Fiesta del Corpus. Fiesta de Cáritas

Celebramos hoy la fiesta del Corpus Christi. Es una de esas fiestas que el calendario cristiano ha puesto en letras rojas y que el Pueblo de Dios celebra con especial cariño y devoción. La fe se ha hecho cultura en tantas manifestaciones como podemos contemplar estos días en nuestra geografía burgalesa. Ante el Misterio de la Eucaristía nos podemos acercar desde diferentes perspectivas; también la fiesta y la celebración forman parte constitutiva de esta aproximación. Hoy nuestra fe se centra de modo especial en Jesucristo Eucaristía, «Cuerpo entregado y sangre derramada», memoria perenne del inmenso amor de Dios por nosotros; y tenemos la alegría no solo de celebrar este Misterio sino también de alabarlo, adorarlo y cantarlo por las calles de nuestra ciudad.

Todos sabemos que la Eucaristía culmina el proceso de la iniciación cristiana. Además, la riqueza que encierra no puede expresarse con un único nombre, por lo que tenemos términos diferentes en función de los aspectos que se trata de subrayar: misa, banquete, comunión, sacrificio, fracción del pan… Por eso, los cristianos reconocemos que ella es fuente y cúlmen de la vida eclesial y de «toda vida cristiana» (LG 11). Y es que, en torno al altar, la Iglesia se reúne para hacer presente el Misterio total de entrega de Jesús en la Cruz. Hoy el Señor nos sigue hablando en silencio, en el Misterio de la Eucaristía, y cada vez nos recuerda que seguirle quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don para Él y para los demás.

No extraña, por tanto, que la celebración del Corpus sea también la fiesta de Cáritas. De esta manera se visibiliza la unidad intrínseca entre la Eucaristía y los pobres. Hace pocos días nos lo recordaba el Papa Francisco en una de sus homilías: «La Eucaristía y los pobres, tabernáculo fijo y tabernáculos móviles: allí se permanece en el amor y se absorbe la mentalidad del pan partido; allí se comprende el cómo del que habla Jesús: dando todo, no reteniendo nada para sí mismo».

En efecto, detrás de cada pobre se esconde Jesús mismo. Ellos son «tierra sagrada» que esconde el Misterio de la Encarnación. En su carne herida podemos tocar y palpar las propias llagas de Cristo que se prolongan en la historia y que Él mismo nos encomienda su cuidado. Así lo podemos escuchar en diferentes pasajes evangélicos que recordamos: «Lo que hicisteis a uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis». «Dadles vosotros de comer». «Pobres siempre tendréis con vosotros». En todas estas expresiones recibimos y acogemos el mandato de Jesús de hacernos cargo de los más pequeños y con su mismo estilo evangélico.

Esto es, ni más ni menos, lo que Cáritas pretende realizar. Por eso, cuando en mis Visitas Pastorales me acerco a alguna de las realidades de Cáritas no me canso de afirmar que allí se «huele a Evangelio». Allí está la mano cercana de la Iglesia entregada al mundo de la exclusión y de la pobreza. Allí se visibiliza la caridad organizada y el compromiso comunitario de una Iglesia que quiere ser pobre y para los pobres. Allí el amor no es de palabras, sino de obras.

Precisamente, Cáritas Diocesana ha presentado esta semana su Memoria de actividades del año pasado. En ella se nos presenta su importante y fundamental trabajo en favor de nuestra sociedad. Como se puede leer, a través de sus programas y servicios, y gracias a la labor de sus 800 voluntarios y de sus técnicos, han acompañado a más de 6.000 familias de nuestra Diócesis. Son cifras que nos hablan de una situación de exclusión social que se está enquistando en nuestra sociedad. Así nos lo acaba de decir el informe FOESSA, recientemente publicado, que nos previene de una situación donde crece la desigualdad y donde la precariedad y vulnerabilidad de muchos hermanos nuestros es lo habitual.

Por todo ello es fundamental animar y acompañar la actividad de Cáritas en nuestras comunidades cristianas. Contemplando el Misterio de la Eucaristía, percibimos la urgencia del amor que nos invita a salir al encuentro de los demás. Es importante que busquemos ese equilibrio necesario en nuestras comunidades que refuercen, junto a la evangelización y la celebración, la dimensión caritativa. Es fundamental que, también desde Cáritas, se profundice en el necesario equilibrio entre voluntariado y técnicos, entre comunidad y organización, entre financiación e identidad… Gracias a todos los hombres y mujeres que sois el rostro de la caridad en nuestra Diócesis de Burgos. Os invito a beber del Misterio de la Eucaristía para que vuestra entrega sea cada día más evangélica y generosa. ¡Ojalá la celebración del Corpus imprima hoy en todos nosotros la huella de que Dios nos ama y que estamos llamados a amar!

+ Fidel Herráez

Arzobispo de Burgos

Mons. Fidel Herráez Vegas
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Fidel Herráez Vegas nació en Ávila el 28 de julio de 1944. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Madrid, donde ingresó en 1956. Fue ordenado sacerdote el 19 de mayo de 1968. Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1968. Es Licenciado (1974) y Doctor (1977) en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense en Roma. Es autor de varias publicaciones sobre Teología Moral Fundamental. Ha desempeñado los siguientes cargos: 1968-1972: Formador, Secretario y Profesor de idiomas del Seminario Menor de Madrid. 1977-1995: Profesor de Teología Moral Fundamental en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequética “San Dámaso” de Madrid. 1977-1995: Director de la Formación Permanente de las Hermandades del Trabajo de Madrid y Consiliario de jóvenes de las mismas. 1977-1996: Capellán de las Religiosas Irlandesas (Instituto de la B.V. María). 1979-1996: Delegado diocesano de Enseñanza de Madrid. 1979-1995: Miembro Asesor de la Comisión Episcopal de Enseñanza. 1983-1995: Secretario Técnico de la diócesis de Madrid para las relaciones con la Comunidad Autónoma en los temas de Enseñanza Religiosa. 1986-1995: Presidente del Consejo diocesano de la Educación Católica. 1986-1995: Representante de los Delegados diocesanos de Enseñanza en el Consejo General de la Educación Católica. 1992-1997: Presidente del Forum Europeo para la Enseñanza Religiosa Escolar. 1993-1996: Catedrático de Teología Moral Fundamental en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid. 1995-2015: Vicario General de la Archidiócesis de Madrid. Desde el año 2011 es el consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas. El 14 de mayo de 1996 fue elegido Obispo titular de Cedie y Auxiliar de Madrid, recibiendo la ordenación Episcopal el 29 de junio del mismo año. En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Permanente y pertenece a la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 1996. El 30 de octubre de 2015 el papa Francisco lo nombra arzobispo de Burgos, tomando posesión de la archidiócesis el 28 de noviembre del mismo año.