Stop a los accidentes de tráfico

Este domingo celebramos la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico de vehículos, tan importante en nuestra vida laboral, de esparcimiento, social, familiar, religiosa… Como conductores de todo tipo de vehículos, como usuarios del transporte público o privado, como peatones, el tráfico es una dimensión habitual en nuestra vida dada la necesidad que tenemos todos de desplazarnos.

Con frecuencia, desgraciadamente, leemos en la prensa o conocemos a través de la radio o la TV accidentes de tráfico de consecuencias mortales o con heridos. Seguro que muchos de nosotros sabemos de personas que han sufrido accidentes con les secuelas que les han provocado. Quizás tú, que estás leyendo este escrito, hayas sufrido algún accidente o te hayas visto implicado en alguna medida.

No soy ningún especialista en estos temas, pero, con la finalidad de ayudarnos a reflexionar, os ofrezco unas indicaciones, como ayuda a ejercer nuestra responsabilidad.

 

  1. No pongas nunca en peligro tu vida o la de los demás.

La conducción de vehículos, más o menos potentes, desde los más frágiles a los más reforzados, ha de priorizar siempre el hecho de no poner en peligro la propia vida o la de otras personas que circulan en otros vehículos o como peatones.

La vida es el don más preciado, y hay que evitar cualquier acto que la ponga en peligro, porque de él puede derivarse la muerte o heridas más o menos graves.

 

  1. La forma de conducir no ha de ser nunca expresión de poder ni de dominio sobre los demás.

Todos tenemos experiencia personal o visual de las diferentes maneras de conducir vehículos. Siempre existe la tentación de exhibirse, de demostrar nuestras habilidades o las posibilidades de la máquina que tenemos entre manos. Alerta, pues, para que nuestra ostentación no provoque daños a los demás.

  1. La ruta ha de ser una ocasión para sentirse en comunión con los demás, no una competición entre adversarios.

Conducir o caminar siempre exige confianza en los demás, porque suponemos y confiamos en que actuaran correctamente y según la normativa. Se da ciertamente una comunión de voluntades y objetivos, que no podemos convertir en competición.

  1. Tutela y atiende a los más débiles.

Si conduces un automóvil, los más débiles son siempre los peatones, los ciclistas, los motoristas. Precisamente el más necesitado de protección es siempre el más débil y con mayores posibilidades de convertirse en víctima, a causa de sus pocos elementos de protección.

Los ciclistas y los usuarios de patines han de ser muy conscientes que con frecuencia circulan junto o entre peatones, con el peligro que ello implica. Cada conductor ha de velar y estar atento para así proteger al más débil.

 

  1. Ten prudencia, cortesía y corrección para poder afrontar los imprevistos.

En la circulación casi siempre se pueden producir imprevistos: retenciones, accidentes, tempestades meteorológicas que dificultan la visibilidad, carreteras cortadas, semáforos averiados, vehículos de urgencias que precisan de vía libre… es preciso conducir con prudencia para poder estar atentos a dichas situaciones, y la cortesía y la corrección necesarias para mantener la serenidad y no empeorarlas.

  1. Respeta las señales de tráfico.

Es obvio que las señales de tráfico no están para limitar la libertad en la conducción o en la ruta, sino precisamente para facilitar la convivencia y evitar posibles peligros para nosotros mismos y para los demás. Se trata de una actitud ética, no sólo para evitar sanciones.

  1. Reza antes de ponerte en camino.

Una breve plegaria antes de iniciar la ruta te ayudará a ser consciente de tu responsabilidad y, por encima de todo, a renovar la confianza en Dios.

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 358 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña.Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany.El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.