Un estado del corazón

Mons. Àngel Sainz Menenses           En muchas ocasiones al saludar a grupos de personas, me brota una espontáneamente la siguiente expresión: « ¿qué tal, jóvenes?». La gente lo agradece, sobre todo si la media de edad del grupo en cuestión hace tiempo que se alejó de la juventud. En una ocasión con motivo de la Visita Pastoral, después de saludar así en una residencia de personas jubiladas, una señora me respondió agradecida: «¡Ay, señor Obispo, como se nota que estamos en el Año de la Misericordia!». Entonces  le expuse lo que digo siempre, es decir, que dos características propias de la juventud son la insatisfacción y el inconformismo, y que un corazón insatisfecho e inconformista  siempre es joven, sin importar lo que diga el DNI; y a la vez, un corazón satisfecho y conformista, que no lucha por cambiar las cosas en la propia vida, en la Iglesia y en el mundo, es un corazón envejecido.

Por eso me han resonado con particular agrado unas palabras del papa Francisco en la nueva exhortación apostólica. Dice así: «Ser joven, más que una edad es un estado del corazón. De ahí que una institución tan antigua como la Iglesia pueda renovarse y volver a ser joven en diversas etapas de su larguísima historia. En realidad, en sus momentos más trágicos siente la llamada a volver a lo esencial del primer amor» (Christus vivit 34).

Por eso hay que evitar dos peligros: la actitud de refugiarse en el pasado por miedo al presente y más aún al futuro; o la actitud de adaptarse al mundo, a las modas, de pretender caer bien recortando el contenido del Evangelio. El Papa continua afirmando que la Iglesia «es joven cuando es ella misma, cuando recibe la fuerza siempre nueva de la Palabra de Dios, de la Eucaristía, de la presencia de Cristo y de la fuerza de su Espíritu cada día. Es joven cuando es capaz de volver una y otra vez a su fuente» (n. 35)

Se trata de renovarse para ser siempre joven ya que Cristo hace nuevas todas las cosas. La renovación se realiza en virtud de su misterio pascual, el misterio de su muerte y resurrección, y comienza en nosotros por el sacramento del Bautismo, que constituye el nacimiento a la vida nueva; por Él hemos sido constituidos criaturas nuevas: “toda persona que está en Cristo es una creación nueva” (2Cor 5:17).  Una nueva creación que nos hace hijos de Dios Padre, miembros de Cristo y templos del Espíritu Santo. Somos hijos amados de Dios Padre y estamos llamados a vivir esa realidad filial en familia, en Iglesia. Dios Hijo, Jesucristo, nos llama a vivir en unión con Él y nos hace partícipes de su misión evangelizadora. Dios Espíritu Santo nos renueva, nos dinamiza e impulsa en dicha misión con su fuerza transformadora.

La Iglesia vive en renovación continua y su historia está jalonada por grandes  momentos de renovación. Recordemos, por ejemplo, la fundación y la reforma de órdenes religiosas por parte de  san Benito de Nursia en el siglo VI, san Bernardo de Claraval en el siglo XII, san Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán en el siglo XIII, santa Teresa de Ávila, san Juan de la Cruz, san Ignacio de Loyola, san Francisco Javier, san Carlos Borromeo y san Felipe Neri, en el siglo XVI. Se trata de personas que han dejado actuar al Espíritu Santo en sus vidas para la reforma de la Iglesia, para su renovación.

El tiempo pascual del año 2019 que estamos viviendo es único e irrepetible, y ha de ser un momento especial de gracia para cada uno de nosotros y para toda la Iglesia. Vivámoslo desde la esperanza, conscientes de que se puede producir un cambio significativo en nuestro interior; también en nuestra comunidad, en la Iglesia y en el mundo entero. Que María nos ayude a vivir intensamente el camino pascual y a prepararnos para recibir el Espíritu Santo en Pentecostés.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.