Discurso del Secretario de Estado Vaticano en la 74ª Asamblea General de la ONU

Amazonía
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La crisis que sigue a la «rápida destrucción de nuestros bosques, especialmente de nuestras selvas tropicales, no es sólo ambiental, sino también social y sobre todo ética», es la advertencia que lanzó el 23 de septiembre el Cardenal Pietro Parolin durante la reunión de alto nivel, en el Palacio de la ONU en Nueva York durante la 74ª Asamblea General de la ONU, dedicada a la protección de los bosques tropicales, con el objetivo de promover acciones multilaterales «urgentes y duraderas».

Preservar y educar a la responsabilidad

«Todos reconocemos – observó el Cardenal Parolin – la importancia de los bosques para el mundo entero y también para el futuro de la humanidad: son el recurso renovable más fiable del mundo y son esenciales para el desarrollo humano integral». Pero, «en tiempos de creciente urbanización – señaló el Purpurado – su irremplazable importancia se da a menudo por sobre entendida y subestimada». De ahí la importancia crucial de educar a las personas para que consideren los bosques no sólo como un recurso a explotar, sino también como un santuario a cultivar y a renovar constantemente». Esta tarea de protección es tanto más rigurosa cuanto que, ha advertido el Secretario de Estado, ante la rápida destrucción de los bosques con «la pérdida de especies y de equilibrios vitales, que podrían alterar todo el ecosistema».

La destrucción de los bosques causa grandes sufrimientos

«Un gran sufrimiento viene de la absurda destrucción de los bosques» y pagando el precio más alto – dijo el Cardenal Parolin – son «aquellos que dependen de los bosques para sus hogares, medios de vida, tradiciones culturales y estructuras sociales». Así que «el cuidado de nuestra casa común y de nuestros hermanos y hermanas en esa casa, deben proceder juntos», exhortó el Cardenal. «Necesitamos una ecología integral», «que equilibre el uso responsable de los bosques para el desarrollo económico y social con su protección y preservación para el bien de quienes dependen y cuidan de ellos y para el bien de la humanidad y de las generaciones futuras». Por ello, el Purpurado recomienda que «las decisiones para mejorar la gestión de nuestros bosques se tomen con la participación plena y significativa de aquellos cuyos derechos, valores y voluntad se verán más afectados».

El futuro de los pueblos indígenas afecta a toda la humanidad

El Cardenal Parolin recordó que dentro de dos semanas, el 6 de octubre, se inaugurará en el Vaticano el Sínodo de los Obispos de todo el mundo sobre la Región Amazónica, que se centrará principalmente en los desafíos eclesiales y pastorales de esa zona, con especial atención a los pueblos indígenas que viven en ella y a las cuestiones humanas, ecológicas, sociales y económicas que afectan a la región y que preocupan a toda la humanidad. Por lo tanto, también otros ecosistemas importantes se enfrentan a graves amenazas, como la cuenca del Congo, los bosques tropicales del sudeste asiático y otros bosques nacionales y territorios verdes.

Protección del medio ambiente a través de la justicia social

Como señaló el Papa Francisco durante su reciente visita a Madagascar, un país que desde 2001 ha perdido el 21% de sus bosques: «no puede haber un verdadero enfoque ecológico o una acción concreta para proteger el medio ambiente sin una justicia social que garantice el derecho al destino común de los bienes de la tierra para las generaciones actuales, pero también para las futuras».

Un enfoque integrado contra la pobreza y la exclusión

Finalmente, el Cardenal Parolin instó a exigir «un enfoque integrado y multilateral que combata la pobreza y devuelva la dignidad a los excluidos, protegiendo al mismo tiempo este precioso, indispensable y amenazado don», que son las selvas tropicales.

(Roberta Gisotti – Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

 

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