Encuentro y compromiso

Iniciamos con ilusión un nuevo curso pastoral. Un curso que corona, de alguna manera, el camino realizado durante estos años pasados en los que hemos seguido el Plan Diocesano de Pastoral, cuyo objetivo es conducirnos al Encuentro con Cristo como
camino para la misión. Es un Plan de Pastoral que responde al sueño del Papa Francisco de una Iglesia «en salida misionera», capaz de contagiar la alegría del Evangelio a todos. Ese camino evangelizador y misionero solo lo podrá hacer quién se encuentra con Cristo: «la primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más» (EG 264).

Deseamos en este curso seguir avanzando en el encuentro con la persona de Jesús. El encuentro con Él no nos deja indiferentes; compromete. Por eso, este curso, el lema pastoral es ENCUENTRO y COMPROMISO. Vivimos tiempos en los que necesitamos altas dosis de compromiso personal y comunitario, venciendo cansancios interiores y perezas que nos instalan en la excusa, la queja, la comodidad, alejados de una real conversión que nos lleve a opciones y acciones concretas de auténtico compromiso. Como ya dije en el encuentro de pastoral del pasado 8 de junio: «Urge reencontrarnos con el manantial de nuestra acción». Es lo que vamos a buscar este próximo curso, acercándonos al propio Jesús, que se hizo servidor de todos.

Como en los cursos anteriores, vamos a salir al encuentro de Cristo a través de la escucha y en la meditación de la Palabra de Dios (lectio divina). El itinerario formativo de este año tiene, como pasaje evangélico central, el lavatorio de los pies (Jn 13, 1-38). Contemplar este icono de Jesús, a los pies de sus discípulos, como servidor de todos, es fundamental para entender bien nuestra vida personal como cristianos y para entender la vida de la Iglesia. Meditar en este pasaje nos va a ayudar para descubrir que el encuentro con Cristo siempre nos conduce al compromiso concreto a favor de los demás, especialmente de aquellos que más lo necesitan. Como nos dice Jesús, el Maestro: «Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis» (Jn 13,15). Seguro que la contemplación de esta escena nos ayudará a todos a encontrar nuevos estímulos y motivos de compromiso y cercanía con los más pobres.

El itinerario formativo nos conducirá a proseguir acciones pastorales ya emprendidas, o a descubrir otras nuevas a realizar. En la agenda diocesana ocupará un puesto singular el inminente Congreso Diocesano de Educación, en la conmemoración del 450 aniversario de la fundación de la antigua Universidad pontificia de Santo Domingo de Orihuela. Una cita importante para potenciar la síntesis fe-cultura en nuestras escuelas católicas.

Será un año importante también para alentar la presencia de los cristianos en la vida pública, con ocasión del Congreso Nacional de Apostolado Seglar en Madrid, del 14 al 16 de febrero. Este curso, «año del compromiso», no podemos olvidar tampoco la acción que realizan las Cáritas parroquiales, verdadero tejido de caridad en nuestra Iglesia diocesana y en nuestra sociedad. Precisamente, durante el curso nos proponemos dar a conocer el Plan Estratégico de Cáritas Diocesana. Vamos a seguir potenciando otros sectores importantes para la pastoral diocesana, como lo es la Pastoral del Enfermo y del Mayor. Sería bueno que durante este curso se constituyeran en todas las parroquias, precisamente como compromiso pastoral concreto, equipos de visitadores de enfermos y mayores en soledad, que alargarán en cada domicilio o Residencia, la solicitud de la Iglesia por todos ellos. Y no menos importante será seguir potenciando la pastoral de la Infancia y Juventud, sobre todo a la luz de la reciente Exhortación apostólica del Papa Francisco Christus vivit. En nuestra diócesis, esta solicitud por los jóvenes se traduce concretamente con la creación del Itinerario de educación para la fe de niños y adolescentes (ITIO), que  progresivamente se está dando a conocer y comienza a implantarse en nuestras parroquias, como una ayuda oportuna para la
transmisión de la fe destinada a esas franjas de edad de las postcomunión y la adolescencia, tan críticas y sensibles al crecimiento y la maduración de esa misma fe.

Son algunas de las acciones que el Plan Diocesano de Pastoral está abriendo e inspirando en las comunidades cristianas para este nuevo curso. Las Delegaciones y los Secretariados de Pastoral, los centros de formación y escuelas diocesanas, los
movimientos y asociaciones, también se sumarán con más iniciativas. A todos los diocesanos pido, por ello, en este año tan especial, compromiso. Todos estamos llamados a colaborar en la viña del Señor. Todos somos necesarios, jornaleros de toda
edad y de cualquier hora del día, a todos nos dice lo mismo el Señor: «Id también vosotros a mi viña». Que entre todos realicemos el sueño de una Iglesia diocesana “en salida”, misionera y servidora.

Gracias a cuantos habéis participado, de muchas maneras, en la elaboración del Plan Diocesano para la pastoral de este curso. Gracias a quienes lo vais a acoger como un instrumento de comunión diocesana, y de conversión misionera, desde el encuentro y unión con el Señor, de nuestras personas, comunidades e instituciones eclesiales. Gracias a quienes lo vais a difundir y a animar para que se haga vida, estímulo de tantos compromisos que el Señor verá y que con su gracia irán transformando nuestro mundo y nuestra Iglesia.

A la intercesión de Santa María, Madre de Dios y madre nuestra, nos acogemos para este tiempo de gracia, para el curso que comienza.

Con mi afecto y bendición

+ Jesús Murgui Soriano
Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Jesús Murgui Soriano
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Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.