Modelos de Santidad para los jóvenes (II): Pier Giorgio Frassati

Otro de los modelos para los jóvenes que el papa Francisco cita en la exhortación Cristo vive es el beato Pier Giorgio Frassati. Nació en Turín en 1901 en el seno de una familia de la alta burguesía. Su padre, que tenía grandes inquietudes intelectuales, era una persona social y políticamente influyente en Italia: propietario y director del periódico La Stampa, senador y embajador en Berlín. Hombre de mentalidad liberal, era indiferente en materia religiosa, aunque no contrario a la Iglesia. En su familia se respiraba una actitud de respeto hacia la autoridad religiosa y, al mismo tiempo, un desapego de la vida eclesial y de la militancia católica.

Aparentemente su vida fue la propia de un joven de la clase social a la que pertenecía. Aficionado al deporte y a la montaña, estudió ingeniería de minas en la universidad de Turín y participó activamente en la vida política de su tiempo afiliándose al Partido Popular. Tuvo también una militancia eclesial como miembro de la Acción Católica y de la Federación Universitaria Católica Italiana. Fue esta identidad cristiana la que le condujo a combatir al fascismo y oponerse a la tentación que percibía en amplios sectores católicos a apoyar el régimen porque pensaban que de este modo la Iglesia estaría más protegida. Hay un hecho que nos hace entrever la integridad moral de este joven: pensaba que la ley de Mussolini por la que se reponían los crucifijos en las aulas no era más que una cobertura para justificar su política profundamente anticristiana, una medida para asegurarse el silencio de la Iglesia ante el régimen dictatorial. Para él la fe religiosa era la fuente de la resistencia moral y civil contra la violencia fascista. Fue un laico con responsabilidad en la Iglesia y compromiso en la sociedad civil. No quería ser sacerdote porque pensaba que su compromiso sería más eficaz desde su vocación laical.

Junto a esta actividad pública hay una dimensión de su vida que era desconocida para muchos: a pesar de haber nacido en una familia acomodada, vivía de una manera austera; su compromiso no se limitaba únicamente al ámbito político, sino que como miembro de la sociedad de San Vicente de Paúl dedicaba todas las semanas un tiempo a ayudar personalmente a los pobres; hombre de una gran fe dedicaba tiempo a la oración, a la adoración al Santísimo Sacramento durante la noche y al estudio y la meditación de la Palabra de Dios. Era esa vida interior la que animaba todo el compromiso social y la fuente de toda la vitalidad espiritual: “La religión (le confesó a un amigo sacerdote) es para mí la primera cosa”.

A los 24 años, posiblemente por el contacto con los ambientes más pobres de Turín, contrajo la poliomielitis, enfermedad de la que falleció a los pocos días. En la celebración de sus funerales la catedral de Turín se llenó de personas pobres a las que había ayudado desde la convicción de que ayudar a los pobres es ayudar a Jesús. Para los jóvenes es un ejemplo porque no cayó en la tentación de la vida cómoda que le permitía su condición social, y porque no vivió un cristianismo únicamente ideológico sino que lo hizo vida en la caridad hacia los más pobres.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
Acerca de Mons. Enrique Benavent Vidal 145 Artículos
Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.