Las Reliquias de Santa Bernardita de Lourdes en Coria y en Cáceres

 “El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”

Una jovencita que se llamaba Bernardita en la cueva de Massabielle junto al rio Gave, vio a una Señora vestida de blanco que siempre sonreía, la Inmaculada Concepción.

Había bajado a cuidar de rebaño para prepararse para hacer la Primera Comunión. La Virgen fue la primera persona que me trató con tanto cariño y respeto y que me llamaba de usted. Una niña que venció a una Europa ya atea, racionalista, masónica donde se buscaba a toda costa cómo enterrar el cristianismo y como fue esta niña con la Iglesia la que asistió al entierro de los que querían enterrar a la Iglesia. Venció por la profunda humildad porque las dos mujeres la Madre de Dios y Bernardita vivían con la convicción del Magnificat “que el Señor derriba del trono a los soberbios y enaltece a los humildes” ¿Qué viene a recordar esta presencia de las reliquias de Santa Bernardita a nuestra Diócesis? Las reliquias por formar parte del cuerpo o que han estado en contacto con la santa nos recuerdan la comunión de los santos y sobre todo hablan de la resurrección de Cristo y de que creemos en la vida eterna. Es esta visita donde toda la Iglesia diocesana a través de la Hospitalidad de Lourdes se hace eco del mensaje de que nuestra tierra tiene solución desde el Amor de Dios y que con el Papa Francisco sabemos que otro mundo es posible.

Tres son los acontecimientos que vamos a celebrar con la presencia  de estas reliquias que partieron  de la cueva de Lourdes  y que recorren tantos lugares de la geografía española

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  1. Celebrar la fe. En los distintos lugares de Coria y Cáceres celebrar la fe. La Madre de Dios nos lleva a Cristo que nace por obra y gracia del Espíritu Santo de María Virgen. Es un momento en el que todo el pueblo de Dios que caminar en Coria-Cáceres visita y se hace presente en estas verdaderas celebraciones de la fe con la presencia de las reliquias de Santa Bernardita.
  2. El mensaje de Lourdes es Evangelio puro. Es volver a la sencillez evangélica. Es beber de la fuente que brota del Corazón de Cristo. Es vivir con la esperanza cierta de que a través de su Madre el Señor nos dice que siempre seguirá con nosotros.
  3. Los santos, los mejores hijos de la Iglesia que nos enseñan a vivir sembrando de paz los senderos de la vida.

La visita de las reliquias desde la cueva de Lourdes, que desde que se apareció la Inmaculada  ha sido visitada por más de quinientos millones de personas de todo el mundo nos lanza a tomarnos en serio nuestra vida cristiana. Nos recuerda que son los humildes, los enfermos, los pobres el verdadero tesoro del Corazón de Cristo y de su Madre.

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
Acerca de Mons. Francisco Cerro Chaves 139 Artículos
Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.