La desconfianza nos enferma, la fe nos rehabilita

Mons. Sebastià Taltavull              Cuando estamos cansados ​​de sentir que vivimos en una sociedad enferma por la desconfianza generalizada, por el miedo al futuro, por el desconcierto del presente, lo primero que tenemos que hacer es no ceder al pesimismo ni dejarnos atrapar por la desesperanza. Hay muchas cosas positivas que deben emerger, mucha buena semilla sembrada que va a nacer y dar fruto. La palabra valiente del Resucitado es «Paz a vosotros», una invitación que irrumpe de una forma nueva e inesperada, un saludo inconfundible que mostrará a perpetuidad el rostro de una identidad que será fuente de confianza. Más aún, propuesta de felicidad para los que deciden ser entusiastas constructores.

A esta voluntad de paz debe seguirle la confianza. La palabra de Cristo resucitado abre perspectivas totalmente nuevas cuando dice «felices aquellos que crean sin haber visto». Una bienaventuranza de hoy y de siempre, cuya actualidad nos afecta y nos hace entender que es desde la confianza que podemos reconocer a Jesús como «Dios» y «Señor». Es lo que espera de nosotros, como lo esperaba de su discípulo Tomás. ¡Nunca la desconfianza! Por otra parte, nuestra adhesión al Señor, como lo fue la de la primera comunidad cristiana, necesita traducirse en hechos que hagan creíble el seguimiento. Este será un testimonio continuado de amor, la caridad en acción, lo que Jesús ha demostrado dando su vida y resucitando para nuestra salvación.

Jesús ama con un amor que nunca decae y que ahora se ofrece pacientemente a todos, incluso a aquellas personas que presentan sus alegaciones, quejas e incomprensiones. Un amor que se ofrece con hechos a aquellos intelectuales que piden sabiduría, o a aquellos otros desconfiados que reclaman pruebas palpables. Hoy se nos pide que superemos esta forma de pensar y damos paso a la confianza, vencer el orgullo personal y dejar que la fe quede rehabilitada. Para ello son necesarios signos de credibilidad, como lo es un trabajo a favor de cualquier carencia, especialmente entre los más pobres, los enfermos y los más vulnerables.

En el rostro del otro, en el encuentro sacramental, podemos experimentar la alegría de «ver al Señor», una vivencia pascual. La Eucaristía nos da la oportunidad de esta nueva visión. Si es así, somos «felices», y quien vive esta felicidad, la comunica, la comparte, hace felices a los demás y responde siempre con un corazón reconciliado, lleno de paz y abierto a la confianza.

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.