Francisco de Asís y Domingo de Guzmán

Un saludo y una oración desde Bolonia (Italia). Esta noche emprenderemos el viaje de regreso a casa. En nuestra peregrinación diocesana hemos tenido dos momentos particularmente significativos: la celebración de la Santa Misa de hoy, en la  basílica de Santo Domingo, en Bolonia, junto a su tumba; y el viernes pasado, la celebración junto a la tumba de san Francisco de Asís, en la basílica que lleva su nombre. Han sido unos momentos de especial oración por nuestra diócesis en los inicios del nuevo curso. Recordemos hoy algunos trazos de la vida de estos dos grandes santos.

San Francisco de Asís (1182-1226) vivió una juventud despreocupada, cultivando los ideales caballerescos de su tiempo. A los veinte años tomó parte en una campaña militar y cayó prisionero. Enfermó, fue liberado, y al regresar a Asís comenzó un proceso de conversión espiritual que lo llevó a cambiar radicalmente su estilo de vida. En esa época tiene lugar el episodio del mensaje del Cristo crucificado en la iglesia de San Damián, que le dice: “Ve, Francisco, y repara mi Iglesia en ruinas”. Más adelante, renunció a la herencia paterna. En 1208, se sintió llamado a vivir en la pobreza y a dedicarse a la predicación.  Su ideal: ser como Jesús, contemplar a Cristo, amarlo intensamente, imitar sus virtudes.

Destaca en él la centralidad de Cristo y el amor a la Iglesia. Se siente llamado a vivir en la pobreza y a dedicarse a la predicación, siguiendo así a Jesucristo pobre y crucificado. Se caracteriza también por un gran amor y fidelidad a la Iglesia. No renueva la Iglesia sin el Papa o en contra de él, sino sólo en comunión con él. En san Francisco se armonizan la Iglesia fundamentada en la sucesión de los Apóstoles y el carisma nuevo que el Espíritu Santo suscita en ese momento para renovarla. En la vivencia de esa unidad se desarrollará la verdadera renovación. El amor  a la Eucaristía y a la Palabra de Dios también seran una constante en su vida; el sentido de la fraternidad universal y el amor a la creación son característicos de la espiritualidad franciscana, así como la vivencia de la perfecta alegría.

Santo Domingo de Guzmán (1170-1221) nació en Caleruega (Burgos) y murió en Bolonia. Canónigo de Osma, acompañó a su Obispo al norte de Europa y percibió dos enormes desafíos que debía afrontar la Iglesia: la existencia de pueblos sin evangelizar y los males causados por la herejía de los cátaros. De acuerdo con el Papa Inocencio III, se dedicó a la predicación de la verdad, acompañando la predicación del Evangelio con el ejemplo de una vida pobre y austera. Su espiritualidad es eminentemente apostólica y se lleva a la práctica a través de formas nuevas como la vida mendicante en pobreza, que permitía una mayor disponibilidad para el estudio y la predicación itinerante y a la vez ofrecía un testimonio concreto y visible.

Él busca la perfección desarrollando todos los medios de su vocación: centralidad de la eucaristía, valor de la confesión y el rezo del oficio divino; preocupación por la verdad de la fe y por la salvación de las personas; entrega generosa a la Iglesia y al servicio del Santo Padre. Pone un nuevo acento en el amor a la verdad, que se busca sobre todo en el contacto asiduo con la Sagrada Escritura, y también un nuevo ardor en el trabajo por la salvación del prójimo.  En santo Domingo, la vida apostólica va íntimamente unida a la vida contemplativa. Consideraba indispensables para la misión evangelizadora la vida común en la pobreza y el estudio. La vida comunitaria ayuda al estudio y a la oración, y facilita también el desprendimiento de los bienes de este mundo. El estudio en función del apostolado, como preparación al apostolado.

San Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán fueron dóciles a la acción del Espíritu Santo, colaboraron generosamente para que la gracia que habían recibido de Dios fructificara abundantemente, y de esa forma dieron una respuesta eficaz a los retos que la Iglesia y la sociedad de su tiempo planteaban. Que su intercesión nos ayude a hacer nosotros lo mismo en nuestras vidas y en la diócesis.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar.Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos.En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989).El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”.El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis.El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa.En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.