Cristo vive (V)

Retomamos la presentación de la exhortación Cristo vive del papa Francisco sobre el acompañamiento de los jóvenes y el discernimiento vocacional, después de haber dedicado las últimas semanas a las fiestas de la Ascensión de Jesucristo y Pentecostés, que concluyen el tiempo de Pascua, y a las solemnidades del Señor que prolongan el clima pascual en la liturgia.

La juventud es una etapa decisiva en la vida de todo ser humano, porque se vive orientado al futuro desde un gran deseo de plenitud. Durante este tiempo los sueños y proyectos van tomando cuerpo, las relaciones humanas adquieren cada vez más consistencia y equilibrio, la persona toma decisiones y realiza elecciones en los distintos ámbitos (profesional, social, político, familiar, etc…), para ir construyendo gradualmente su propio proyecto de vida. Esto hace que en el corazón de todo joven coexistan sentimientos a menudo contrapuestos, que deben ser integrados: inquietudes, búsqueda de sentido, insatisfacciones, audacias, osadías, ilusiones, sueños, alegría, tenacidad, ganas de vivir y de experimentar lo nuevo y desconocido, deseo de responsabilizarse de la propia vida y de tomar decisiones, etc…

En esta búsqueda el joven necesita personas en las que confiar. Por eso las relaciones de amistad son tan importantes en esta etapa. “La amistad (dice el Papa) es un regalo de la vida y un don de Dios… los amigos fieles, que están a nuestro lado en los momentos duros, son un reflejo del cariño del Señor, de su consuelo y de su presencia amable. Tener amigos nos enseña a abrirnos, a comprender, a cuidar a otros, a salir de nuestra comodidad y aislamiento, a compartir” (151). Consiste en una relación “estable, firme, fiel… que nos hace sentir unidos, y al mismo tiempo es un amor generoso, que nos lleva a buscar el bien del amigo” (152), y que se caracteriza por la sinceridad y la confianza.

La Iglesia debe proponer a los jóvenes la amistad con Cristo como el camino para conocer “la verdadera plenitud de ser joven” (150). De hecho, en el evangelio de Juan, el Señor dice a sus discípulos: “Ya no os llamo siervos, a vosotros os llamo amigos” (15, 15). “Por la gracia que Él nos regala (comenta el Papa), somos elevados de tal manera que somos realmente amigos suyos” (153). Es Él el primero en ofrecernos su amistad y esto debe provocar una respuesta de amor. De este modo nace un vínculo entre Cristo y sus discípulos que crece y se refuerza en la oración y en el diálogo con Él. Aquí encontramos lo esencial de la fe cristiana: “El cristianismo (afirma el Papa citando a san Oscar Romero) es una persona que me amó tanto que reclama mi amor” (156). Esto es tan determinante para los cristianos que los jóvenes deberían ver la Iglesia como una “comunidad de amistad fundada por Jesucristo” (153).

Esta amistad con Jesús debe ser el elemento determinante que oriente el camino de todo joven, porque desde ella, en el momento de tomar decisiones y hacer elecciones sobre su vida, se puede formular la pregunta que le ha de guiar en cada momento: “¿Jesús, qué harías tú en mi lugar?

Con mi bendición y afecto.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.