¿Oportunidad o abandono?

El pasado fin de semana un autobús en el que viajaba un grupo de chicas españolas sufría un accidente en Costa de Marfil. Las chicas pertenecían a un centro católico, concretamente del Opus Dei, de Barcelona. Once de ellas resultaron heridas y la subdirectora falleció. Noticias de estas hacen que la opinión pública se entere de cosas de las que no se habla: el compromiso de fe que lleva a muchos jóvenes a entregar su tiempo libre en beneficio de los demás.

Esta noticia triste nos sirve también para reflexionar sobre lo que hacemos y lo que podemos hacer ahora que llega el verano, con lo que supone de aumento sustancial del tiempo libre. Los creyentes, jóvenes o no, tenemos la posibilidad de aunar el cambio de actividad con el crecimiento en la fe por muchas vías, desde el servicio en países de misión o en la puerta de casa, hasta la formación, el incremento de la oración, etc.

Desde la diócesis se organizan muchas actividades a través de las distintas delegaciones, lo mismo hacen muchas congregaciones religiosas y movimientos apostólicos, parroquias… hay de todo y para todos los gustos, de manera que cada cual, según sus inquietudes, posibilidades y disponibilidad, tiene un banderín de enganche para que el descanso estival no sea un descanso, incluso un abandono, de nuestro compromiso cristiano.

Las actividades en común ayudan a fortalecer los lazos de amistad y a crear una vinculación donde no existía, lo cual tiene consecuencias para el resto del año.

Probablemente la mayoría de vosotros tengáis compromisos familiares que os hagan difícil engancharos a determinadas actividades. En ese caso debemos hacer una apuesta decidida, añadiendo un plus de voluntad, para que el ralentí que disfrutamos en el estudio o en el trabajo, no paralice o relaje nuestra vida de fe.

La disponibilidad de más tiempo libre no debe llevarnos a dejar de frecuentar la Eucaristía, sino a prepararla con más profundidad y disfrutarla con más intensidad, sin prisas y sin ocupaciones mentales que disputen nuestra atención. Dispondremos de más tiempo para formarnos, bien sea con lecturas que nos enriquecen cultural y espiritualmente, con cursos de formación on line, que cada vez son más frecuentes, con visionado de películas que nos ayuden en este terreno, con mayor tiempo de oración en casa y en nuestra parroquia…

Todo esto sirve también para los que paséis el verano o buena parte de él fuera. Primero porque podemos incluir entre los lugares de visita en familia santuarios marianos u otros lugares de culto y peregrinación que están en la vanguardia cultural, y segundo porque en vuestros lugares de residencia veraniega contaréis con una parroquia de referencia.

Desde estas páginas quiero animaros a que este tiempo sea una oportunidad para acercarnos a Dios, en lugar de una excusa para apartarlo, aunque sea temporalmente.

+ Celso Morga Iruzubieta

Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Celso Morga Iruzubieta
Acerca de Mons. Celso Morga Iruzubieta 64 Articles
Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.