Santiago Apóstol, Patrón de España

El próximo día 25 celebraremos la fiesta de Santiago Apóstol, Patrón de España. La costumbre de honrar al santo patrón hunde sus raíces en lo más profundo de la experiencia cristiana, y es a la vez una expresión de nuestra vivencia eclesial. Las fiestas patronales van acompañadas de manifestaciones populares, de carácter folclórico y lúdico, que configuran una cultura y crean convivencia y unidad entre los ciudadanos. Estas celebraciones sin embargo no deberían difuminar el motivo que las hizo nacer y que las ha mantenido a lo largo de los siglos.

El patrón es un santo con el que se mantiene una relación especial, a quien se le considera e invoca como protector, abogado, defensor, intercesor… Cuando decimos en el Credo que creemos en la Comunión de los santos expresamos que la muerte no rompe los lazos que unen a los cristianos en Cristo. Y entendemos que Dios no se mantiene en la distancia respecto al Pueblo que peregrina todavía en el tiempo, sino que quiere seguir mostrando su cercanía y su providencia por medio de aquellos que ya han alcanzado la meta. En cuanto a ellos, dice el Concilio Vaticano II que: «Es sumamente conveniente que amemos a los amigos y coherederos de Cristo, hermanos también y bienhechores nuestros; que demos a Dios las gracias que le debemos por ellos; que los invoquemos humildemente y que, para suplicar a Dios sus beneficios por medio de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor, acudamos a sus oraciones, socorro y protección (LG, 50).

Santiago Apóstol ha sido proclamado y venerado como patrón de España porque desde una época muy antigua ha estado vinculado a nuestra historia. Así lo decidió en el año 1630 el Papa Urbano VIII, a petición de las Cortes españolas y del rey Felipe IV. Con ello no hacían más que dar carácter oficial a lo que el pueblo español había vivido y celebrado: que los orígenes del cristianismo en nuestro país se remontan a la actividad de los apóstoles, de modo especial Santiago y Pablo. A partir de la presencia de Santiago en Zaragoza, según la tradición, su apoyo y su protección se han sentido especialmente vivos en momentos de dificultad, cuando los españoles se vieron obligados a defender su fe y su identidad frente a invasores que trataban de conquistar la península ibérica. Por eso, ya desde el siglo IX nuestros antepasados reconocieron al apóstol Santiago como patrón de España. Su culto se difundió de modo rápido, multiplicándose los pueblos, ciudades y parroquias que se ponían bajo su protección.

La vinculación de Santiago con España ha tenido otra manifestación que afecta directamente a nuestra diócesis. En el siglo IX fue descubierta en Galicia una tumba, en la que se pensaba que había sido enterrado el apóstol, sobre la cual se levantó una pequeña iglesia que se fue desarrollando hasta la Catedral actual. Desde muy pronto se convirtió en foco de atracción de la fe, suscitando una peregrinación que se añadió a las otras dos que dominaban en la Iglesia: Roma y Jerusalén. El «Camino de Santiago» adquirió gran relevancia, ya desde la Edad Media, pues sirvió de vía de comunicación, de cultura y de arte. Concretamente en nuestra diócesis ha dejado huellas muy notables, y aún hoy sigue dando vitalidad a algunos pequeños pueblos de nuestra provincia.

Aunque el Camino tenga múltiples perspectivas –y eso es bueno–, lo que resulta indudable es el origen y el sentido cristiano de la peregrinación. Una peregrinación hacia el sentido y el origen de nuestra fe. Así, debemos valorarlo como un medio de evangelización y de encuentro entre la fe y la cultura de los pueblos. Por eso deseo expresar mi gratitud a tantas personas (la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, los hospitaleros, los sacerdotes…) que consagran su tiempo a mantener vivo el carácter humano, cultural, artístico y religioso de una realidad que ha sido reconocida como Patrimonio Mundial. Nuestra diócesis viene realizando un gran esfuerzo potenciando albergues e instalaciones. También de este modo Santiago sigue mostrando la providencia de Dios con los peregrinos y sobre nosotros.

Honrar por eso a Santiago como patrón es un acto de agradecimiento por la fe anunciada en España desde hace 2000 años. Es a la vez un compromiso para que esa fe siga impregnando nuestra vida personal y nuestra cultura colectiva. Es una llamada a revitalizar la auténtica religiosidad y a recordar los valores del Evangelio transmitidos por el Apóstol, que fueron modelando la fisonomía espiritual y cultural de España y de Europa.

+ Fidel Herráez

Arzobispo de Burgos

Mons. Fidel Herráez Vegas
Acerca de Mons. Fidel Herráez Vegas 149 Artículos
Fidel Herráez Vegas nació en Ávila el 28 de julio de 1944. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Madrid, donde ingresó en 1956. Fue ordenado sacerdote el 19 de mayo de 1968. Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1968. Es Licenciado (1974) y Doctor (1977) en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense en Roma. Es autor de varias publicaciones sobre Teología Moral Fundamental. Ha desempeñado los siguientes cargos: 1968-1972: Formador, Secretario y Profesor de idiomas del Seminario Menor de Madrid. 1977-1995: Profesor de Teología Moral Fundamental en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequética “San Dámaso” de Madrid. 1977-1995: Director de la Formación Permanente de las Hermandades del Trabajo de Madrid y Consiliario de jóvenes de las mismas. 1977-1996: Capellán de las Religiosas Irlandesas (Instituto de la B.V. María). 1979-1996: Delegado diocesano de Enseñanza de Madrid. 1979-1995: Miembro Asesor de la Comisión Episcopal de Enseñanza. 1983-1995: Secretario Técnico de la diócesis de Madrid para las relaciones con la Comunidad Autónoma en los temas de Enseñanza Religiosa. 1986-1995: Presidente del Consejo diocesano de la Educación Católica. 1986-1995: Representante de los Delegados diocesanos de Enseñanza en el Consejo General de la Educación Católica. 1992-1997: Presidente del Forum Europeo para la Enseñanza Religiosa Escolar. 1993-1996: Catedrático de Teología Moral Fundamental en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid. 1995-2015: Vicario General de la Archidiócesis de Madrid. Desde el año 2011 es el consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas. El 14 de mayo de 1996 fue elegido Obispo titular de Cedie y Auxiliar de Madrid, recibiendo la ordenación Episcopal el 29 de junio del mismo año. En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Permanente y pertenece a la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 1996. El 30 de octubre de 2015 el papa Francisco lo nombra arzobispo de Burgos, tomando posesión de la archidiócesis el 28 de noviembre del mismo año.