Vuestro espíritu, Señor, da vida

Cuando invocamos a Dios lo hacemos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Con Dios Padre establecemos comunicación y somos conscientes de lo que significa su paternidad, pensemos en la oración del Padrenuestro. A Jesucristo lo conocemos, sobre todo por el testimonio del Nuevo Testamento, celebramos su presencia, lo escuchamos, y mantenemos con Él una relación de proximidad.

¿Y EL ESPÍRITU SANTO?

Gracias al Espíritu, desde la primera Pascua de Pentecostés hasta hoy, existe y actúa la Iglesia, el Nuevo Pueblo de Dios. Anoto algunas constataciones.

Los apóstoles y los discípulos comenzaron a anunciar a Jesucristo muerto y resucitado con convencimiento y entusiasmo, dispuestos a ser perseguidos, encarcelados y martirizados. Gracias al Espíritu.

San Pablo, sus discípulos y las primeras comunidades cristianas ofrecieron el Evangelio a todas las personas de diversas naciones, culturas y religiones. El Evangelio de la salvación se hace universal. Gracias al Espíritu.

San Pablo, las comunidades cristianes de origen pagano, los apóstoles principales (Pedro, Jaime), y la comunidad de Jerusalén deciden en el primer concilio de la historia que para ser cristiano solo se precisa fe en Jesucristo y no aceptar el judaísmo. Gracias al Espíritu.

Durante les primeros siglos de la historia del cristianismo, pero también durante cada generación, los cristianos han sufrido persecución con más o menos violencia. Muchos a lo largo de los siglos han sufrido la muerte, son los “mártires”. Hoy en diversos lugares continúa la persecución contra los cristianos bajo distintas modalidades. La mayoría de los perseguidos y víctimas han sido fieles a Jesucristo y han muerto perdonando. Gracias al Espíritu.

La Iglesia ha continuado a lo largo de los siglos, en todas las épocas de la historia, dando testimonio de Jesucristo y ejerciendo la misión confiada de ser “sacramento de salvación”, pese a tantas dificultades vividas. Gracias al Espíritu.

La iglesia, des de los primeros tiempos, ha profundizado, reflexionado y expuesto los contenidos de la fe a fin de que sean conocidos y aceptados por el pueblo cristiano. Pensemos en los libros del Nuevo Testamento, los primeros padres de la Iglesia, los teólogos, y sobre todo los concilios ecuménicos y el magisterio de los Papas y de los obispos. Gracias al Espíritu.

Las comunidades monásticas y las instituciones de Vida Consagrada han dado testimonio de su consagración a Dios y a los hermanos, orando, sirviendo, trabajando, y viviendo los consejos evangélicos de la obediencia, la castidad y la pobreza. Gracias al Espíritu.

Pensemos en san Esteban y los diáconos que, desde los primeros momentos atendían a las personas más débiles, las viudas, hasta hoy, las comunidades cristianas han asumido como misión fundamental la caridad para con los más pobres y vulnerables. Gracias al Espíritu.

Las comunidades cristianas parroquiales han tejido una gran red  en todos los territorios para vivir la fe cristiana, celebrarla, enseñarla, proclamarla, explicitarla por medio de los servicios y de la acogida a todo el mundo. Gracias al Espíritu.

La Iglesia es santa por la acción y la gracia de Dios y pecadora por la condición humana de quienes la formamos. En cada época de la historia  ha sido consciente de las infidelidades y pecados personales y comunitarios. Ciertamente que hemos oscurecido y deformado de muchas maneras el rostro de Cristo. Pero al mismo tiempo se ha manifestado de forma nítida la vida según el Evangelio. Gracias al Espíritu.

Los laicos en su vida, los movimientos evangelizadores, los voluntarios de tantos y tantos servicios pastorales, les sacerdotes, los diáconos, los obispos… asumiendo sus responsabilidades manifiestan la presencia y la acción del Espíritu Santo. Pentecostés continua hoy en día.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.