“Un verano con pasado y con futuro”

Queridos diocesanos:

Aunque pudiera parecer que al llegar el mes de julio la actividad diocesana, en su pastoral ordinaria, se reduce, en espera de que pasen los calores veraniegos, en realidad no es así. Muchos cristianos seguimos trabajando, aunque ahora nuestra actividad tenga que adaptarse a lo que el clima nos permite. Pero el trabajo sigue, como sigue para tanta gente entre nosotros que nunca supo, y morirá sin saber, lo que es cogerse unos días vacaciones. De cualquier modo, es legítimo el descanso, sobre todo para recapitular la actividad pasada, que ha sido tan abundante y, por supuesto, para darle vueltas a lo que va a venir en cuanto se recupere la actividad ordinaria de nuestras comunidades parroquiales.

Es por eso que quiero compartir con vosotros en qué estoy pensando para la vida diocesana a partir del mes de septiembre. Sé que a ninguno nos gusta que nos saquen de lo habitual. Yo mismo me pregunto si debo alentar y promover desde mi responsabilidad como pastor diocesano, iniciativas de cualquier género que, si bien enriquecen la vida de nuestra Diócesis, pueden también perturbar en su ritmo normal. Pero siempre llego a la conclusión de que no sería fiel a lo que el Espíritu nos pide en este momento de la Iglesia, si no lo hiciera. Por eso, os animo a estar preparados y dispuestos a lo que os vamos a proponer para octubre, que es rico, y estoy seguro de que también será fecundo, para vuestra vida cristiana.

 

LA FERIA DE LA FE EN EL MES MISIONERO
En el año litúrgico que aún ahora celebramos, nos hemos probado como discípulos misioneros y miles de entre nosotros hemos comprobado con gozo que merece la pena anunciar a Jesucristo y mostrar a los demás la alegría de haberle conocido y amado. Casa por casa hemos sido misioneros y con los llamados que aceptaron nuestra propuesta, hemos compartido la fe, la vida y las ilusiones que nos mueven a los cristianos, sobre todo la de ser una Iglesia en salida. Nos espera, como sabéis, ante todo rematar bien el Año de la Misión. Como ya hemos anunciado, esto lo haremos en el mes de octubre. Así lo teníamos previsto y así también el Papa nos lo ha pedido. Octubre será el mes misionero. La oferta más llamativa, que será también festiva, la hemos llamado LA FERIA DE LA FE. Expondremos todo lo que somos y hacemos como Iglesia del Señor, en un clima de comunión, de alegría y, por supuesto de misión. Aunque habrá una orientación para cada día del mes de octubre (iniciativa de Roma) el gran acontecimiento que os anuncio, será, D.m. el sábado 26 de octubre en el recinto ferial de la ciudad de Jaén.

CELEBRAMOS EL MISTERIO DE LA FE (Año litúrgico-pastoral 2019-2020)
Una vez finalizado octubre, enseguida, pondremos en marcha las iniciativas que, emanadas del Plan Diocesano de Pastoral, hemos descubierto que necesitamos para afianzarnos en nuestra vocación cristiana a la santidad y para fortalecer todo aquello que nos sea imprescindible para que se cumplan el deseo de Jesús para cada uno de nosotros: “Permaneced en mi amor”. Los consejos de pastoral parroquial y arciprestales han dicho por donde hemos de ir en el año en el que queremos fortalecer la vocación a la que hemos sido llamados los discípulos de Jesús. Será un periodo de nuestra vida diocesana imprescindible para poner de relieve la conexión que la identidad cristiana tiene con la misión.

 Poco a poco iremos desplegando todo lo que sea necesario – es mucho lo que habéis propuesto – para que sea verdad en nuestra experiencia de fe y de vida cristiana que “celebramos el misterio de Cristo. Procuraremos que no se quede nada fuera en nuestras acciones de lo que nos hemos planteado como objetivo para el año litúrgico-pastoral 2019-2020: “Celebrar la liturgia como lugar privilegiado de la comunión con Dios y con los hermanos y alimentar el gusto de los creyentes por su participación en ella. Y potenciar la espiritualidad y la oración personal y comunitaria. Como los primeros discípulos, le diremos al Maestro: Señor, enséñanos a orar (Lc 11,l1).”

CONGRESO SACERDOTAL (Año Jubilar Avilista)
Por supuesto, ya en septiembre, nos pondremos con toda diligencia a hacer lo que esté en nuestras manos para que tenga fuerza y le de impulso a nuestra vida diocesana el testimonio del que fue un testigo especial del amor de Dios entre nosotros, San Juan de Ávila. Le recomendaré a cada comunidad que entre con especial empeño en la vida y misión del maestro Ávila, “pregonero de la gloria de Dios” y las invitaré a que hagan  la experiencia peregrina de ir al encuentro del Doctor y Maestro que nuestra historia cristiana nos ha regalado, para que sea guía de vida de fe y de la misión en este tiempo de esta Iglesia.

De un modo especial, empezaremos a preparar con todo esmero y cuidado el CONGRESO SACERDOTAL, iniciativa del clero diocesano de Jaén como presbiterio unido a su obispo, en el que queremos ofrecer a cuantos sacerdotes, especialmente de Andalucía, pero también de otras diócesis de España y de nuestros hermanos de Portugal, una semblanza actualizada del sacerdote en el siglo XXI a la luz del magisterio de San Juan de Ávila. A todo el clero jiennense os pido ilusión activa ante este acontecimiento, que conoceréis a fondo en la primera sesión de formación permanente, y que queremos que sea una muestra de lo que San Juan de Ávila hizo y sigue haciendo en favor del clero diocesano de Jaén.

 

Feliz y santo verano

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

Mons. Amadeo Rodríguez
Acerca de Mons. Amadeo Rodríguez 154 Artículos
Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.