¡Cristo vive y es nuestra esperanza!

Mons. Àngel Saiz Meneses            ¡Santa Pascua de Resurrección a todos! ¡Cristo vive y es nuestra esperanza! Hoy quiero hacer referencia a la Exhortación Apostólica postsinodal del Santo Padre Francisco Christus vivit, dedicada a los jóvenes, fruto de la XV Asamblea Ordinaria General del Sínodo de los Obispos que se celebró del  3 al 28 de octubre de 2018, que fue presentada el pasado dos de abril. Las dos primeras palabras del texto, que se convierten en el título de la exhortación, resumen su contenido y nos ofrecen una clave hermenéutica para interpretar todo el texto. El mensaje fundamental que el Papa quiere transmitir, tal como se destacó en la presentación,  es que Jesucristo no pertenece solo al pasado, sino también al presente y al futuro, porque Él es la Vida eterna. Por eso, cada generación de creyentes descubre en él un contemporáneo y un compañero de camino.  El Papa Francisco ha querido que la publicación de este documento tenga lugar en el aniversario de la muerte de San Juan Pablo II, el Papa que escribió la primera Carta a los jóvenes del mundo en 1985, con ocasión del Año Internacional de la Juventud.

Cristo vive y es nuestra esperanza! En el capítulo cuarto de la mencionada Exhortación Apostólica el Papa se refiere al gran anuncio que debemos escuchar atentamente: que Dios es amor, que Cristo te salva y vive, que el Espíritu da vida.  Dios es misericordia, es Amor, nos ama personalmente. La Buena Nueva del Evangelio es que somos hijos de Dios. Estamos llamados a contemplar y a vivir la experiencia del amor de Dios, a contemplar y  hacer experiencia de Dios Padre misericordioso. Estamos llamados a vivir y a ser testimonios de esta experiencia de filiación. También contemplamos la grandeza del ser humano, que es dignificado hasta el punto de ser hijo de Dios, llamado a formar una familia en fraternidad y comunión. Por último, tenemos que vivir la actitud filial confiando plenamente en el Padre y en su providencia amorosa, “como un niño en brazos de su madre” (Sal 130, 2).

Cristo nos salva. Entregó su vida en la cruz para salvarnos; dio la vida por todos y por cada uno de los redimidos. Con san Pablo podemos repetir: «Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Ga 2,20). Desde la contemplación de la cruz percibimos el inmenso amor de Dios a todas las personas, de todos los lugares, de todos los tiempos. Un amor infinito,  encarnado en la actuación misericordiosa de Jesús, que alcanza en la cruz su máxima realización. Lo que da valor redentor a la crucifixión no es tanto el dolor padecido sino el amor inmenso de Dios que no se detiene ante el sufrimiento máximo. Lo que salva a la humanidad  es el amor infinito de Dios encarnado en esa muerte. Pero el Crucificado “resucitó al tercer día, según las Escrituras” (1Cor 15, 4). La Resurrección del Señor es, en definitiva, su consagración  como el Salvador, como el Señor que conquista la vida y domina ya sobre la misma muerte, que ha sido vencida.

 

El Espíritu da vida. Es el principio vivificante de la Iglesia, el “alma de la Iglesia”, el “corazón de la Iglesia”. La caridad cristiana es un amor sobrenatural, y es el horizonte donde el Espíritu Santo coloca a los fieles de Cristo; también  ese mismo Espíritu promueve en nuestro interior una auténtica oración cristiana, viene en ayuda de nuestra flaqueza para enseñarnos a pedir lo que nos conviene; es creador de unidad dentro de la comunidad cristiana a través del vínculo del amor, y también impulsa a entablar relaciones de caridad con todas las personas, sin discriminar a nadie. El Espíritu Santo prepara los corazones  para recibir el anuncio salvador y los dinamiza para que den frutos propios de la vida pascual: amor, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, alegría (cf. Ga 5, 23). ¡Santa Pascua una vez más a todos vosotros!

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.