La sobria y noble belleza de nuestra Catedral

Mons. Francisco Conesa               Queridos diocesanos:      Nuestra Catedral fue iniciada poco después de la restauración del cristianismo en Menorca, cuando el rey Alfonso III entró en Ciutadella y dispuso –como era habitual en la época- que la antigua mezquita fuera demolida y, en su lugar, se construyera una Iglesia dedicada a Santa María. Según la opinión de algunos expertos, de la primitiva mezquita se conserva aún parte del minarete, que estaría integrado en el actual campanario.

A comienzos del siglo XIV se edificó el templo actual en estilo gótico, siguiendo el modelo extendido en Cataluña. El templo está orientado hacia el oriente, hacia el sol naciente, que en la tradición litúrgica es un signo de Cristo. Su planta basilical invita a dirigirse hacia adelante y ponerse en camino hacia Dios. Contaba con tres puertas, que se abrían al oeste (puerta mayor), al norte (actualmente desaparecida) y al sur (actual puerta de la luz).

El gótico pretende unir el cielo y la tierra y para ellos se sirve de dos elementos: la verticalidad y la luminosidad.  La introducción de bóvedas de arco ojival permitió aumentar la altura de las iglesias. Como explicaba Benedicto XVI, “el impulso hacia lo alto quería invitar a la oración y él mismo era una oración. De este modo, la Catedral gótica quería traducir en sus líneas arquitectónicas el anhelo de las almas hacia Dios” (18-11-2009).

El otro elemento del gótico es la luz, que entra en nuestra Catedral a través de sus vidrieras. La mayoría fueron tapadas posteriormente para proteger el edificio de las condiciones climatológicas adversas, pero en sucesivas restauraciones se han ido recuperando, para que a través de ellas volviera a penetrar la espléndida luz del mediterráneo. El gótico convirtió llos ventanales en grandes imágenes luminosas, en las que se contaba la vida de Cristo, de Santa María o de los Santos. La luz penetra a través de las vidrieras en el interior de la Catedral creando un clima que invita a la plegaria.

Por eso dice Benedicto XVI que “las Catedrales góticas mostraban una síntesis de fe y de arte expresada con armonía mediante el lenguaje universal y fascinante de la belleza, que todavía hoy suscita asombro”. La nuestra, con su sobria y noble simplicidad, invita de manera especial al culto y a la oración, ayudando a elevar nuestra alma a Dios.

En nuestra Catedral encontramos también otros estilos artísticos, que reflejan los gustos de cada época y también la historia de nuestro pueblo. Fue particularmente violento el ataque de los turcos en 1558, que devastó la ciudad y también la Catedral. Como consecuencia, unos años más tarde, algunas bóvedas se desplomaron y fueron reconstruidas a comienzos del siglo XVII. Más tarde se añadieron la actual sacristía de canónigos, que era capilla de la comunión (renacentista, siglo XVI), la capilla de las ánimas (barroca, siglo XVII), la capilla de la Purísima (siglo XIX) y la fachada principal y actual capilla de la comunión (neoclásicas). En esas piedras se refleja la fe de un pueblo, el modo en que Menorca ha vivido y expresado su relación con Dios.

Tenemos que agradecer el buen trabajo de restauración realizado en nuestra Catedral por los obispos A. Deig, F. Ciuraneta y J. Piris, que culminó con la reapertura del templo en el año 2008, después de veinte años de trabajo. A nosotros corresponde seguir cuidando este precioso legado, para que la Catedral siga siendo lugar que acoja al pueblo de Dios que vive en Menorca.

Mons. Francisco Conesa Ferrer
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Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.