«Tratad a los demás como queréis que ellos os traten»

En este primer domingo de julio celebramos la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico. El lema de este año dice así: «No hagas a nadie lo que tú aborreces». Se inspira en una recomendación de Jesús, -«tratad a los demás como queréis que ellos os traten»-, que se encuentra en el capítulo 6 del evangelio de san Lucas, en el centro de un fragmento que trata sobre la misericordia y el amor a los enemigos. Comportarse con los demás como queremos que los demás se comporten con nosotros es un buen criterio de actuación para las relaciones interpersonales; un criterio realista y razonable, que ciertamente resulta muy práctico y eficaz para la convivencia humana.

 

Las relaciones humanas se realizan en gran medida a través de la reciprocidad, que es la acción de corresponder a otra persona, de dar y recibir, de intercambiar bienes y servicios. Los vínculos personales, familiares, profesionales, económicos, políticos, etc., se desarrollan según los intercambios que se llevan a cabo. En la relación entre los esposos y en todos los ámbitos de la relación de familia, las personas intercambian sobre todo sentimientos y amor; en el mundo del trabajo tiene lugar principalmente un intercambio de bienes; algo parecido se puede decir respecto a las relaciones entre empresas, instituciones y administraciones; por último, en el ámbito de las relaciones internacionales también existen mecanismos y prácticas de reciprocidad.

 

La reciprocidad es un valor social que ayuda al crecimiento personal y que de alguna manera oxigena las relaciones humanas e institucionales, porque se generan beneficios para todas las partes. Ahora bien, para que lleguen a buen puerto las relaciones entre personas e instituciones es necesaria la inteligencia social, que es la capacidad para relacionarse con los demás de manera armoniosa, pacífica y constructiva. La buena relación ayuda a comunicarse de manera efectiva, a saber gestionar las emociones y a obtener  buenos resultados en las diferentes interacciones sociales. No hay que olvidar que cuando nacemos, dependemos absolutamente del trato y el cuidado que nos brinda nuestra madre; necesitamos alimentos y atención, pero también afecto y proximidad, y esa necesidad dura toda la vida.

 

La inteligencia social nos ayuda a tener en cuenta al otro y a no guiarnos únicamente por nuestro interés personal; también a moderar el afán de poder y a ser más solidarios y conscientes de la pertenencia a un grupo humano concreto; por otra parte, eleva la autoestima porque hace que la persona se sienta aceptada y valorada y eso le hace sentirse también más segura de sí misma. Este factor de inteligencia lleva a implicarse activamente en los diferentes ámbitos de la sociedad, a desarrollar el sentido de comunidad, a interesarse no sólo por sí mismo, sino también por las causas nobles en todos los ambientes de los que se forma parte, por la historia pasada y por el futuro que vendrá, y por mejorar el mundo desde una actitud solidaria.

 

Jesús nos enseña a tratar a los demás como queremos que ellos nos traten. Pero también nos motiva para ir más allá,  para llegar a amar incluso a los enemigos, para hacer el bien a los que nos odian, bendecir a los que nos maldicen, orar por los que nos injurian, perdonar siempre, ser compasivos como nuestro Padre celestial es compasivo. Jesús enseña no sólo a cumplir con el principio de la reciprocidad, de la justicia en las relaciones con los otros, sino que también ayuda a vivir las relaciones con los demás desde la perspectiva de la misericordia, a ser siempre  benignos e indulgentes, ofreciendo misericordia y descubriendo la verdadera alegría en el compartir con generosidad.

 

+Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.