El Jubileo de la Santa Cruz se clausura este sábado en la catedral de Oviedo

Catedral de Oviedo. La Perdonanza
La Perdonanza, en la catedral de Oviedo

El pasado sábado, 14 de septiembre, daba comienzo el Jubileo de la Santa Cruz en la Catedral de Oviedo. Y lo hacía con la celebración de la eucaristía, a las seis y media de la tarde. Una misa que finalizaba de un modo muy particular, ya que contó con la exposición del Santo Sudario en el presbiterio de la Catedral, un hecho que sólo tiene lugar tres veces al año, y dos de ellas suceden precisamente en el marco de este Jubileo.

La segunda, como es tradicional, será en la eucaristía de clausura de esta Perdonanza, este sábado 21 de septiembre, fiesta de San Mateo, a las 12 del mediodía.

A lo largo de esta semana, en la Catedral se celebra diariamente una misa jubilar a las seis y media de la tarde, con la posibilidad de subir a la Cámara Santa, al finalizar, para orar frente a las cruces y el  Santo Sudario –expuesto también allí durante estos días–.

Son, en definitiva, ocho días de Jubileo en los que es posible lucrar la indulgencia plenaria concedida por el Papa, cumpliendo con las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa, y además, en este caso, se incluye la visita piadosa a la Catedral con el rezo del Padrenuestro y el Credo.

Una tradición a la que muchos se mantienen fieles, tal y como reconoce desde la Catedral su Deán, Benito Gallego: “Está acudiendo mucha gente. El Jubileo es una oportunidad de recomenzar como cristianos, y muchos vienen para recibir el sacramento de la reconciliación y a la santa misa”. Ese “comenzar de nuevo” parece ser el atractivo más fuerte de la Perdonanza, por lo que supone de “impulso a la vida cristiana, que a veces está muy adormecida durante el año”, reconoce el Deán del templo. “Mucha gente llega y dice, un año más, estoy aquí, y precisamente porque Jubileo quiere decir principalmente la alegría que nos viene de Dios, todos los canónigos nos volcamos con el sacramento de la penitencia, que es el sacramento de la alegría”, afirma.

Junto con la eucaristía y la penitencia, la Perdonanza cuenta con la tradición de la exposición del Santo Sudario, la “reliquia que tiene más atractivo de todas las que alberga la Catedral”, según su Deán. Algo notorio, en función de la “gran cantidad de gente que llega, no solo de Asturias, sino de todo el mundo”. Sin embargo, ante ella hay que situarse con seriedad “mirando al Señor, que entregó hasta la última gota de su sangre –puntualiza Benito Gallego–. Lo que vemos en el Sudario no es la faz de Jesús, sino que es sangre, sangre estudiada por especialistas y que verdaderamente nos emociona y nos impone, pues por esa sangre estamos nosotros aquí y hemos sido redimidos. Es, en definitiva, una llamada a la generosidad y a la entrega”.

La cruz de referencia de este Jubileo es en realidad la conocida como Cruz de los Ángeles, de Alfonso II, del año 808. “Es, en realidad, un relicario, que en su anverso albergaba bastantes reliquias”, destaca el canónigo de la Catedral José María Hevia. A pesar del protagonismo actual del Santo Sudario en estos días de la Perdonanza, es esta Cruz el verdadero origen que vincula la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz al Jubileo actual de la Catedral. Un Jubileo del que se tiene constancia ya  en documentos del siglo XIV, otorgando una importancia especial al sacramento de la penitencia, “como demuestra la petición del Cabildo a trece mendicantes, es decir, frailes franciscanos, para que acudiesen al templo como apoyo para atender a los confesionarios”, explica José María Hevia. “Ahora somos algunos menos –reconoce– pero sí que estamos de manera estable, al menos cinco o seis confesores en estos días de la Perdonanza, pues mantenemos ese mismo criterio de la importancia de la reconciliación en estos días”.

Más adelante, en el siglo XVI, las crónicas recogen las celebraciones de la ciudad por estas fechas: “Había procesiones solemnísimas por la ciudad portando la Santa Bula, fuegos por la noche en la torre, música, toques de tambor”, explica el canónigo. “Y a estas celebraciones se incorporaban peregrinos, muchísimos, pues hay días en que consta la impresión de más de 20.000 buletas para otorgar a todos esos peregrinos que iban a venir esos días expresamente”, afirma, “y que siguen viniendo, por cierto, pues por estos días la Catedral recibe una afluencia de visitantes especial, como sucedió el pasado día 14, sábado, con un grupo de polacos y otro de franceses. Venían a ver la Catedral, sí, pero por la tarde asistieron a la inauguración del Jubileo de la Santa Cruz”. Era, en definitivo, un “ambiente típicamente festivo”, el del Oviedo del siglo XVI por estas fechas. “Y es lo que hemos heredado, las fiestas de la Perdonanza”, manifiesta.

La apertura del Arca Santa el 13 de marzo del año 1075 conllevó la elaboración de un inventario de su interior. La gran cantidad de peregrinos que acudían a venerar las reliquias de la Cámara Santa llevó a los Capitulares a pensar en la conveniencia de pedir a la Santa Sede la gracia de un Jubileo, una petición que llegó de mano del Papa Eugenio IV en el año 1438, concediendo la indulgencia plenaria a cuantos visitasen la Catedral de Oviedo el día de la Exaltación de la Santa Cruz, o los ocho días anteriores o posteriores del año en que tal festividad ocurriera en viernes. Una concesión que tuvo variaciones a lo largo de los siglos hasta que, en el año 1982, con motivo de la reposición de la restaurada Cruz de la Victoria en la Cámara Santa, la Santa Sede concedió excepcionalmente la gracia de indulgencia plenaria durante los días 14 al 21 de septiembre de aquel año. A partir del 1985, la Sagrada Penitenciaría estableció la práctica que ha llegado a nuestros días, es decir, la posibilidad de lucrar indulgencia plenaria durante el Jubileo de la Santa Cruz, cada año, en los días comprendidos entre el 14 y el 21 de septiembre.

(Iglesia en Asturias)

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