Clausura del Año Jubilar de S. Vicente Ferrer

Mons. Jesús Murgui             Durante el fin de semana del 27 al 29 de abril hemos vivido diversos actos por medio de los cuales hemos hecho realidad la finalización del Año Vicentino que nuestras diócesis en la Comunidad Valenciana han promovido, con motivo de celebrarse el pasado 5 de este mes los 600 años del nacimiento para el cielo de nuestro patrono, San Vicente
Ferrer.

En nuestra Iglesia diocesana, han sido diez los templos jubilares: Santa Iglesia Catedral del Salvador y Santa María y parroquia de S. Vicente ferrer, en Orihuela (Vicaría Iª);Santa Iglesia Concatedral de San Nicolás de Alicante y parroquia de San Vicente Ferrer en San Vicente del Raspeig (Vicaría IIª); Iglesias parroquiales dedicadas a San Vicente Ferrer en Perleta (Elche) y en la ciudad de Elche (Vicaría IIIª); parroquia de la Asunción de Ntra. Sra. de Xixona y parroquia de San Pedro Apóstol de Novelda (Vicaría IVª);parroquia de San Vicente Ferrer de Abdet y parroquia de San Jaime Apóstol de Benidorm (Vicaría Vª). A todos sus párrocos y a cuantos sacerdotes, religiosos y laicos han colaborado con ellos, y en las diversas acciones que se han desplegado a lo largo de este tiempo desde diversas realidades eclesiales, nuestra gratitud.

Sin duda todo lo realizado no solo ha tenido la voluntad de alabar y bendecir a Dios en sus Santos, en este caso en San Vicente, sino que ha tenido un acento especial dada la singular relación de San Vicente ferrer con nuestra tierra y la actualidad de su vida y sus principales mensajes.

En cuanto a la vinculación de San Vicente con nuestras tierras diocesanas: valga
mencionar la tradición que le relaciona con Xixona como patria de su madre, así hemos podido rendir visita a diversos lugares de tan entrañable ciudad y, en concreto, al posible domicilio materno, aún conservado; y, así mismo, en este Año Jubilar han sido de especial referencia los lugares en los que ciertamente estuvo predicando, como es el caso de San Vicente del Raspeig, que de nuestro Santo heredó nombre y el lema de su escudo, o las ciudades de Alicante, Elche y Orihuela, ésta última conserva, entre otras referencias vicentinas, un lugar a él dedicado en el que ofreció su ardiente palabra, al aire libre, entre las calles y las casas de aquella ciudad, que reiteradamente había requerido su presencia y predicación.

Si por una parte es significativa la presencia y vinculación física de San Vicente con
nuestra tierra, una presencia que dejó huella y quedó en la memoria histórica de nuestro pueblo, no lo es menos la actualidad y vigencia de su labor apostólica y sus mensajes de fondo. De la labor apostólica de San Vicente me permito destacar, por su actualidad: la especial incidencia de su predicación en la conversión de las personas y las costumbres sociales; su incansable labor misionera y su constante trabajo por la evangelización, anunciando a Jesucristo; y su tarea siempre a favor de la paz, la concordia, la comunión en la sociedad civil y en la Iglesia.

Es muy necesario en este época seguir diciendo a aquellos que deseamos vivir como cristianos y, a la vez, transmitir la fe -sacerdotes, consagrados, padres y abuelos, educadores, catequistas…-, que importa mucho ser personas que partamos de habernos encontrado con el Señor, y que deseamos –con la ayuda de su gracia- convertirnos a Él, procurando que su persona y mensaje sean determinantes en nuestra vida, que Él sea el “primero y el último” en el horizonte de nuestro existir.

En nuestros tiempos, además, es necesario promover una permanente ansia
evangelizadora y misionera en cada uno de nosotros, en nuestras comunidades y
parroquias, en nuestra Iglesia; con el deseo fuerte de que el Evangelio llegue a todos, de que el Señor sea conocido por todos, especialmente por nuestros niños y jóvenes, siendo esto determinante en nuestras tareas eclesiales. Iglesia en salida, en conversión pastoral, pendiente de trasmitir la fe por todos los medios. Ese es el fondo de toda la pastoral diocesana que impulsamos y que es recogida y ofrecida como instrumento orientador, de referencia, en el Plan Diocesano de Pastoral de todos estos años, y que está profundamente influenciada por las enseñanzas del Papa Francisco, desde “Evangelii Gaudium” hasta “Christus Vivit”.

Igualmente hoy son de actualidad y nos resultan luminosos los ejemplos de pacificación y creación de unidad que jalonan la vida de San Vicente Ferrer. En estos tiempos, no digamos en estas fechas concretas tan agitadas, urge ser personas de concordia y promotores de una sociedad asentada en la verdad, en los grandes valores, precisamente en momentos de rabiosos individualismos de todo tipo que fraccionan todo: familias, pueblos, naciones. Igualmente es necesario ser personas constructoras de comunión dentro de la Iglesia, de amor a la Iglesia, abiertos a sumar eclesialmente más allá de mi persona y de los míos. La comunión entre cristianos, parroquias, movimientos, comunidades y realidades eclesiales es esencial en nuestro ser discípulos, como nos pidió el señor, y en la eficacia de nuestra evangelización.

Demos gracias a Dios por todo el bien derramado por su Misericordia en nuestra
diócesis a lo largo de este Año Jubilar. Pidiéndole, por intercesión de San Vicente, que siga iluminando el camino de aquellas iniciativas que especialmente tienen relevancia para la evangelización, la transmisión de la fe y la formación de nuevos discípulos y apóstoles, y que han ido tomando cuerpo en estos últimos tiempos, como son: la revisión y renovación del Directorio Diocesano de Iniciación Cristiana; las catequesis de adultos para la recepción del Sacramento de la Confirmación; la iniciación de un movimiento-servicio diocesano para los niños/as después de la Primera Comunión (ITIO); la Escuela Diocesana de Tiempo Libre (Jaire), oficialmente reconocida; el proyecto de conjunción nueva y relanzamiento de los instrumentos formativos diocesanos: Cátedra de San Juan de Ávila, Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Escuela de Agentes de Pastoral; la revitalización identitaria de nuestros colegios y la realización del próximo Congreso Diocesano de Educación en Orihuela; las aportaciones a la formación del laicado en el camino hacia su Congreso Nacional.

Que la gracia recibida en este Año Jubilar siga actuando en nosotros, manteniéndonos en el camino de la conversión al Señor en todos los aspectos de nuestra vida, despertándonos constantemente el ansia de llevar el mensaje del Evangelio, de dar a conocer al Señor Resucitado, y de nacer cada día como constructores de paz y de comunión en la Iglesia, en la sociedad, en las familias, las personas.

Santa María, que en su imagen de Ntra. Sra. de los Desamparados, nos ha visitado
reiteradamente en este Año Jubilar (en Benidorm, Elche, Novelda, San Vicente del
Raspeig y Orihuela), siga cuidando como madre, de nosotros, de nuestras comunidades y de nuestros hermanos más necesitados en sus diversas pobrezas. Y San Vicente, siga intercediendo, como patrono, por nuestra Iglesia de Orihuela-Alicante.

Con estos deseos y en este radiante tiempo pascual, recibid mi fraternal saludo y mi
bendición. Demos gracias a Dios.

+ Jesús Murgui Soriano.
Obispo de Orihuela-Alicante.

Mons. Jesús Murgui Soriano
Acerca de Mons. Jesús Murgui Soriano 135 Articles
Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.CARGOS PASTORALESFue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979.Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca.El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.