El Padrenuestro. Reflexionemos y oremos con el evangelio del domingo

En el evangelio de este domingo Jesús nos habla de la plegaria, actitud fundamental en la vida de sus discípulos y en la nuestra como cristianos. La plegaria es para nuestra vida como el aire que respiramos.

Se nos ofrece una catequesis sobre la plegaria y, concretamente, sobre el Padrenuestro.

Leemos en el evangelio que Jesús oraba en un lugar cuando uno de los discípulos le pide: “Señor, enséñanos una oración”. Precisamente viendo que rezaba los discípulos deciden también hacerlo, ya que la plegaria era una práctica habitual en Jesús.

Únicamente orando se puede contagiar el deseo de hacerlo, solo orando se puede enseñar a orar. Solo si los cristianos, padres, catequistas… seguimos orando personal y comunitariamente —sobre todo en la Eucaristía del domingo—, podremos “contagiar” el deseo de orar. No será con buenos consejos como lo conseguiremos, sino orando como se debe hacer, de verdad.

Jesús no solo enseña a orar, sino lo que hay que pedir por medio de Padrenuestro, que es el resumen de la vida cristiana y, por ello, la petición de lo que más necesitamos.

  • “Padre”, no es únicamente una bonita expresión, sino afirmación de que en verdad somos hijos e hijas de Dios. Para nosotros, Dios es el Padre cercano y entrañable con quien mantenemos una relación familiar y cordial.
  • “Santificado sea tu nombre”. Primera petición. Invocándolo como Padre, ya honramos su nombre. ¿Qué hemos de entender por “honrar” el nombre de Dios? Imagino que conocer, bendecir, alabar… La primera petición es siempre que Dios sea alabado, bendecido, reconocido.
  • “Venga a nosotros tu reino”. Segunda petición. Ésta tiene un carácter de anticipación: haznos gustar ya hoy el Reino que esperamos en la plenitud de la salvación. Anticipadnos hoy y aquí una muestra de vuestro Reino, que es amor, perdón, verdad, justicia, paz, felicidad.
  • “Dadnos cada día vuestro pan”. Tercera petición. El pan que pedimos es el pan definitivo que sacia todas las hambres de la humanidad. Así pues, pidamos para cada día un anticipo de este pan. Es lo mismo que pedir que haya cultura de la buena para todo el mundo, para tener la sabiduría de la vida; y un trabajo digno que proporcione los medios para vivir y contribuir a la transformación del mundo; y viviendas y ciudades y poblaciones más humanas; y buena atención sanitaria… También es pedir que la Eucaristía nos anticipe a Jesús, el pan de Vida que ya tenemos, mientras esperamos la Vida en plenitud.
  • “Perdónanos los pecados, porque también nosotros perdonamos a todos quienes nos han ofendido”. La cuarta petición, la petición del perdón, muestra como son las leyes de la plegaria cristiana: al mismo tiempo que solicitamos perdón para nosotros, nos comprometemos a actuar en aquello que pedimos: tener una actitud de perdón para con quienes nos han ofendido.
  • “No nos dejes caer en tentación”. Quinta y última petición. El camino cristiano está lleno de obstáculos, de dificultades, de extraños senderos. Por ello es importante pedir por cada uno y por la Iglesia para no equivocar el camino. La tentación es, sobre todo, abandonar el camino de seguimiento de Jesús, arrinconar la fe en las buhardillas de la vida. Que no caigamos en la tentación de abandonar; que ante las dificultades de la vida sepamos hallar una salida de acuerdo con el evangelio.

Oremos con el Padrenuestro, cada día, y enseñemos a hacerlo.

Ningún día sin el Padrenuestro.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 358 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña.Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany.El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.