Valemos por lo que somos, no por lo que hacemos o tenemos

Mons. Celso Morga                 Querido fieles: Iniciamos el mes de mayo con la fiesta de san José obrero, patrono de los trabajadores, fecha que coincide con el Día Mundial del Trabajo. La celebración litúrgica fue instituida en 1955 por el papa Pío XII. San Juan Pablo II en su Carta encíclica Laborem exercens (“Mientras trabajamos”) destacó que “mediante el trabajo la persona humana no solo trasforma la naturaleza, adaptándola a sus propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como persona humana”. San José nos ayude a todos a unir nuestros esfuerzos para construir una sociedad más justa y solidaria, que respete de verdad y en todas sus dimensiones a la persona humana y al trabajo que desarrolla. No podemos perder de vista nunca que la persona humana vale infinitamente más por lo que es que por lo que hace o tiene.

San Juan Pablo II dijo también en el Jubileo de los trabajadores del 2000 que “cuanto se realiza al servicio de una justicia mayor, de una fraternidad más vasta y de un orden más humano en las relaciones sociales, cuenta más que cualquier tipo de progreso en el campo técnico”. El ejemplo y la protección de san José venga a dignificar a todo ser humano que sufre por falta de trabajo o insuficiente remuneración salarial, en especial donde hay que asistir y alimentar a niños, enfermos, ancianos o discapacitados.

Todo el mes de mayo, por otra parte, está dedicado tradicionalmente a María, esposa de san José y Madre del Señor. La Virgen María concibió a Cristo, el Hijo de Dios, por medio del Espíritu Santo. La Virgen María, como Abraham no entendió cómo Dios llevaría a cabo lo que le estaba pidiendo. Pero ella, al igual que Abraham, fue obediente a Dios y confió plenamente en Él. La Virgen María aceptó aquello que Dios le pedía con profunda humildad y entrega total.

Como enseña el Concilio Vaticano II: “El Padre de la misericordia quiso que precediera a la encarnación la aceptación de la Madre predestinada, para que, de esta manera, así como la mujer contribuyó a la muerte, también la mujer contribuyese a la vida” (Lumen Gentium 56). Por esta razón se llama a María nueva Eva. Desde toda la eternidad, Dios había establecido que la salvación de la humanidad iría unida  a la cooperación voluntaria de la bienaventurada Virgen María como Madre del Mesías. La Virgen María es nuestra Madre, ejemplo y modelo para nuestra vida cristiana. Vamos a aprovechar este mes de mayo para acogernos a su ternura maternal y para imitarla como la primera discípula de su Hijo.

+ Celso Morga Iruzubieta

Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Celso Morga Iruzubieta
Acerca de Mons. Celso Morga Iruzubieta 47 artículos
Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.