Jornada Mundial del migrante y refugiado

No se trata sólo de migrantes.

ACOGER, PROTEGER, PROMOVER E INTEGRAR

Ante la Jornada Mundial del migrante y refugiado, escribo a todo el pueblo de Dios que camina en Coria-Cáceres, sacerdotes, vida consagrada y laicos, para que vivamos intensamente esta jornada y siempre, como  nos recuerda el Papa Francisco y la Conferencia episcopal, como una Iglesia que acoge y que siempre abraza a sus hijos más necesitados.

El Papa Francisco con su estilo de sencillez y profundamente pastoral, nos recuerda a toda la Iglesia en esta jornada y que se debe aplicar a otras muchas realidades con personas, que debemos acoger,  proteger, promover e integrar.

  1. La acogida es el estilo del Buen Samaritano, que no pasa de largo ante la persona necesitada en el camino de la vida. Se trata de acercarse y promover la acogida del corazón. Esta acogida es siempre la primera condición para la solución. No se solucionan los problemas ni los conflictos mirando hacia otra parte. La solución es siempre mirar a los ojos y ponerse en el lugar del que vive en todas las intemperies… no se trata sólo de situaciones  urgentes sino de lo importante y clave para la vida de tantas personas..
  2. Proteger la vida, la persona que viene a nosotros, familias con hijos, que han venido y vienen con el derecho humano fundamental de proteger su vida, de buscar un puesto digno de vivir sabiendo, como dice el Papa Francisco que “otro mundo es posible”. Proteger es siempre la actitud de una Iglesia como la nuestra que desde las aplicaciones sinodales quiere ser samaritana y solidaria con los migrantes, con los refugiados, con los que vienen huyendo de tantos infiernos que hemos creado los hombres.
  3. Quedarse cruzados de brazos no soluciona nada. La compasión hacia el hermano debe promover todo aquello que esté en nuestras manos y que pueda hacerse. Construir una casa común, un lugar desde donde se promueve la solidaridad y se ofrezcan posibles vías de solución de los que vienen, de los que están y que sólo buscan en nosotros que los escuchemos, ayudemos en la solución a sus gravísimos problemas y necesidades.
  4. El esfuerzo de nuestra Delegación episcopal de migración con Ángel Martín Chapinal a la cabeza y su equipo me consta que es admirable y para nuestra Diócesis un camino a seguir. Aliento a todos en sus parroquias, en sus centros, en sus cofradías, en sus comunidades, en sus movimientos a ser expresión como dice el Papa Francisco del Corazón abierto y misericordioso del Señor.

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.