«La fraternidad entre creyentes es fermento de fraternidad entre los pueblos»

Asistentes al Encuentro Internacional Paz Sin Fronteras 2019
Asistentes al Encuentro Internacional Paz Sin Fronteras 2019

«La fraternidad entre los creyentes, además de ser una barrera para las enemistades y las guerras, es fermento de fraternidad entre los pueblos». Así lo recuerda el Papa Francisco en el mensaje que ha hecho llegar a los participantes del Encuentro Internacional Paz sin Fronteras, organizado por la Comunidad de Sant’Egidio y el Arzobispado de Madrid.

La inauguración del encuentro este domingo, 15 de septiembre, ha dado buena muestra de este empeño de las principales religiones y las autoridades civiles por «practicar el arte del diálogo, que es camino seguro hacia la paz», tal y como ha asegurado la responsable de Sant’Egidio Madrid, Tíscar Espigares.

El primero en hablar ante un abarrotado Palacio Municipal de Congresos ha sido el anfitrión, el arzobispo de Madrid, quien ha dado la bienvenida a una ciudad que se caracteriza por ser una «ciudad de encuentro». El cardenal Osoro ha destacado que «somos personas para la relación, llamados a tratar al otro como un verdadero hermano» y así a «ser protagonistas para no ir unos contra otros, sino ir juntos hacia los otros». También ha reclamado «pasillos humanitarios en todas las situaciones en las que las personas estén amenazadas en sus derechos».

Entre el público asistente, además de numerosos representantes del resto de confesiones cristianas y de otras religiones, se encontraban la ministra de Defensa, Margarita Robles; la consejera de Presidencia de la Comunidad de Madrid, María Eugenia Caballedo, y la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís. En representación del Ejecutivo central, Robles ha mostrado su confianza en que Paz sin Fronteras sea un «éxito» porque «no hay nada más noble en el mundo que trabajar y luchar por la paz».

«Los pueblos tienen todos un destino común»

Acto seguido, el profesor Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant’Egidio, ha reconocido que las fronteras «identifican a los países y son para las identidades nacionales como las paredes de la casa que dan intimidad e identidad a una familia» y también existen entre iglesias por sus «experiencias espirituales y contenidos teológicos diferentes», pero el problema es que muchas veces «están impregnadas de odio, fragmentan el mundo y crean un insidioso clima de conflicto». No podemos acostumbrarnos a las guerras, –ha remarcado–sino que hay que entender que «los pueblos tienen todos un destino común» y ahí se torna fundamental «el humanismo espiritual».

Entrando en algunos de esos problemas, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, ha pedido tener muy presentes estos días a los 71 millones de personas refugiadas, solicitantes de asilo y desplazadas del mundo, que son «un barómetro» de «la cooperación internacional», la «salud de nuestras sociedades» que deberían ser «inclusivas», y «los valores» sobre las que estas se sostienen, entre los que ha reivindicado la hospitalidad. A su juicio, no conviene perderse en «detalles» menores como está ocurriendo ahora, sino abordar «las causas reales de estos movimientos», que son «más rápidos y más grandes que nunca, pero también más complejos».

Por su parte, Jeffrey D. Sachs, asesor de las Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ha apostado por el «desarrollo sostenible» y ha lamentado que, a pesar de que hay recursos suficientes para acabar con la «extrema pobreza en este planeta» y dar educación a todos los niños, ni se está haciendo, ni los que más tienen parecen dispuestos a hacerlo.

«La paz nunca es definitiva»

Tras una pequeña pausa, la segunda parte del acto ha arrancado con la intervención del presidente de República Centroafricana, Faustin-Archange Touadéra, quien ha hablado del camino de reconciliación que ha iniciado su país y del sueño de un continente en paz. «No habrá estabilidad ni desarrollo de África sin Europa, ni habrá estabilidad de Europa sin África», ha advertido.

«La paz nunca es definitiva, es la construcción de una casa que debe ser siempre mantenida», ha añadido Touadéra, poniendo el foco en desafíos como el desarme, la lucha contra el cambio climático, el acceso a la sanidad y la educación, o la supresión de la pena de muerte.

También ha participado en la apertura el rabino jefe de Tel Aviv, Israel Meir Lau, que fue testigo del Holocausto y cree que, como en el pasaje del pecado original, «debemos preguntarnos dónde estábamos». «Cuando ves horror, cuando ves violencia… ¿dónde estás tú?», ha abundado.

«Ningún crimen puede ser cometido en nombre de Dios»

En esta línea, el metropolita ortodoxo ruso Hilarion ha lamentado «la escalada de la violencia» a veces incluso en nombre de Dios. «Ningún crimen puede ser cometido en nombre de Dios, porque Dios es un Dios de paz», ha recordado, antes de insistir en la importancia de «la educación a los creyentes en el respeto al otro […] y la atención al mundo circundante».

Ha cerrado el acto el rector de la Universidad de de Al-Azhar en Egipto, Mohammed Al-Mahrasawi, quien ha destacado que «el terrorismo no tiene religión, no tiene nacionalidad». Ha explicado que «no es cierto que el islam sea terrorista», pues «su mismo nombre viene de paz» y hace un «llamamiento a la paz ilimitada», que empieza por estar bien con uno mismo. «Si encuentra paz interior conseguirá paz con su familia, su comunidad, su país…», ha aseverado.

Misa en la catedral

También este domingo, en una Eucaristía celebrada a mediodía en la catedral de Santa María la Real de la Almudena, el arzobispo de Madrid ha incidido en que «Dios siempre es un Dios de paz y no de guerra» e invita a los creyentes a «trabajar con el realismo de la encarnación para crear más cauces de encuentro entre los hombres».

Sin renunciar a lo propio ni a lo que nos trasciende, ha proseguido, hay que apostar por el diálogo, que «es la vía más humana de comunicación». «Tenemos la urgencia de instaurar espacios de diálogo que destruyan prejuicios y construyan siempre en función de la búsqueda del común, del compartir, con un trabajo y un proyecto compartidos», ha abundado en su homilía.

Por último, aludiendo al Evangelio del día –con las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo–, el purpurado ha reiterado que los creyentes deben ir en búsqueda de los demás porque «nos sabemos escogidos e invitados a proponer y regalar a todos los hombres la misericordia y el amor de Dios».

El programa completo de estos días se puede consultar en la página web del Encuentro Internacional Paz sin Fronteras.

(Archidiócesis de Madrid, / R. Pinedo / Fotos: Sant’Egidio)

 

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