Los hijos de la luz y el dinero

En los tratados morales que explican las virtudes cardinales, se distingue la prudencia sobrenatural de la astucia de la carne. En cuanto a la primera, es virtud sobrenatural porque, con la mirada puesta en el fin último, que es Dios, dirige todos sus actos a la consecución del mismo y la salvación del alma. Está siempre regida por la caridad. La astucia de la carne nace del propio interés y busca que todo concurra en la satisfacción de sus propios instintos aunque no sean pecaminosos.

En el evangelio de hoy, Jesús cuenta una parábola conocida como la del administrador infiel, en la que el protagonista, al enterarse de que ha perdido el favor de su amo, busca por todos los medios salvarse a sí mismo del negro futuro que le espera, si el amo le despide. Para ello, comienza a llamar a los deudores y, buscando su favor, les perdona parte de la deuda que deben al amo. De este modo, cuando se encuentre en la calle, encontrará «amigos» que le echen una mano. Cuando termina la parábola, Jesús hace este comentario: «El amo felicitó al administrador injusto por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz». Es obvio que Jesús no alaba el proceder de este pícaro ladronzuelo, sino las astucia de la carne con que procede. Y contrapone claramente a quienes son «hijos de este mundo» y «los hijos de la luz», dejando claro que son dos comportamientos opuestos.

Jesús, sin embargo, no se contenta con subrayar la astucia del administrador infiel, sino que, tomando pie de su historia, hace unas consideraciones sobre el «vil dinero» que especifican la enseñanza contenida en la parábola. Invita a sus oyentes a menospreciar el dinero, especialmente si se ha ganado con malas artes, para hacer el bien, de modo que, cuando falte, sean recibidos en las moradas eternas. Y, sobre todo, a ser fiel en lo menudo para ser dignos de confianza en lo grande. Es evidente que Jesús amplía el horizonte de la parábola para inculcar el recto comportamiento moral en el uso del dinero y de los bienes temporales. Sólo así, cuando llegue la hora, podrán recibir el premio de una herencia no perecedera.

Que Jesús no piensa sólo en el dinero ganado con astucia de la carne, sino en todo dinero en general, lo indica el final de sus palabras: «Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará a uno y no hará caso del segundo. No se puede servir a Dios y al dinero». Este colofón de la parábola pone de relieve el pensamiento de Jesús sobre el dinero y toda clase de riquezas, que aparece en otros lugares del evangelio: El hombre no está hecho para servir a dos amos. Nacidos de Dios y para Dios, nuestra único Señor sólo puede ser él. Cualquier intento de fundamentar nuestra existencia entre Dios y el dinero es estéril y terminaremos siendo esclavos del dinero. «Guardaos de toda clase de codicia», decía Jesús en el evangelio de un domingo pasado. Si ya de por sí, al hombre le cuesta vivir en la adoración de Dios, ¡cuánto más le costará si se deja llevar por la codicia de los bienes de este mundo, que nos seduce con su apariencia de estabilidad! A lo sumo, el dinero nos traerá en esta vida amigos, poder, disfrute, vanagloria, todo y sólo lo que este mundo puede darnos. La vida del hombre no depende de sus bienes ni consiste en ellos. Un mal golpe de suerte, una enfermedad, la caída de la bolsa, puede acabar en un momento con el fundamento de nuestra postiza felicidad. Por eso, la prudencia sobrenatural que orienta nuestros actos al bien supremo es la única que nos hace vivir como hijos de la luz, la luz eterna que hace palidecer toda riqueza.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).