Manos Unidas con las víctimas ciclón Idai

Para responder a las peticiones de ayuda recibidas desde Mozambique, Malawi y Zimbabwe, países más afectados por el ciclón Idai, Manos Unidas ha abierto una cuenta de emergencia.

Con el objetivo de dar respuesta a las peticiones de ayuda que está recibiendo desde Mozambique, Malawi y Zimbabwe, los tres países más afectados por el paso del devastador ciclón Idai (y el posterior paso de ciclón Kenneth) que han dejado a su paso un reguero de muerte y destrucción, Manos Unidas ha abierto hoy una cuenta de emergencia.

Poco más de un mes después del paso del ciclón Idai por la región central de Mozambique, un nuevo ciclón, Kenneth, ha dejado un rastro de destrucción en la zona nororiental del país.

Desde Pemba, la ciudad portuaria capital de la provincia de Cabo Delgado, donde Kenneth ha golpeado con más fuerza, recibimos el testimonio del obispo Luiz Fernando Lisboa, quien se congratula de que se “hayan evitado muchas muertes gracias a las medidas de prevención y de la evacuación de personas en las zonas de riesgo”.

“El ciclón Kenneth cambió de ruta y alcanzó de pleno a nuestra provincia de Cabo Delgado. No tenemos todavía la noción exacta de todo lo que ha supuesto, porque todavía hay muchas áreas incomunicadas. Aunque sí sabemos de muy pocas pérdidas de vidas humanas, gracias al buen Dios”, relata el prelado. Sin embargo, los daños materiales han sido muy elevados: “En los distritos más afectados, Macomia e Isla de Ibo, hay mucha desolación. En Macomia hay muchas edificaciones -escuelas, casas, tiendas…- destechadas y otras muchas derruidas. En Ibo, cerca del 90% de las casas han sido destruidas”, explica el obispo.

Aunque el ciclón Kenneth ya ha perdido intensidad, está previsto que las fuertes lluvias continúen unos días más, con el consiguiente riesgo de inundaciones.

La situación es, según del obispo Luiz Fernando Lisboa, de “alerta total”. “Las oraciones de todos están siendo muy importantes”, asegura.

Manos Unidas ha aprobado el quinto proyecto de ayuda de emergencia, por importe de 49.059 euros, destinado a proveer de alimentos y purificadores de agua potable para 1.400 familias de la zona de influencia de las misiones de Esmabama.

La Asociación Esmabama, con quien Manos Unidas ya ha trabajado anteriormente, ha solicitado ayuda de emergencia a Manos Unidas para poder proporcionar un kit de subsistencia para 1.400 familias de la zona de influencia de las misiones de Estamquinha, Magunde, Baranda, y Machanga, consistente en un lote de alimentos básicos para cada familia: harina, azúcar, frijoles, aceite y purificadores de agua.

Los beneficiarios del proyecto serán unos 7.000 habitantes de las misiones de Esmabama que se encuentran en una situación muy dura tras el paso del ciclón IDAI.

Manos Unidas ha aprobado el cuarto proyecto de ayuda de emergencia, por importe de 34.523 euros, destinado a proveer de alimentos, productos de higiene y agua potable, durante tres meses, a 123 internos y chicos acogidos en el orfanato de Sao Jeronimo, en Beira.

Los Padres Somascos de la ciudad de Beira solicitan ayuda de emergencia a Manos Unidas para poder alimentar, al menos durante tres meses, a 123 menores, internos y acogidos tras el ciclón en el orfanato Sao Jerónimo. Además, con el importe recibido podrán potabilizar el agua que necesitan consumir y comprar utensilios básicos de cocina y productos de higiene.

Asimismo, precisan apoyo para la rehabilitación de los huertos y de los edificios que han quedado sin cubierta.

Los beneficiarios del proyecto serán los 80 internos, 40 menores acogidos y los tres padres somascos que trabajan en el centro.

La comunidad somasca, que llegó a Mozambique de la mano de los combonianos, siempre están en contacto directo con la juventud. Viendo el completo abandono en que se encontraban en Beira los niños de la calle, los padres somascos decidieron dedicarse de pleno a estos niños y jóvenes desarraigados, lo cual está en perfecta sintonía con su carisma.

Manos Unidas ha aprobado el tercer proyecto de ayuda de emergencia, por importe de 31.708 euros, destinado a proveer de alimentos a 7.500 personas en la ciudad de Beira.

El proyecto se localiza en la ciudad de Beira donde, el pasado 14 de marzo, tocó tierra el ciclón Idai, que ha dejado un rastro de muerte y destrucción. Beira, la tercera ciudad de Mozambique, quedó prácticamente destruida por la fuerza del viento y anegada por las aguas. La mayoría de sus habitantes, que ya antes vivían en condiciones muy precarias, lo han perdido prácticamente todo.

La Archidiócesis de Beira a través de Cáritas Diocesana pide ayuda de emergencia a Manos Unidas para proporcionar un kit de subsistencia alimentaria para 1.500 familias. Con el importe solicitado se comprarán 15.000 kg de harina de arroz, 3.000 kg de azúcar, 9.000 kg de frijoles, 1.500 litros de aceite y 1.500 kg de sal. Además, se dedicará una partida al transporte, organización y reparto para 7.500 personas. El importe total de este proyecto es de 31.708 euros.

Manos Unidas ha aprobado el segundo proyecto de ayuda de emergencia, por importe de 7.478 euros, destinado a socorrer a los internos del orfanato de la Casa do Menino Jesús, situado en Amatongas, Mozambique.

El proyecto de emergencia se va a desarrollar en el distrito de Mussorize, situado en la provincia de Manica, donde la violencia del viento y la lluvia, provocados por el ciclón Idai, han sido de tal magnitud que han desaparecido las cosechas y casi la totalidad de las pequeñas casas de barro y tejados de chapa con todo lo que contenían en su interior.

La hermana Tendai, de la Congregación do Menino Jesús, ha solicitado ayuda de emergencia a Manos Unidas para poder alimentar y proporcionar material escolar y de higiene, al menos durante dos meses, a los 60 internos que tienen acogidos en la Casa do Menino Jesús. Además, solicitan apoyo para proporcionar lonas de plástico con las que cubrir las viviendas de 100 familias que han identificado con mayor grado de vulnerabilidad.

Los beneficiarios del proyecto serán los 60 alumnos del orfanato y los 1.000 habitantes del puesto administrativo de Amatongas.

El distrito de Mussorize en la provincia de Manica, está situado en el centro de Mozambique, a unos 250 Km. de la ciudad de Chimoio, capital de la provincia. Los cerca de 280.000 habitantes de Manica, viven en una de las zonas más pobres y abandonadas del país, dedicados exclusivamente a la agricultura de subsistencia en pequeños huertos familiares y del pequeño comercio de la reventa de los artículos que adquieren en Chimoio.

Recibimos noticias de Zimbabwe, donde el paso del ciclón Idai, convertido en lluvias torreciales, ha causado daños incalculables en las provincias de Mutare y Masvingo, fronterizas con Mozambique.

Por el momento, en la diócesis de Mutare hay 302 muertos y 155 desaparecidos. Además, se han contabilizado más de 600 hogares destruidos y numerosos puentes y carreteras gravemente afectados. «La climatología está retrasando los recates y, por si fuera poco, no disponemos de gasolina ni de vehículos para acceder a la gente», nos informan desde la diócesis.

«Hay poblados aislados, con numerosos hogares enterrados bajo el lodo, a los que no podemos acceder para ofrecerles cobijo, agua y alimentos», aseguran los religiosos católicos con quienes Manos Unidas lleva años trabajando.

«El daño fue grande en la escuela secundaria de St. Charles Lwanga en Chimanimani, donde hubo unos importantes movimientos de tierra desde la montaña, con barro y rocas que arrasaron el dormitorio donde dormían 48 estudiantes. La mayoría pudieron salir pero lamentablemente 3 niños y el guardia de seguridad quedaron atrapados, consiguiendo finalmente rescatar con vida a uno de ellos», lamentan nuestros socios locales.

El obispo de Mutare, el reverendo Paul Horan, describe el panorama al que se van a enfrentar todas estas personas cuando las aguas hayan vuelto a su cauce:

Manos Unidas ha aprobado el primer proyecto de ayuda de emergencia, por importe de 18.157 euros, destinado a socorrer a la población afectada por el paso del ciclón Idai por Amatongas, Mozambique.

Los Hermanos del Sagrado Corazón, que dirigen la escuela y el internado de la misión de Amatongas, nos han pedido ayuda humanitaria para alimentar, al menos durante dos meses, a los 200 internos que tienen acogidos. Además, solicitan nuestro apoyo para rehabilitar los tejados del dormitorio del internado femenino y del salón de la escuela, arrancados por la fuerza del viento, y para comprar lonas de plástico con las que cubrir las viviendas de las 500 familias que han identificado con mayor grado de vulnerabilidad.

Los beneficiarios del proyecto son los 4.000 habitantes del puesto administrativo de Amatongas y los 200 internos de la escuela.

Amatongas está situada en la provincia de Manicas, en la región central de Mozambique, una de las más pobres del país. Probablemente, ninguno de los cerca de 30.000 habitantes del distrito pudo imaginar nunca que la violencia del viento y la intensidad de las lluvias provocadas por el ciclón Idai iban a arrasar con las cosechas y con casi la totalidad de las pequeñas casas de barro y tejado de chapa. En cuestión de horas, estas personas lo perdieron prácticamente todo, excepto la ropa que llevaban puesta.

Manos Unidas lleva años con los hermanos del Sagrado Corazón, en Amatongas.

Tras el paso del ciclón Idai, que ha afectado gravemente a gran parte de las instalaciones y huertos de la misión, apoyaremos a la población de Amatongas tanto en la primera emergencia como en las posteriores labores de reconstrucción.

En este vídeo puedes hacerte una pequeña idea del antes y el después del paso de Idai por Amatongas.

En Mozambique, donde Idai ha desatado toda su fuerza, los muertos podrían superar el millar, según fuentes oficiales, y los daños, en estos momentos, son incalculables. Las lluvias no cesan de caer y con ellas aumenta el número de edificios e infraestructuras destruidos.

En Malawi y Zimbabwe, donde Idai llegó transformado ya en tormenta, las inundaciones han causado, también, decenas de muertos y daños también muy considerables.

“En Manos Unidas hemos recibido con gran preocupación y tristeza las noticias provenientes de unos países en los que llevamos trabajando décadas. Malawi, Mozambique y Zimbabwe están entre las naciones más pobres del mundo y para nosotros es prioritaria la cooperación con ellos. De hecho, Manos Unidas es una de las pocas ONG españolas que está presente, con proyectos de desarrollo, en los tres países afectados”, asegura Beatriz Hernáez, coordinadora de proyectos de Manos Unidas en África Austral.

Las organizaciones de ayuda internacional aseguran que la tormenta es el peor desastre que ha sufrido el sureste de África en dos décadas.

En estos momentos, estamos en contacto con nuestros socios locales, la mayoría de ellos congregaciones religiosas, que, con grandes dificultades por los daños en las infraestructuras de comunicación, nos están informando de lo dantesco de la situación. “Las edificaciones que han aguantado se han convertido en refugio de cientos de familias que han perdido todo. En las calles de la ciudad todo es un caos, no hay farolas, los árboles bloquean las calles y las tiendas y mercados están cerrados”, relata Beatriz Hernaez, haciéndose eco de los mensajes recibidos en estos días.

“Nuestros proyectos de la zona centro de Mozambique, la más afectada por el paso de Idai, han sufrido graves destrozos: infraestructuras destruidas, huertos inundados, colegios impracticables…”, informa Hernáez.

“Desde Esmabama, donde Manos Unidas lleva décadas trabajando, principalmente en proyectos de educación, sanidad, agricultura y seguridad alimentaria, nos han contado que los animales volaban por los aires y que hay zonas rurales totalmente aisladas”, relata Hernáez. “Parece ser que hasta alguna carretera ha desaparecido y ahora es un gran charco de agua en los que comparten espacio cocodrilos y personas subidas a los árboles”, continúa la coordinadora de Africa Austral de Manos Unidas.

“En cuanto se pueda hacer una primera evaluación de los daños, pondremos en marcha las acciones de emergencia que se van a destinar tanto a socorrer a la población damnificada con ayuda de primera necesidad, como a la posterior reconstrucción de lo destruido por el viento y las aguas”, asegura Hernáez. “Cualquier ayuda que nos llegue para atender a estas personas, que lo han perdido absolutamente todo, será bienvenida. Porque las pérdidas no son solo a corto plazo: sin cosechas, el año que viene estas familias tendrán graves dificultades para encontrar un sustento, en países en los que ya se dan con frecuencia emergencias alimentarias.  Además, con las inundaciones y el agua estancada aparecerán, casi con total seguridad, brotes de malaria y enfermedades gastrointestinales e infecciosas, como el cólera”, explica la coordinadora de proyectos de Manos Unidas en Africa Austral.

“No podemos ni imaginar cómo tiene que ser la situación en estos momentos. Mozambique es uno de los diez países más pobres del mundo y las infraestructuras son bastante deficitarias. Por las noticias que van llegando y por las imágenes que hemos visto, cuando bajen las aguas, la cifra de muertos podría multiplicarse, porque, desde Mozambique nos informan de pueblo enteros desaparecidos”, explica la coordinadora de proyectos de Manos Unidas en África Austral.

(Manos Unidas)

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