Encuentro y compromiso

Queridos diocesanos:

Se acerca una de las fechas más importantes del calendario pastoral de nuestra diócesis: el Encuentro Diocesano de Pastoral. Este año será el próximo sábado 8 de junio, en el Salón de Actos de nuestro Obispado. De nuevo, nos uniremos todos para dar gracias a Dios por todo lo que hemos vivido este curso y para avanzar las líneas más significativas del objetivo pastoral del próximo curso 2019-2020.

Es mucho lo que tenemos que agradecer a Dios del curso que hemos vivido. Durante el mismo, otra vez, hemos podido contemplar a Jesucristo, fuente de agua viva, sentado en el pozo de nuestra vida, de nuestros deseos ilusiones y esperanzas, dispuesto a acogernos y a ofrecernos el manantial del agua de la gracia de su encuentro y de su comunión, como un día lo
hizo con la mujer samaritana, como nos narra el Evangelio y cuya escena hemos meditado durante todo el curso. Son muchos los momentos de diálogo y conversación interior que hemos tenido con Jesús, en los que seguramente se ha encendido nuestro deseo de seguirlo más de cerca y de poder anunciar a los demás lo que él significa para nosotros. Son también muchos los momentos de encuentro y cercanía entre nosotros, como Iglesia diocesana, en los que hemos sentido el calor de la comunión y la urgencia a salir, cada vez, al encuentro de los demás, tal como nos pide el Santo Padre el Papa Francisco: la intimidad de la Iglesia con Jesús es una intimidad itinerante, y la comunión esencialmente se configura como una comunión misionera (cf. EG 23). Nuestro Encuentro Diocesano nos invita a recordar la memoria de cuanto hemos sembrado, con esperanza, en el terreno de nuestra Iglesia Diocesana durante este curso; a ponerlo confiadamente de nuevo en las manos de Dios, que multiplicará así nuestros trabajos y esfuerzos.

A la vez, el Encuentro Diocesano nos invita a mirar al futuro, al próximo curso. En él vamos a seguir avanzando en el encuentro con la persona de Jesús, Evangelio vivo. En esta ocasión desde una llamada muy concreta al compromiso: y es que el encuentro con Cristo no deja indiferentes; compromete. Necesitamos hoy en día una alta dosis de compromiso personal y comunitario con la fe cristiana; a no dejar que se apolille —como dice el Papa Francisco— nuestro dinamismo apostólico (cf. EG 83); a vencer tantos cansancios interiores y perezas que nos instalan en la comodidad, alejados de cualquier opción y acción comprometida. Este nuevo curso buscamos renovar las fuentes de nuestra acción, de la que Jesús nos dado ejemplo, siendo el servidor de todos, lavando los pies de sus discípulos, como lo muestra el evangelista Juan en la última cena de su
pascua. «Os he dado ejemplo para que lo yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis» (Jn 13,15). Contemplar este icono de Jesús, a los pies de sus discípulos, como el servidor de todos, es fundamental para la vida de la Iglesia. Esto es lo que nos proponemos atender en este nuevo curso. El nos descubrirá el secreto del servicio y de la caridad sin reservas.

El mundo y las personas de nuestro entorno necesitan el amor que solo los cristianos podemos ofrecer. Todos estamos llamados así a realizar el mandato nuevo del amor de Jesús, sacerdotes, religiosos, laicos, para el bien de tantos prójimos que nos encontramos en el camino de la vida. Es un año importante para evaluar si de verdad nos hemos encontrado con Jesús.
Es un año para dar prioridad a la caridad, a las obras de la misericordia, al protagonismo que los pobres tienen en el anuncio del evangelio. Es un año para presentar nuestra Iglesia Diocesana al mundo como una Iglesia «samaritana», atenta a las necesidades de nuestros prójimos.

Por eso, son muchas las iniciativas que, desde todos los organismos diocesanos se están diseñando y organizando, para el nuevo curso. Os invito a conocerlas, a acogerlas. Ellas se orientan a muchos destinatarios: especialmente los jóvenes, los niños, los ancianos, los necesitados. Sin olvidar tampoco importantes iniciativas en el ámbito de la educación, de la formación cristiana y de la transmisión de la fe. No son solo una lista de actividades: son proyectos de largo recorrido para nuestra Diócesis, que implican el concurso y la sintonía de todos.

Os invito a acudir la mañana del 8 de junio: venid a celebrar el curso que termina y a iniciar una nueva etapa en nuestro encuentro con Cristo.

Como siempre contáis con mi afecto, gratitud y bendición.

+ Jesús Murgui Soriano.
Obispo de Orihuela-Alicante.

Mons. Jesús Murgui Soriano
Acerca de Mons. Jesús Murgui Soriano 164 Articles
Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.