De nuevo, gracias a todos

Queridos diocesanos:

Con esta glosa dominical acaba mi comunicación escrita con vosotros hasta el nuevo curso que empieza el primer domingo de septiembre. Los domingos del mes de agosto habrá otra colaboración en este espacio. Lo primero que me sale del alma en este momento es agradecer una vez más a tantas personas que nos ayudan en nuestro servicio, que colaboran en las mil tareas encomendadas a las comunidades diocesanas, y también a quienes, con un criterio propio y formado, señalan imprecisiones, errores o limitaciones de la trayectoria fijada por la Iglesia que peregrina en Lleida.

Es un elemento muy humano y de gran dignidad expresar la gratitud a otros que nos han acompañado en nuestro trabajo y nos han atendido en nuestras obligaciones. Lo vemos en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Hace unos días han hecho lo propio las autoridades de nuestros pueblos y ciudades tras conformar los equipos de gobierno con motivo de los resultados de las elecciones. Lo hacemos cuando oímos las palabras de despedida de un compañero de trabajo que se jubila o cambia de empresa. Igualmente se da en todo tipo de asociaciones culturales, profesionales o deportivas. También lo veo más directamente en la gratitud de tantos hombres y mujeres que han prestado un valioso trabajo en la Iglesia.

En mi caso concreto es un buen momento en un fin de curso parroquial apuntar en esa misma dirección. Lo considero una obligación agradecer la colaboración de todos en el servicio que el Señor os ha encomendado. A los sacerdotes y diáconos; a los miembros de las comunidades de Vida Consagrada, a los directores y comunidades educativas de las escuelas cristianas; a los responsables y miembros de los movimientos apostólicos, de las hermandades y cofradías de nuestra diócesis; a todos los grupos parroquiales, con la orientación del párroco, hacéis realidad la presencia de Jesucristo en el mundo de la palabra, de la caridad y de la celebración; a todos los que habéis recibido un sacramento y lo habéis vivido con gran alegría familiar y comunitaria; a quienes habéis venido de lejos y os habéis sentido fácilmente acogidos por las comunidades integrando y expresando vuestra experiencia de fe en el Resucitado.

Damos gracias a Dios por conceder gran disponibilidad y dedicación a tantas personas de nuestro entorno que nos facilitan la tarea de aplicar con coherencia las exigencias del Evangelio y las orientaciones de la Iglesia. La gratitud se extiende a muchas personas e instituciones civiles que colaboran con recursos humanos y económicos al desarrollo y sostenimiento de personas y patrimonio religioso. De ello nos beneficiamos todos y contribuimos desde distintas convicciones y creencias a construir un mundo más justo, más honesto y más solidario con los seres humanos y con toda la creación.

Termino este comentario señalando un aspecto muy querido: agradecer el trabajo en la conclusión de ese humilde Plan Pastoral de tres años que se inició en septiembre de 2016. Os emplazo desde ahora mismo a realizar aportaciones durante los meses siguientes para confeccionar entre todos un nuevo Plan que aglutine nuestras realidades eclesiales y sepa concretar las aspiraciones de nuestra diócesis mirando el futuro con esperanza y valentía.

Con mi bendición y afecto.

 

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
Acerca de Mons. Salvador Giménez Valls 168 Artículos
Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.