La vida contemplativa: Corazón orante y misterioso.

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

La Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Por la gracia del bautismo “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” estamos llamados a participar en la vida de la Santísima Trinidad. Dios es único pero no solitario. Dios no es soledad, es comunión. Dios es un misterio de comunión, de comunicación y de diálogo. Es hogar de vida eterna. Es el amor que se desborda en un mar inmenso sin orillas.

En el domingo de la Santísima Trinidad celebramos la “Jornada Pro Orantibus”, con el lema: “La vida contemplativa. Corazón orante y misionero”. Oración y misión son dos dimensiones que se complementan.

El Papa Francisco dijo que las personas consagradas que siguen a Cristo en la vida contemplativa, buscan “el rostro de Dios y participan en la misión de la Iglesia, siendo en ella el corazón orante”. Y añadió: “¿Qué sería de la Iglesia sin la vida contemplativa? ¿Qué sería de los miembros más débiles de la Iglesia que encuentran en vosotros un apoyo para continuar el camino? ¿Qué sería de la Iglesia y del mundo sin los faros que señalan el puerto a los que se han perdido en alta mar, sin las antorchas que iluminan la noche oscura que estamos atravesando, sin los centinelas que anuncian el nuevo día cuando todavía es de noche? Gracias, hermanas y hermanos contemplativos, porque vosotros sois todo esto para el mundo: apoyo para los débiles, faros, antorchas y centinelas” (Mensaje con ocasión de la Jornada Pro Orantibus, 21 noviembre 2018).

El corazón de las personas contemplativas es orante y también misionero. Quienes contemplan a Cristo, que es Camino, Verdad y Vida, viven como testigos misioneros. Lo recuerda el Santo Padre Francisco: “La Iglesia aprecia mucho vuestra vida de entrega total. La Iglesia cuenta con vuestra oración y con vuestra ofrenda para llevar la buena noticia del Evangelio a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo. La Iglesia os necesita” (Vultum Dei quaerere, 6).

Quienes tienen el corazón orientado hacia el Señor dan testimonio con su vida, de un modo silencioso pero eficaz, de la alegría del encuentro con Jesucristo. Son personas-signo cuyo itinerario vital atrae, persuade e indica la genuina dirección de la auténtica felicidad. La pasión por Jesús es también pasión por el Pueblo de Dios.

Las personas contemplativas despiertan con su ejemplo la conciencia misionera de todos los miembros de la Iglesia. Recuerdan la urgencia y la necesidad de la misión “ad gentes” e invitan a todos los cristianos a retomar con nuevo impulso la responsabilidad de proclamar el Evangelio hasta los confines de la tierra. La actividad misionera pertenece a la naturaleza íntima de la Iglesia.

La evangelización misionera constituye el primer servicio que la Iglesia puede prestar a la humanidad entera en el mundo actual. Y la vida contemplativa es testimonio elocuente y presencia viva y operante del Evangelio que transforma y vivifica. El Papa Francisco subraya continuamente la dimensión misionera de la Iglesia. Ha acuñado una nueva expresión, la de “Iglesia en salida”, es decir la comunidad de discípulos misioneros que se adelantan, que toman la iniciativa sin miedo, que se involucran, que acompañan, que fructifican y celebran.

Agradecemos al Señor la presencia de las religiosas contemplativas en nuestra Diócesis. Le pedimos que siga bendiciéndolas. Rezamos para que les conceda una primavera de vocaciones. Y expresamos nuestra gratitud a todas y cada una de las consagradas por su estilo de vida y por su ejemplo de amor.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 408 Articles
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.