Y llega el final del curso.

Mons. Luis Quinteiro                Solo llega a su fin lo que se ha comenzado. La semilla sembrada en el surco necesita su tiempo para brotar con brío de la tierra cultivada. No hay frutos sin sementera y no hay final logrado sin el esfuerzo necesario. Nada se consigue sin el trabajo y la paciencia.

Nuestro curso pastoral llega a su final y hemos de examinar los frutos logrados para contrastarlos con aquellos soñados. Hay unos tiempos de realismo en nuestras tareas eclesiales que nos impiden atrincherarnos en nuestras dialécticas vacías. Nuestro trabajo pastoral nace y se sustenta en el don de Dios y en el de su gracia, pero también sabemos que nuestro esfuerzo sostenido cuenta mucho al final de la tarea.

Nuestra Diócesis, nuestras Parroquias, nuestros colegios, todas nuestras tareas pastorales tienen como fin la alabanza de Dios y el bien de nuestros fieles. Tienen, por ello, una dimensión interior, invisible, íntima que se escapa a la experimentación sensible y tienen, a su vez, otra dimensión exterior y susceptible de una experimentación sensible y social. Por eso necesitamos revisarlas, contrastarlas, someterlas al juicio de una lógica elemental.

Hay muchas acciones de nuestra pastoral que no son fáciles de someter a criterios de valor general, pero hay otras muchas que no solo pueden ser sometidas, sino que deben ser sometidas por todos nosotros a criterios de valor general. Nuestras tareas pastorales carecerán de una elemental eficacia mientras no las sometamos al principio general de la experiencia contrastable. ¿Qué hacemos? ¿Cómo lo hacemos? ¿En qué nos equivocamos? ¿Qué dejamos de hacer?.

En este final de curso suelen celebrarse en muchas de nuestras Comunidades el sacramento de la primera Comunión para nuestros niños y niñas y el sacramento de la Confirmación para nuestros jóvenes o adolescentes. Estamos notando, cada año que pasa, la disminución del número de candidatos a recibir estos sacramentos. Una opinión generalizada tiende a asentarse en nuestras conciencias de que todo es debido a la baja estima que nuestros fieles tienen de la fe y de los preceptos de la Iglesia.

No seré yo el que niegue la perniciosa influencia de muchos elementos de nuestro ambiente social en el poco aprecio de nuestros fieles hacia la vida cristiana. Pero esto no lo explica todo. En mis visitas a las Comunidades de fieles encuentro muchas realidades que me hacen pensar mucho. Encuentro, al lado de comunidades mortecinas y poco trabajadas, otras realidades eclesiales florecientes, al menos con esfuerzos pastorales razonablemente logrados.

Es evidente que hoy es difícil atraer a los jóvenes a la Iglesia. Esto nadie lo pone en duda, pero entonces ¿cómo se explica que Parroquias y Colegios de diferente talante pastoral presenten jóvenes o adolescentes a la Confirmación en números muy estimables y con una preparación duradera y adecuada?. Son casos de mucho mérito, pero de ningún imposibles. En la mayoría de estos casos uno encuentra la explicación de un trabajo pastoral apasionado y sostenido en el tiempo. Un trabajo pastoral que nace de una convicción profunda y que genera la alegría de la fe del a que nos habla tanto el Papa Francisco.

Esta reflexión que me nace del corazón y de la experiencia de cada día solo pretende una cosa. Invitaros a todos los sacerdotes y religiosos, catequistas y miembros de nuestros equipos pastorales a que sometáis, con sencillez y humildad, vuestros planes pastorales al principio general de la experiencia contrastable.

Damos gracias por el curso pastoral que estamos terminando y ahí queda esa propuesta para cuando hayamos puesto el final.

Con todo mi afecto y gratitud.

+ Luis Quinteiro Fiuza
Obispo de Tui-Vigo

Mons. Luis Quinteiro
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Don Luis Quinteiro Fiuza, nace en Sabrexo (Vila de Cruces-Pontevedra) en el año 1947. Ingresa en el Seminario Menor de Belvís de Santiago de Compostela en 1958. Unos años después, en 1966, siendo seminarista mayor, comienza sus estudios teológicos en la Pontificia Universidad de Comillas (Santander) y, trasladada esta universidad a Madrid, obtiene el grado de Licenciado en Teología y realiza los cursos de doctorado. En Junio de 1971 es ordenado presbítero en Madrid, en la Iglesia de I.C.A.I. de los Padres Jesuitas. En 1978 va a Roma para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante esta estancia en la Ciudad Eterna, se especializa en Filosofía Contemporánea y realiza varios cursos y seminarios sobre el estudio y pensamiento de Karl Marx En 1981 asiste en Alemania a unos cursos da Hochschule für Philosophie de Munich. Es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidade Gregoriana de Roma, con una tesis sobre el Realismo Transcendental, en la que obtiene la cualificación de Summa cum laude. En su diócesis de origen ha desarrollado una intensa labor pastoral e intelectual: coadjutor de la Parroquia de San Juan, Director de la Residencia Universitaria “Burgo de las Naciones”, Formador y Profesor del Seminario Menor y Capellán de de la Residencia Universitaria “Padre Míguez” de las religiosas Calasancias de la Divina Pastora. En el año 1982 es nombrado Profesor del Instituto Teológico Compostelano y director del Centro de Formación Teológica de Seglares de la Archidiócesis. En el año 1992 será Director del Instituto Teológico Compostelano y en 1997, Rector del Seminario Mayor de Santiago de Compostela. En 1999 el Papa Juan Pablo II le nombra Obispo titular de Fuerteventura y Auxiliar de Santiago de Compostela, siendo ordenado el 19 de junio siguiente. Su lema episcopal “Beati Misericordes” (Mt 5,7), recoge una de las Bienaventuranzas, en la cual el Señor invita a sus discípulos a recorrer el camino de la misericordia que tiene su punto de partida en la misericordia de Dios manifestada en su Hijo Jesucristo. En el año 2002 se le designa Obispo de Ourense, diócesis en la que ha permanecido siete años. Pertenece en la Conferencia Episcopal Española a la Comisión Episcopal de la Doctrina de la Fe y a la de Migraciones; siendo en esta última el Obispo Promotor del Apostolado del Mar. El 28 de enero del presente año se hizo público su nombramiento como Obispo de Tui-Vigo. En la Santa Iglesia Catedral de Tui, toma posesión el día 24 de abril de 2010; y en el día siguiente realiza la entrada en la Con-Catedral de Vigo.