Amar a Cataluña. Fiesta Nacional

Este miércoles celebramos la Fiesta Nacional de Cataluña. Es un día de fiesta, pero también una jornada de reflexión sobre nuestra actitud en relación con Cataluña, los catalanes, los demás ciudadanos de España y también con el pueblo global que es la humanidad.

En conversaciones con personas diversas, cuando hablas de amar a Cataluña te recuerdan que los cristianos, por encima de todo, tenemos que amar a todo el mundo y no reducir esta actitud a un territorio concreto. Además, añaden que la Iglesia es católica, universal. Y tienen toda la razón. Sin embargo, uno se siente ciudadano del mundo siempre desde un lugar determinado por su nacimiento, formación o por circunstancias de su vida. Es desde la propia identidad, unida a unas personas, a una tierra, a una historia, a una cultura, a una configuración social, a una religión… que la persona se abre a los demás, a los seres más próximos y a los más lejanos.

La pregunta que debemos responder es cómo amamos Cataluña en este momento histórico, desde la experiencia de la historia más lejana, la más próxima y pensando en el futuro.

Rezar por Cataluña

Para nosotros, los cristianos, es importante rogar por Cataluña. Y rezar nos exige pedir que los ciudadanos disfruten sobre todo de las peticiones del Padrenuestro. Pero también tenemos que suplicar inteligencia y voluntad para asumir nuestra responsabilidad.

Responsabilidad profesional

Tenemos que ser conscientes que con nuestro trabajo profesional contribuimos al bien común y al bienestar propio y del resto de ciudadanos.

Respeto a las personas y a sus derechos

Tratemos bien a todos: a las personas más próximas y a las más alejadas de nosotros por causa de sus opciones, ideología…

En todos los niveles de nuestra relación –familiar, vecinal o social– no debemos responder a las descalificaciones con más descalificaciones. Hay que valorar la pluralidad manteniendo el respeto mutuo. Tenemos que preservar la convivencia, conscientes de que la diferencia es un patrimonio colectivo. Tenemos que saber construir puentes de «comunión», exigencia fundamental para nosotros, los cristianos.

Preocupación por las personas más débiles

Es necesario, también, estar atentos a las necesidades de las personas más débiles debido a su falta de bienes para vivir con dignidad. Esto exige valorar y ayudar a las instituciones que por vocación les dedican sus cuidados.

Trabajar por la identidad del país desde las propias convicciones, respetando las de los demás y asumiendo la voluntad de la mayoría

Pensando en todos nosotros, ciudadanos de Cataluña, seamos conscientes de que nadie es propietario del país, y de que no hay una sola cultura, ni una sola manera de amarlo y de organizarlo. Es prioritario esforzarse para buscar el bien común por encima de la propia manera de pensar y por encima de cualquier estrategia. Concretamente, hay que defender lo que sinceramente creemos que es mejor para los ciudadanos, pero al mismo tiempo debemos ser respetuosos, justos y amables con las personas y grupos que mantienen diferentes posicionamientos en relación con Cataluña y su encaje en España. De todas formas, hace falta siempre el discernimiento, la información, el razonamiento y la posibilidad de decidir, a pesar de que esto signifique plantearse cambiar o profundizar en las leyes fundamentales. Conocer qué deseamos los ciudadanos es fundamental para asumir decisiones, sean las que sean, y para configurar el presente y el futuro.

Relación de fraternidad y solidaridad con el resto de pueblos que configuran el Estado español, la Unión Europea y los ciudadanos del mundo

Valorar la propia nacionalidad, la propia singularidad, no nos tiene por qué recluir en nosotros mismos, sino que nos tiene que abrir a todo el mundo, y nos debe hacer actuar con solidaridad y responsabilidad.

¡Feliz fiesta!

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 397 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.