Junto a la Virgen María

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Durante los meses de verano continúan las peregrinaciones, romerías, fiestas patronales y celebraciones que tienen como centro algunas advocaciones marianas. La Virgen María tiene un especial poder de convocatoria. Alrededor de la Madre de Dios se congregan los hijos que vienen de lejos para encontrarse con los que viven más cerca. Hay quienes realizan centenares y miles de kilómetros para acudir a la cita anual. Y, junto a la Virgen María, se vive un vínculo de pertenencia y una especial experiencia de fraternidad.

A los pies de la Madre de Dios se presentan las venturas y las desventuras, los afanes y los retos, los logros y las penalidades, los deseos y las realidades, las súplicas y la acción de gracias. Un mosaico de sentimientos y de vivencias. Un tejido de hilos vitales. Una amalgama de sabores y de fragancias. Sencillas miradas del corazón lanzadas hacia lo alto se acumulan con silenciosas plegarias, con oraciones a viva voz, con cantos y con momentos de contemplación agradecida.

El paso firme a lo largo de la peregrinación recuerda el peso de la vida. Cada pisada es un avance que deja una huella en el terreno, un poso de recuerdos y nostalgias. El paisaje evoca, convoca y provoca. Evoca experiencias vividas de generación en generación. Convoca a la alegría de compartir y de compartirse. Provoca admiración y respeto hacia el Creador de tantas maravillas.

Le pedimos a la Virgen María que nos muestre a su Hijo. Y ella nos enseña a llevar a Jesús en el corazón y a comunicarlo al mundo. Benedicto XVI dijo el 15 de agosto de 2005: “Al estar en Dios, que está cerca de nosotros, más aún, que está “dentro” de todos nosotros, María participa de esta cercanía de Dios. Al estar en Dios y con Dios, María está cerca de cada uno de nosotros, conoce nuestro corazón, puede escuchar nuestras oraciones, puede ayudarnos con su bondad materna”. Y el 15 de agosto de 2006 afirmó: “La luz sencilla y multiforme de Dios sólo se nos manifiesta en su variedad y riqueza en el rostro de los santos, que son el verdadero espejo de su luz. Y precisamente viendo el rostro de María podemos ver mejor que de otras maneras la belleza de Dios, su bondad, su misericordia. En este rostro podemos percibir realmente la luz divina”.

El Papa Francisco escribió en su encíclica “Lumen fidei”: “Nos dirigimos en oración a María, madre de la Iglesia y madre de nuestra fe. ¡Madre, ayuda nuestra fe! Abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada. Aviva en nosotros el deseo de seguir sus pasos, saliendo de nuestra tierra y confiando en su promesa. Ayúdanos a dejarnos tocar por su amor, para que podamos tocarlo en la fe. Ayúdanos a fiarnos plenamente de él, a creer en su amor, sobre todo en los momentos de tribulación y de cruz, cuando nuestra fe es llamada a crecer y a madurar. Siembra en nuestra fe la alegría del Resucitado. Recuérdanos que quien cree no está nunca solo. Enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que él sea luz en nuestro camino. Y que esta luz de la fe crezca continuamente en nosotros, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Señor” (nº 60).

También Benedicto XVI nos animaba a rezar con estas palabras: “Santa María, Madre de Dios, tú has dado al mundo la verdadera luz, Jesús, tu Hijo, el Hijo de Dios. Te has entregado por completo a la llamada de Dios y te has convertido así en fuente de la bondad que mana de Él. Muéstranos a Jesús. Guíanos hacia Él. Enséñanos a conocerlo y amarlo, para que también nosotros podamos llegar a ser capaces de un verdadero amor y ser fuentes de agua viva en medio de un mundo sediento” (Deus caritas est, 42).

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+  Julián Ruiz Martorell,

obispo de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 323 Artículos
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.