“Somos miembros unos de otros” (Ef 4,25). De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana

Mons. Eusebio Hernández              Queridos hermanos y amigos: En este domingo en que celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor a los cielos, la Iglesia nos propone hoy la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2019. La solemnidad que hoy celebramos tiene un marcado carácter misionero, pues sabemos que el Señor que ha ascendido a los cielos, nos ha confiado a nosotros el anuncio de la buena noticia del Evangelio.

Bajo este aspecto, la Iglesia siempre ha comprendido la función de los medios de comunicación. Debemos evangelizar con todos los medios posibles a nuestro alcance y los medios de comunicación social son un instrumento que también podemos y debemos utilizar.

En los últimos tiempos los medios de comunicación han evolucionado tanto que hoy podemos decir que estamos perfectamente informados de todo lo que pasa en el mundo casi al instante. A la vez nos facilita la comunicación continua entre nosotros. Como dice el papa francisco en su mensaje para esta Jornada: “Desde que internet ha estado disponible, la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos. Con este Mensaje, quisiera invitarles una vez más a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad”.

Pero el uso de internet también se puede convertir en algo que nos aísle y que nos encierre en nosotros mismos y en nuestros intereses. El Papa en su mensaje de este día, hace un juego bonito de palabras, que nos ponen en guardia contra estos peligros. Es lo que el llama “la metáfora de la red”. Así nos dice Francisco:

“Por un lado, las redes sociales sirven para que estemos más en contacto, nos encontremos y ayudemos los unos a los otros”… “pero por otro, se prestan también a un uso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas políticas y económicas, sin el respeto debido a la persona y a sus derechos”.

La “red” debe ser un elemento que cree la comunión: “La red funciona gracias a la coparticipación de todos” –sigue diciéndonos el Papa-  y “nos recuerda otra figura llena de significados: la comunidad. Cuanto más cohesionada y solidaria es una comunidad, cuanto más está animada por sentimientos de confianza y persigue objetivos compartidos, mayor es su fuerza”.

En este sentido, se ha elegido la frase de san Pablo en su carta a los Efesios: “Somos miembros unos de otros”. Es decir las redes sociales nos ayudan a crecer “en humanidad” y comprender siempre al otro como “compañero de viaje”. Por ello nos dice el papa Francisco en su mensaje: “El uso de las redes sociales es complementario al encuentro en carne y hueso, que se da a través del cuerpo, el corazón, los ojos, la mirada, la respiración del otro. Si se usa la red como prolongación o como espera de ese encuentro, entonces no se traiciona a sí misma y sigue siendo un recurso para la comunión”.

Y, termina proponiendo unos consejos que bien nos pueden servir también a nosotros: “Si una familia usa la red para estar más conectada y luego se encuentra en la mesa y se mira a los ojos, entonces es un recurso”… “Si una comunidad eclesial coordina sus actividades a través de la red, para luego celebrar la Eucaristía juntos, entonces es un recurso”.

Que esta Jornada nos ayude a reflexionar sobre el buen uso que debemos hacer de las “redes” para que sirvan siempre para acrecentar nuestra comunión y nuestro servicio.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

 

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 227 Articles
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.