«Un nuevo comienzo»

Vuelta a empezar. Este primero de septiembre iniciamos el curso con la misma ilusión que lo harán los niños y niñas cuando vuelvan dentro de unos días al colegio y se reencuentren con sus compañeros de clase. Todos tenemos ese recuerdo del primer día del curso escolar, la alegría de estrenar una libreta o un estuche lleno de lápices de colores, con ese olor a nuevo que hacían. Estos días es como si estrenáramos un cuaderno que podemos llenar de retos, ilusiones y esperanzas.

Nos reencontramos, tras la pausa estival, para continuar nuestra misión. De cara al próximo Adviento, comenzaremos a trabajar un nuevo eje del Plan Pastoral Diocesano: la escucha y el acompañamiento de los jóvenes, un objetivo que edificaremos sobre la base de la fraternidad, eje central del curso anterior.

Este uno de septiembre es singular porque se celebra la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la Creación. Ahora, más que nunca, hay que amar y cuidar el entorno que nos ha confiado Dios. Es en este contexto que podemos destacar la convocatoria, por el papa Francisco, de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos de la región panamazónica, que se celebrará el próximo mes de octubre y que lleva por título Amazonia: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral.

El Papa convoca a los padres sinodales a escuchar la voz de esta región de América del Sur, que está sufriendo la deforestación a pasos agigantados. Nos alerta e insta a responder con firmeza con una ecología integral. Definido por la cuenca del río Amazonas, este territorio constituye una de las reservas de biodiversidad más importantes del mundo.

Estamos frente a un entorno multicultural y plurireligioso que, en palabras del Instrumentum laboris (documento de trabajo preparatorio) del próximo Sínodo, es «un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los Estados, y de la Iglesia».

Tener cuidado de la casa común es una cuestión urgente en la agenda de este curso, tanto en la Amazonía como en nuestro país. Este verano en Barcelona hemos sufrido olas de calor muy frecuentes, que evidencian los efectos del calentamiento global, provocado, en parte, por la acción del hombre sobre nuestro planeta. Pero no olvidemos que hemos de tener un cuidado muy especial por el ser humano que habita en este planeta, un ser humano revestido de dignidad. No podemos descuidarlo ni atacarlo.

Vivimos un tiempo con muchos retos. El reto de la ecología y del cuidado de la creación nos afecta a todos y, por lo tanto, es una gran oportunidad para que todas las culturas e instituciones del mundo trabajen unidas. La estimación y el respeto por la creación nos permitirán avanzar en el camino de la comprensión, de la fraternidad y del bien común.

Queridos hermanos, no basta con lamentarse y rogar a Dios, es necesaria la colaboración de todos. Tenemos que coger el toro por los cuernos y no hacer la vista gorda ante acciones y omisiones que dañan el entorno como si no fuera con nosotros. Es responsabilidad de todos. ¡Este inicio de curso puede marcar un nuevo comienzo!

+ Card. Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.