¡Aparece la claridad de un nuevo día!

Mons. Sebastià Taltavull         Las siete palabras de Jesús en la cruz no han sido la «última palabra» de la historia, ni tampoco la última palabra que Dios ha dicho a una humanidad perpleja y desorientada, pero con ganas de saber cuál es la palabra verdadera, fiable y definitiva, aquella palabra que —solo ella— puede llenar de sentido cualquier vida hacia un horizonte de plenitud, un destino de vida para siempre. Las últimas siete palabras han sido el antes de una muerte anunciada, pero asumida por amor. Jesús había dicho que «nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13). Es a todos y a todas a quien nos ha llamado «amigos suyos».

Este Jesús «se hizo semejante a los hombres y, tenido por un hombre cualquiera, se humilló y se hizo obediente hasta la muerte, y una muerte en cruz. Por eso Dios lo exaltó y le dio el nombre que está por encima de todo nombre, para que al nombre de Jesús caigan de rodillas todos los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra, y todos reconozcan que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.” (Flp 2,7-11). Meditando este anuncio de la Resurrección queda claro que la muerte no es una luz que desaparece, sino una lámpara que se apaga cuando aparece la luz del nuevo día.

Por ello, en la noche santa de Pascua hemos cantado «Esta es la noche en la que, con el fuego de una columna luminosa, desvaneció la tiniebla del pecado; la noche que vuelve a la gracia y asocia con los santos a los que hoy, en todas partes, creen en Cristo; la noche en que Cristo, rompiendo las ataduras de la muerte, ha ascendido victorioso de los infiernos… ¡Oh, incalculable predilección con la que nos has amado!». Así las cosas, es posible todavía pensar que —como dice el papa Francisco— hay cristianos cuya opción parece la de una Cuaresma sin Pascua? Hay que hacer este paso definitivo de conversión y creer que « la resurrección entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección.»(EG 276).

Si el domingo de Ramos decía que la verdad de la cruz de Jesús no es una fake news, una noticia falsa, con mucha más razón hoy tenemos que proclamar con fuerza que la Resurrección de Jesucristo es la verdadera y más buena noticia que nos haya podido llegar y se haya proclamado a la humanidad. Desde ahora su proyección es infinita y nuestro ardor apostólico para extenderla, incansable, fiados de quien nos ha dicho “No temáis! No os dejaré huérfanos! Yo estaré siempre con vosotros, todos los días!”

¡Felices Pascuas! ¡Felicidades! ¡Aleluya!

 

Con todo mi afecto y bendición,

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

 

 

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
Acerca de Mons. Sebastià Taltavull Anglada 67 Artículos
Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología.El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática.CARGOS PASTORALESEl mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984).Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989.Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005).El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998.Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar.Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales.Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.