Educación cristiana de los niños (II)

¡PARA CRECER EN HUMANIDAD Y LIBERTAD!

Algunos padres nos plantean la pregunta: «Pero, ¿qué debemos hacer cuando nuestros hijos son pequeños para educarlos cristianamente?».

Fundamentalmente, hay que estar convencidos de que la educación cristiana de los niños es muy importante para su vida, precisamente para que puedan crecer en libertad y humanidad. Sin esta educación –como en las otras dimensiones de su vida– no tendrán la capacidad de ir forjando y decidiendo su personalidad.

Por eso me atrevo a ofrecer aquí algunas pautas, ahora que ha empezado un nuevo curso.

El amor de los padres. El amor de los padres, manifestado de múltiples maneras, es el envoltorio más precioso y decisivo para la vida. La experiencia también ayudará a los pequeños a descubrir y vivir el amor de Dios, y a aprender a amar.

Los primeros signos. Se ha acogido al bebé con todo el amor, y así se manifiesta en las atenciones para satisfacer sus necesidades y, sobre todo, en las expresiones de afecto y ternura. Es importante para los padres rogar dando gracias a Dios por la nueva vida, fruto de su amor, y pedirle que les ayude a dar a su hijo las atenciones que necesita para su crecimiento, y también ponerlo bajo la protección de la Virgen, madre de Jesús y madre nuestra, María.

También es bueno hacer la señal de la cruz sobre su frente, aunque el bebé no sea consciente de ello, porque así puede empezar su existencia acompañado del signo del amor y de la salvación.

La decisión sobre Bautismo. Es necesario que los padres se planteen la celebración del bautismo del suyos hijos. Ciertamente que la decisión está condicionada por su voluntad de educar cristianamente o no, pero es una decisión importante para la vida.

Los símbolos religiosos y cristianos en el hogar. Los niños contemplan, descubren… y se dan cuenta de si en casa hay cuadros o imágenes religiosas. Si bien habrá que explicarles su significado cuando lo puedan entender, para ellos ya formarán parte de su geografía.

Las visitas a las iglesias. Cuando los padres visitan alguna iglesia o la parroquia a que pertenecen, para celebrar la Eucaristía, también es adecuado y educativo que les acompañen sus hijos. Si son pequeños se acostumbrarán en estos espacios y, si son ya algo mayores, aunque no lo entiendan, se darán cuenta de la importancia de la Eucaristía para sus padres.

Las primeras oraciones. Que el padre y/o la madre hagan repetir al niño una breve oración cuando ha empezado a hablar, antes de ir a dormir o en otras ocasiones es iniciar una actitud que lo acompañará siempre.

La catequesis en casa y en la parroquia. La formación cristiana es fundamental tanto en casa como en la catequesis. En el grupo de catequesis, experiencia de Iglesia, los chicos tienen que conocer a Jesús para amarle, aprender a rezar y a celebrar la fe. Descubrirán en los catequistas y padres. Unos testigos de Jesús.

La clase de religión en la escuela. La clase de religión en la escuela ayudará al niño a vivir con normalidad el conocimiento de «la religión» junto con las otras asignaturas.

La primera comunión y la misa de los domingos. Si hace la primera comunión es para que se acostumbre a hacer la segunda, la tercera… y la de los domingos, pero acompañado por los padres.

Continuar la catequesis. No rompamos la formación, no nos limitemos a la primera formación… Del mismo modo que los pequeños crecen, hace falta que crezcan también en la experiencia cristiana.

Los movimientos educativos del tiempo libre. Participar en algún movimiento cristiano del tiempo libre podrá ayudar a los hijos a armonizar el hecho de ser cristianos con las dimensiones del juego, la naturaleza, la diversión, el servicio, la fraternidad…

¡No dejemos para mañana lo que debe hacerse hoy!

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 396 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.