¿Qué sería del Alto Aragón sin la Iglesia? (11)

Si en la actualidad no existiera la Iglesia en esta zona existirían los siguientes problemas:

Las creencias religiosas que hace 1700 años llegaron aquí y que se han trasmitido de generación en generación hasta la actualidad tendrían dificultades para ser practicadas por la ausencia de sacerdotes

La tradición de la fecunda historia de la Iglesia y de la Diócesis en esta zona habría sido cortada de raíz. No se podría comprender la historia de nuestros pueblos sin la existencia de la Iglesia.

Las catedrales, iglesias, monasterios, ermitas quedarían abandonadas perdiéndose un inmenso patrimonio o la función para la que fueros construidas.

  

Las hondas tradiciones de los pueblos (fiestas patronales, romerías, Semana Santa, Navidad) se perderían provocando una falta de identidad colectiva.

Las acciones de Cáritas a favor de los más necesitados no existirían dejando a muchas personas en situación de exclusión.

Las biografías de santos y beatos que nacieron en esta diócesis (San Victorián y Santa Maura, San Belastuto, San Poncio y San Ramón, San Visorio, San Balandrán, San José de Calasanz, San José María Escrivá de Balaguer, los beatos mártires de la Guerra Civil) o estuvieron en ella (San Valero, San Gaudioso, San Úrbez o San Francisco de Asís) quedarían desdibujadas y fuera de contexto.

No se impartiría clases de Religión en los centros ni habría catequesis para los distintos sacramentos, afectando a importantes valores que debe cultivar la persona.

  

La gran labor pastoral del obispo y sacerdotes desaparecería y ello provocaría una importante pérdida en nuestros pueblos.

La desaparición de la figura del obispo y sacerdotes afectaría a la dinamización que se lleva a cabo, además de la vertiente pastoral, en la educativa y en la cultural.

La inexistencia de parroquias abocaría a descontextualizar la vida de nuestros pueblos, ya que estas han sido un referente en la vida e historia de nuestras gentes.

Al no existir monasterios se perdería la oración o rezo por las necesidades de las personas.

La desaparición de los museos de carácter religioso y la documentación de la historia de la diócesis dejaría sin un importante legado sin el cual resultaría casi imposible explicar el pasado de nuestros pueblos y comarcas.

Los colegios católicos de la zona tampoco existirían creando un gran problema.

La atención a los enfermos o a los presos (en este caso llevada a cabo por el obispo) no se realizaría y posiblemente, no sería reemplazada.

Las gentes no creerían en la vida eterna, en el amor al prójimo o en el pecado. Es muy posible que la sociedad fuera más violenta y menos tolerante.

En síntesis si la Iglesia desapareciera de nuestra zona se crearía un grave problema: sin sacerdotes, sin atención a los enfermos o necesitados, sin culto, sin catequesis, sin administración de sacramentos, sin colegios religiosos, sin educación en valores cristianos, sin monasterios, sin poder recibir los sacramentos, con pérdida del patrimonio cultural… En el mundo rural con honda tradición cristiana la pérdida sería aún más dramática.

Con mi afecto y mi bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.