Apuntarse a la clase de Religión es una decisión acertada

Mons. Julián Ruiz Martorell           Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz. Cuando se trata de tomar decisiones que tendrán consecuencias en el futuro, hacemos balance de las posibilidades, sopesamos aspectos, valoramos criterios. Porque somos conscientes de nuestra responsabilidad. Del mismo modo, cuando hemos de acompañar a los demás en sus decisiones o somos nosotros mismos quienes decidimos por otros, nuestro compromiso aumenta y deseamos acertar.

Es importante apuntarse a la clase de Religión por diversos motivos. El primero es que la educación ha de ser integral, en todos los aspectos, en todas las dimensiones de la persona, también en su perspectiva trascendente. El ser humano también es apertura. La enseñanza nos invita a lanzar la mirada hacia adelante, a caminar en un proceso continuo de crecimiento, a otear nuevos horizontes, a escuchar las resonancias que acompañan a la humanidad de cualquier siglo y en cualquier circunstancia.

La enseñanza de la Religión comprueba que, desde las culturas más antiguas, siempre ha habido en la humanidad un impulso, un horizonte que va más allá de lo que podemos ver y palpar. Hay un mundo de valores que se traducen en cultura, en el sentido genuino de cultivo de la personalidad.

En la cultura occidental, nuestro imaginario colectivo está cuajado de referencias religiosas, desde las expresiones artísticas en la arquitectura, la pintura, la escultura, la orfebrería, la música, la danza, el teatro, el cine y todas las artes escénicas, hasta las indelebles huellas que aparecen en la literatura y las manifestaciones del lenguaje tanto culto como popular.

Aparecen resonancias religiosas en el calendario, las fiestas, las celebraciones, las romerías. El paisaje, los nombres de las cumbres, de los valles, de los ríos, nos remiten a personas y acontecimientos en los que la religión ha estado y está presente. Los nombres de las ciudades y los pueblos mantienen vivo el recuerdo y la memoria de hechos trascendentales vinculados con la religión.

La clase de Religión se imparte según unos planteamientos didácticos y pedagógicos equiparables al resto de asignaturas fundamentales. Los profesores poseen una cualificación, una preparación y una titulación. Conocen desde dentro el sistema educativo y forman parte activa de la comunidad educativa. Además, trabajan con enorme dedicación personal y profesional. Viven con entrega y generosidad su especial vocación como docentes. En algunos casos, recorren centenares de kilómetros en desplazamientos que realizan sufriendo las inclemencias del tiempo. Con lluvia y granizo, con nieve y calor. Con madrugones y atardeceres que se prolongan hasta caer rendidos, dedicando mucho tiempo a actividades que hay que preparar o a ejercicios que se deben evaluar.

La clase de Religión no se improvisa. Por eso, tampoco se debe improvisar una decisión tan importante como es apuntarse a una apasionante asignatura que abre la mente, dilata el corazón y ensancha los pulmones. Abre la mente a todas las culturas. Dilata el corazón a todos los sentimientos, especialmente el afecto hacia las personas más vulnerables. Ensancha los pulmones para poder respirar con amplitud el espíritu de los valores más genuinos de la humanidad.

No lo dudéis: apuntarse a la clase de Religión es una decisión acertada.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+  Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.