Tiempo de la declaración de la Renta

Mons. Salvador Giménez                Queridos diocesanos: En el Full del domingo pasado se publicaba como noticia la campaña de la declaración de la renta que todo ciudadano está obligado, si sus ingresos así lo requieren, a cumplimentar. Es una parte con la que cada uno de nosotros contribuye, además de la dedicación personal, al bien común de nuestra sociedad. Los impuestos financian los servicios que el Estado proporciona a los individuos, a las familias y a los distintos grupos sociales que conforman nuestro tejido asociativo.

El motivo de volver sobre este tema en mi comentario semanal es manifestar mi compromiso personal hacia tantas personas, instituciones e iniciativas de la Iglesia católica que benefician a toda nuestra sociedad. Mi deseo es que cada año seamos más contribuyentes los que marquemos la X en nuestra declaración. No puedo permanecer al margen de tanto bien que se produce gracias al impulso de muchos católicos en su labor por la infancia, adolescencia y juventud; también el trabajo contra la soledad de los mayores; a la preocupación por la conservación del patrimonio de todos; a la atención de tantos sacerdotes en las parroquias, en la catequesis, en la administración de los sacramentos y en el fomento de grupos que animen la caridad; la tarea de muchas comunidades cristianas en favor de los más pobres y desfavorecidos; el empeño por evitar las desigualdades sociales en nuestro país y la cooperación real y efectiva con los países menos desarrollados…

Como podéis comprobar a diario todos tenemos muchos motivos para ayudar a la Iglesia. En este caso marcando la casilla correspondiente para que se destine un 0,7 de los impuestos a sus finalidades. Es cierto que se pueden marcar las dos casillas, Iglesia católica y fines sociales, recibiendo ambas el mismo porcentaje. Si se toma esa decisión, de ningún modo nadie paga más ni le devuelven menos. Las casillas son un ejercicio de libertad y de democracia porque elegimos el fin y el destino de un pequeño porcentaje del dinero de nuestros impuestos.

Habéis visto en los medios de comunicación cuñas publicitarias para recordar la importancia de este gesto en el impreso de la declaración escrita. Quiere llegar a creyentes reclamando la coherencia personal y a los no creyentes cuando observan los beneficios que reporta para toda la sociedad. A pesar de las apariencias ha habido, en este último año, más apoyo social para la Iglesia porque lo han decidido así un mayor número de contribuyentes con el consiguiente aumento de la recaudación. A todos les agradecemos su confianza y su generosidad.

Hablaba antes de las apariencias porque son momentos difíciles los que en estos momentos pasa la Iglesia por la manifestación pública de infidelidades, pecados y abusos de algunos de sus miembros. Por mi parte sólo sugiero que sepáis calibrar los aspectos positivos y los negativos de nuestra institución y después os forméis un juicio. Poned en la balanza ambas actividades y con seguridad os inclinaréis a repetir vuestra decisión positiva. Y si anteriormente no lo habéis hecho, fijad vuestra mirada en el alrededor más inmediato y encontraréis mil razones para sumar vuestra voluntad a esta meritoria campaña. Nuestra diócesis os necesita a todos. Hemos de aumentar el número de los convencidos a esta gran obra. Los datos son publicitados por provincias y, al tener tres diócesis en la demarcación de Lleida, es imposible conocer el resultado propio si bien esta circunstancia nos anima a la solidaridad mutua. Pido vuestra colaboración.

Con mi bendición y afecto.

† Salvador Giménez Valls

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.