¡Vive en nuestra casa y está dentro de nosotros!

Hemos oído decir que para muchos cristianos el Espíritu Santo es el gran desconocido, lo que hace pensar que hay quienes se sienten muy poco acompañados por el Dios que Jesús nos ha revelado y que se ha hecho más íntimo que la nuestra propia interioridad porque es Espíritu, el Espíritu de Dios. He conocido a personas muy sencillas, casi analfabetas, que han manifestado una gran «devoción» al Espíritu Santo. Un día me atreví a preguntar a una de ellas: «Para ti, ¿quién es el Espíritu Santo?». Levantó los brazos y entonces, señalando su corazón, me dijo: «El Espíritu Santo es Dios dentro de mí». Me lo decía muy contento y agradecido.

No hace falta haber estudiado mucho para decir esto y darlo a entender. Basta creerlo, poniendo toda la confianza en Jesús. Él nos ha hecho esta promesa: «Yo rezaré al Padre que os dé otro Defensor, para que se quede con vosotros para siempre. Él es el Espíritu de la verdad, que el mundo no puede acoger, porque no es capaz de verlo ni de conocerlo: Sois vosotros quienes lo conocéis, porque habita en vuestra casa y permanecerá en vosotros» (Jn 14, 16-17). ¡Fijaos si lo tenemos cerca!

El Espíritu se hace presente así, en forma de don. Pedir el don de «sabiduría» es desear comprender a fondo la Palabra de Dios y vivirla en la sencillez de la donación y del servicio. El don de «entendimiento» nos permite entender cómo Dios nos ayuda a verlo todo como Él lo ve, con ternura y amor misericordioso. El don de «ciencia» nos lleva a profundizar aún más y llegar a la verdad. Pedir el don de «consejo» nos sitúa en la línea de los grandes orantes, que no se atreven a hablar si antes no han escuchado, es el gozo de la oración y del diálogo. El espíritu de «fortaleza» es el don del coraje, del testimonio valiente, la fuerza de los mártires. El don de «piedad» nos capacita para comunicar la ternura de Dios-Padre y hacerla llegar a todas las periferias. El don del «temor de Dios» nos ayuda a pensar y hablar de Dios con sobriedad, con respeto, con reverencia, con humildad.

Todo ello nos sitúa ante una alternativa y nos pide elegir. La elección es entre querer recibir el don o vivir en la indiferencia. Además, todavía hay otra promesa que nos sitúa en el ámbito del compromiso y nos capacita interiormente: «Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis la fuerza para ser mis testigos…, hasta el extremo de la tierra» (Hch 1,8). Contar o no con el Espíritu, ¡esta es la alternativa! ¡Contemos con ello!

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.