Ante el nuevo Curso Pastoral

Queridos diocesanos:

Recibid un afectuoso saludo cuando empieza un nuevo período de actividad pastoral en nuestra Iglesia diocesana, que debemos acoger con ilusión renovada y con la confianza puesta en el Señor después del necesario y merecido descanso estival. Ante la comunidad que integra la Iglesia Legionense se abre, por tanto, otro curso con el deseo de que a todos los feligreses –hijos de la Iglesia– y especialmente a los que tenéis una misión pastoral os sea posible y grato emprender esta nueva andadura con ánimo generoso y dispuesto a la misión. Con este motivo, permitidme manifestaros de antemano mi gratitud y la de la Diócesis por vuestra participación generosa y entusiasta.

Al comenzar el nuevo curso nos conviene a todos, pastores, colaboradores y feligreses, recordar las palabras del salmo 126 (Vg. 126) que hemos cantado más de una vez: “Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles;  si el Señor no guarda la ciudad,  en vano vigilan los centinelas” (Sal 127,1). Como otros años, he escrito también una Carta Pastoral que ayude a todos a emprender las respectivas tareas con alegría y esperanza y en continuidad con los objetivos pastorales enunciados en los cursos anteriores. La de este año se titula “María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa” (Lc 1,56) en referencia, una vez más, a la bellísima escena de la visita de la Madre del Señor a su pariente, agraciada también con una inminente maternidad. La solicitud y permanencia de María en la casa de Zacarías debe ser para nosotros referente y motivo que inspire y mueva nuestras actividades pastorales.

Este nuevo curso pastoral 2019-2020, además, va a ser el último del quinquenio 2015-2020 cuyo enunciado general y motivo de fondo ha sido la palabra del Señor que envía a sus discípulos: “Id al mundo entero y proclamad el evangelio” (Mc 16,15). De este modo recordaremos el fundamento de nuestra propia misión y tarea de apostolado. El Señor ha querido contar con nosotros y no podemos defraudarle. Cada uno de nosotros, en el ámbito familiar, social y eclesial en el que nos movemos, está llamado a dar testimonio con la palabra y los actos y a colaborar en la misión de la Iglesia: anunciar a Jesucristo. A la vez hemos tener en cuenta también las convocatorias o referencias de alcance supradiocesano, concretamente el Mes Misionero Extraordinario anunciado por el Papa Francisco para el próximo octubre, “con el fin de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia” como él dijo al anunciarlo. Como un hermoso preludio de este mes vamos a tener en León la suerte y la alegría de contar entre nosotros con la presencia de las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús, Patrona de las Misiones, que llegan a nuestra capital el día 14 de octubre.

Pero, además, aunque me atañe personalmente, quiero anunciaros también que en este mes de septiembre celebro el XXV Aniversario de mi ordenación episcopal que tuvo lugar en Ciudad Rodrigo (Salamanca), mi primera diócesis, el 25 de septiembre de 1994. Desde ahora estáis todos invitados, especialmente los sacerdotes, las personas consagradas y los fieles laicos, a uniros a mi acción de gracias en la celebración que, Dios mediante, deseo realizar en la Catedral de León el día 26 de dicho mes a las once de la mañana.

Invocando para toda la comunidad diocesana la bendición del Señor y la protección de la Santísima Virgen María y de san Froilán, nuestro Patrono, recibid todos mi afectuoso saludo y bendición:

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
Acerca de Mons. Julián López 148 Artículos
Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma.Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968.CARGOS PASTORALESFue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984.Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983).Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993).Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989).El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril.El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede.En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella