Romanidad y maternidad eclesiales

Estimados diocesanos, hace quince días, con motivo de la solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo, tuve el privilegio de estar en Roma y de poder concelebrar la eucaristía con el Papa Francisco, con motivo de la bendición del palio. Junto con muchos otros obispos y con el grupo de peregrinos y familiares que me acompañaban, viví de primera mano la romanidad y la maternidad de la Iglesia, que ha inspirado la carta dominical que hoy os dirijo.

El Símbolo de los Apóstoles, musicado admirablemente por Mn. Romeu, contiene, en su versión catalana, el término «romana» aplicado a la Iglesia: «[Creo en] la Santa madre Iglesia, católica, apostólica, romana». El texto latino dice simplemente: «Sanctam, catholicam et apostolicam.» Pero la recepción catalana ensanchó notablemente la fórmula emulando consuetudes que ya encontramos en el cristianismo norteafricano del siglo V, y surgió un enunciado de gran riqueza y profundidad que ha configurado lo que tantas veces se ha subrayado como «romanidad» de nuestra Iglesia: Iglesia de peregrinaciones a la ciudad de Pedro y de Pablo, de bulas papales, de proyectos misioneros puestos bajo el papado, de adhesión a la sede apostólica. Esta es la tradición catalana, que coincide con los más de mil años de historia de nuestro país. Basta visitar los archivos catedralicios o de releer el beato y gran Ramon Llull.

Pero, la romanidad, ¿es sólo una reliquia del pasado? Quisiera retomar la expresión del Credo cantado popular: «la santa madre Iglesia». Antes que todo, cuando hablamos de romanidad, hablamos de una Iglesia que es madre, es decir, de una Iglesia que se entiende y se presenta maternalmente, que ha engendrado en la fe a muchos hijos e hijas, los alimenta con la Palabra y los sacramentos, los instruye con la enseñanza apostólica y, en la persona de Pedro, es fundamento de unión en la fe y el amor de toda la «comunidad de hermanos extendida por todo el mundo» (1Pe 5,9).

Fue San Juan XXIII quien escribió la encíclica Mater et magistra, ‘Madre y maestra’ (mayo de 1961), un año antes de iniciarse el Concilio Vaticano II, en la que la maternidad de la Iglesia ya se expresaba desde la primera palabra del documento. Lo mismo ha escrito y dicho repetidamente nuestro Papa Francisco, sobre todo en su exhortación Evangelii gaudium. Tanto San Juan XXIII como el Papa Francisco han querido subrayar con amorosa intensidad la naturaleza de una Iglesia que quiere ser madre de todos los creyentes en Jesucristo y fermento de unidad de la estirpe humana. Esta es la Iglesia que entró en el Concilio en octubre del año 1962, guiada por el Espíritu Santo, y que continúa haciendo camino en pleno siglo XXI.

La estancia en Roma hace unos días ha constituido una ocasión especial para manifestar nuestra adhesión al Papa Francisco por su coraje y por su clarividencia, por su maestría y por su guía de pastor universal al que ha sido confiado el rebaño de Jesucristo. Hay que agradecer las palabras y los gestos del Santo Padre, que «traducen» día a día la maternidad de la Iglesia y señalan caminos concretos de realización del Evangelio de Jesús.

 

 

† Joan Planellas i Barnosell

Arzobispo metropolitano de Tarragona

Acerca de Mons. Joan Planellas i Barnosell 6 Articles
Nació en Gerona el 7 de noviembre de 1955. En 1975 ingresó en el Seminario Mayor de Gerona, donde realizó los estudios filosófico teológicos. Realizó la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, residiendo en el Colegio Español de Roma. Fue ordenado diácono en Verges (Gerona), el 26 de abril de 1981, y sacerdote en Bañolas (Gerona), el 28 de marzo de 1982. Fue coadjutor en la parroquia de Santa María dels Turers de Bañolass y más tarde de la parroquia de San Martín en Palafrugell, en la diócesis de Girona.Entre 1985 y 1988, fue profesor de Teología en el Seminario de Gerona y de 1988 a 1998 director de Instituto de Teología de Gerona que, en 1996, se convierte en Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Desde 1988 hasta la actualidad imparte las asignaturas de Sacramento del Orden, Eclesiología y Teología Fundamental. Entre 2002 y 2004 realizó la tesis doctoral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, comenzando ese año su actividad docente en la Facultad de Teología de Cataluña. Desde 2012 es profesor ordinario de esta Facultad. Entre 2010 y 2015 fue vicedecano de la Facultad, pasando a ser decano en septiembre de 2015, ya integrada en el Ateneo Universitario Sant Paciá.En su actividad pastoral, ha sido coadjutor de la parroquia de San Narco de Gerona (1988-1991), administrador parroquial de Grions, Gaserans y Massanes (1990-1991), párroco de Navata, Lladó, Cabanellas, Espinavesssa, Taravaus, Vilademires, San Martín Sesserres (1991-1996), rector del Seminario Conciliar de Gerona (1996-2002) y párroco de San Miguel de Fluviá, San Mori y Vilamacolum (1997-2019).Desde 2008 es canónigo de la catedral de Gerona, y en la actualidad es también párroco del santuario de la Font Santa, Jafre, Garrigoles, Colomés, Foixá, Rupiá, La Sala, La Tallada y Maranyá. Es miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis de Girona y con ocasión del Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre lo nombró misionero de la Misericordia.OTROS DATOS DE INTERÉSEl 4 de mayo de 2019 se hace público su nombramiento como arzobispo de Tarragona. Recibe la ordenación episcopal el 8 de junio de 2019.