Me doy de baja…

Mos. Francesc Pardo i Artigas         Los domingos de Pascua leemos como primera lectura de la Misa el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES. Podemos considerarlo como el diario de les primeras comunidades cristianas que continúan la obra de Jesucristo.

La narración de este domingo subraya que “crecía el número de los creyentes, una multitud tanto de hombres como de mujeres, que se adherían al Señor”.

Este hecho me ha llevado a reflexionar sobre nuestro momento actual. Así, a modo de contrapunto, constatamos que algunos hombres y mujeres se dan de baja de la fe y de su pertenencia a la Iglesia. Conocemos este hecho como “apostasía”, porque quienes lo solicitan exigen no ser considerados como bautizados ni como miembros de la Iglesia. Se trata, pues, de un rechazo total de la fe cristiana.

Tales peticiones, cuando son recibidas en el Obispado, además de ser motivo de tristeza, nos cuestionan haciendo que nos preguntemos por los motivos que llevan a esas personas a solicitar la apostasía.

Hay que reconocer que tal decisión es un derecho que tiene toda persona en razón a su propia libertad y amparada, entre otras, por la ley de libertad religiosa. Ello no es óbice para que nos planteemos una serie de interrogantes.

¿Cuál ha sido la experiencia como creyente de la persona que pide la apostasía? ¿Qué tipo de relación ha tenido con la Iglesia o con miembros cualificados de la misma? ¿Se trata de una decisión suficientemente reflexionada o se trata del seguimiento a una propuesta de cierta postura ideológica que se transmite por internet? ¿Es el resultado a las incoherencias y pecados de la Iglesia? ¿Cuál ha de ser nuestra respuesta y reacción?

Hay que ser muy respetuosos con la decisión y por lo tanto anotar en la partida de bautismo la inscripción de apostasía. El respeto a la libertad de decisión de acuerdo con la conciencia de cada cual es la primera actitud.

Es muy difícil conocer a fondo las causas de cada decisión, seguramente son diversas en cada persona: desde aquellas que no han tenido la experiencia de una fe vivida y de pertenencia a la comunidad, los que se han sentido desilusionados por nuestras debilidades y pecados, hasta aquellos que han seguido cierta campaña organizada que promueve la apostasía. Ahora bien, sea cual sea la causa, el hecho no deja de cuestionarnos ya que significa un reto para nosotros los creyentes.

Recuerdo la narración evangélica cuando Jesús pregunta a los suyos si también quieren dejarlo, tal como hacían algunos de sus seguidores. Pedro responde “a quién iríamos, solo Vos tenéis palabras de vida eterna”. Ésta ha de ser también nuestra respuesta.

Debemos preguntarnos por el testimonio que damos a nivel comunitario y personal. Puede ser que la percepción que algunos tienen de la vida cristiana y de la Iglesia sea del todo negativa a causa de algunos hechos que desvirtúan y ensombrecen el Evangelio. También hay que reconocer que con frecuencia se da información de los hechos más negativos de la Iglesia y no de todo aquello que muchos creyentes y muchas comunidades viven y realizan. Recordemos que los papas Benedicto XVI y Francisco explicitan que la Iglesia no crece por medio de proselitismo, sino por atracción.  Es necesario ofrecer signos y hechos que atraigan.

También desearía que quienes se plantean la apostasía se formulasen preguntas. Es una decisión importante, no se trata de un trámite administrativo solicitando que se borre el nombre de socio de una institución. El Bautismo marca profundamente la persona como hijo o hija de Dios, siembra en su vida la simiente de la Vida para siempre, ofrece la gracia, lo convierte en miembro de la familia de Jesús, la Iglesia

¿Se desea renunciar a este regalo que gratuitamente se ha recibido?

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 434 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.