la iniciativa del papa Francisco relativa a la celebración de un “Mes Misionero Extraordinario”, anunciado con ocasión del centenario de una Carta Apostólica del papa Benedicto XV (1915-1922) titulada “Maximum Illud” (“La grande y santísima misión confiada a sus discípulos por Nuestro Señor Jesucristo”) en la que, entre otros aspectos, aquel pontífice, a la vez que recordaba que “la Iglesia de Dios es católica y, por lo tanto, no puede ser extraña a ningún pueblo” ofrecía orientaciones que contribuyeron decisivamente en aquella época a lanzar  la acción misionera y evangelizadora de la Iglesia.

 

Para conmemorar el eficaz impulso que aquel documento dio a la misión de la Iglesia, el Papa Francisco quiere estimular en todas las comunidades eclesiales la conciencia de la misión “a todas las gentes” y, según sus palabras, dinamizar nuevamente en todos los bautizados la conciencia de la responsabilidad de proclamar el Evangelio: “Es mi intención promover un ‘Mes Misionero Extraordinario’ en octubre de 2019, con el fin de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia ad gentes”, había dicho ya el en el Ángelus del domingo 22 de octubre de 2017, coincidiendo con el DOMUND de aquel año. Posteriormente, en una Asamblea de las Obras Misionales Pontificias, dio las claves de lo que va a ser ahora la referida iniciativa del Santo Padre.

 

El “Mes Misionero Extraordinario” se propone, por tanto, reavivar en todas las parroquias y comunidades eclesiales la conciencia misionera recordando a todos los fieles cristianos que hemos de vivir en permanente estado de cumplimiento del mandato del Señor: “Id… haced discípulos… enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado” (Mt 28,19; cf. Mc 16,15). Porque la palabra “misión” -conviene recordarlo- no se refiere solamente al primer anuncio del Evangelio en los pueblos y culturas carentes de tradición cristiana, sino que hace referencia también a toda actividad promovida por la Iglesia en orden a dar a conocer y a profundizar el mensaje de Jesucristo, incluso entre los bautizados que no progresan en su fe o no viven según las exigencias de la vida cristiana.

 

Nosotros mismos, cuando hablamos de la “misión” y, sobre todo, de “las misiones”, pensamos casi siempre en África o en Asia sin caer en la cuenta de que también en la vieja Europa y en nuestra España se constata un creciente nivel de olvido de Dios y de la fe cristiana, y por tanto de indiferencia religiosa y de “paganismo” práctico. En este sentido, siendo sinceros, hemos que reconocer que nuestro país está necesitado también, en buena medida, de una amplia y eficaz renovación misionera aunque, a Dios gracias, han surgido también en las últimas décadas movimientos y caminos de verdadera evangelización orientados precisamente a los bautizados que se han olvidado de la fe que recibieron y necesitan volver al seno de la Iglesia.

 

«El Papa Francisco, se ha dicho, quiere despertar en toda la Iglesia el sentido misionero«. La clave para entender su pontificado es precisamente “la misión” de manera que, cuando ha hablado o habla de “Iglesia en salida”, quiere decir en “salida misionera”, cumpliendo el citado mandato del Señor a todos sus seguidores. Por eso, a pesar del ambiente de decadencia espiritual que a veces se percibe, el Espíritu del Señor sigue actuando. En este sentido el “Mes Misionero”  nos va a venir muy bien a todos. Con mi cordial saludo y bendición:

+Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella