Ante el 1 de mayo: saber y actuar

Mons. Salvador Giménez                Queridos diocesanos: Todo católico debe conocer el pensamiento de la Iglesia ante la problemática social que continuamente se nos plantea. Con más fuerza alrededor del 1 de mayo, Fiesta del Trabajo. Al ser un aspecto fundamental de las relaciones del ser humano con los demás y con su entorno, se producen distintos matices según las circunstancias y las épocas convirtiéndose en un tema permanente de estudio y de reflexión. También de toma de decisiones y de actuación personal y colectiva.

Hago, una vez más, una llamada para leer el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Comprobaréis los ámbitos relativos al desarrollo social de la persona y la palabra que la Iglesia ha pronunciado para iluminar las diversas situaciones a lo largo de la historia. El objetivo de estas líneas no es dar una lección sobre esta cuestión para aumentar vuestros conocimientos, sino ofrecer el título de algunos documentos para leer y argumentar y, lo que es más importante, para actuar con criterio en la vida diaria.

Hay una primera afirmación elemental a tener en cuenta: el Evangelio ha sido vivido y anunciado en circunstancias históricas diversas. En los últimos veinte siglos en la sociedad se han producido cambios verdaderamente sorprendentes, desde la aceptación

de la esclavitud y la organización política del imperio hasta la Declaración de los Derechos Humanos, las democracias y la utilización de las nuevas tecnologías con la carrera espacial y la globalización. En todas las épocas miles de personas han aceptado con mucha felicidad el anuncio del mensaje de Jesucristo y ello ha sido motivo para querer transformar el mundo siguiendo los planes bondadosos de Dios. Ha habido sus luces y sus sombras que permite a todo cristiano reconocer y agradecer los logros y revisar y luchar contra el pecado del odio entre hermanos, del enfrentamiento entre clases y culturas, del egoísmo en la  acumulación de riqueza que produce injustas desigualdades entre personas y pueblos.

Quiero reducir mi comentario a nuestra época iniciada, más o menos, en el siglo XIX, en la llamada revolución industrial donde ya hubo mucha preocupación eclesial y una respuesta significativa en la encíclica Rerum Novarum del papa León XIII, en la que propone importantes medidas relativas al trabajo, al salario, a una mayor distribución de la propiedad, a unas condiciones laborales que garanticen la seguridad, a un reconocimiento del derecho de asociación.

En los años treinta del siglo pasado el papa Pío XI publica la encíclica Quadragesimo Anno tras los efectos de la Gran Guerra y la consiguiente crisis económica. En tiempos de la guerra fría, después de la Segunda Guerra Mundial, el papa Juan XXIII publica las encíclicas Mater et Magistra y Pacem in Terris. Vendrán luego los documentos del Concilio y, sobre todo, la constitución Gaudium el Spes. El papa Pablo VI aborda este cuestión en la Populorum Progressio, y san Juan Pablo II, en un largo pontificado publicó varios documentos entre los que destaca la encíclica Laborem exercens, y el papa Benedicto XVI su encíclica Caritas in Veritate.

Por último quedan los escritos y las numerosas declaraciones del actual pontífice, el papa Francisco, que consigue que repitamos sus ideas en múltiples foros: Iglesia pobre para los pobres, en salida, las periferias geográficas y existenciales… y tantas otras. Las actuales relaciones sociales, laborales y políticas tienen un largo camino de recorrido teórico en la Iglesia. Hace falta que ahora todo cristiano lo conozca y tenga el criterio adecuado para aplicar estas enseñanzas a su vida diaria, en la familia, en la empresa, en la sociedad, en la calle…

Con mi bendición y afecto.

† Salvador Giménez Valls

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
Acerca de Mons. Salvador Giménez Valls 167 Artículos
Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.