Prólogo de la Semana Santa en Lugo 2019

Mons. Alfonso Carrasco          Se cumplen en este año 350 del aniversario de la institución de la “Ofrenda al Santísimo Sacramento” por la Junta del Reino de Galicia. Esta conmemoración nos invita a avivar la memoria de nuestra tradición espiritual y cultural, que es, en realidad, la de este Pueblo que cada año se reúne en primavera, para celebrar en la Semana Santa el misterio de su fe: tenemos un Salvador, Jesucristo, que entregó todo su ser por nosotros, que aceptó la cruz para abrirnos el camino de la vida en comunión con Él.

El triduo pascual que conmemoramos inicia con el Jueves Santo, día de la institución de la Eucaristía y del lavatorio de los pies, del sacramento de la comunión eclesial y del mandamiento nuevo del amor, como anticipación de todos los acontecimientos con los que Cristo cumplirá su misión, hasta la “Pascua florida” en la que nos alegra la noticia de nuestra salvación.

Para muchas mentalidades que nos rodean, podríamos contentarnos con las enseñanzas y las ideas de Jesús. Pero nosotros, en cambio, con los actos de la Semana Santa demostramos que necesitamos y, de hecho, tenemos mucho más: su persona y su compañía verdadera, un amor real —humano y divino— que se sacrifica por nosotros, en el que hemos creído y en el que confiamos, manifiesto de modo culminante en la Eucaristía. Anunciamos que el perdón de los pecados, conseguido al caro precio de la sangre, es una gran realidad, como también la resurrección gloriosa, que sucedió al tercer día y que es ya nuestra esperanza indestructible.

La celebración de la Semana Santa, como luego la Ofrenda al Santísimo, expresa el reconocimiento de una presencia y de unos acontecimientos definitivos, en los que vemos la cercanía y la humildad

de Dios, y en los que nos gloriamos por la grandeza del amor y del don de nuestro Señor. Se expresa así el corazón de nuestra tradición más verdadera, nuestro ser Pueblo de Dios, que cree y goza de la comunión con Cristo y que desea incorporar el Evangelio a toda su vida.

Que la Santísima Virgen María, madre de Dios y madre nuestra, nos ayude a participar con fe en las grandes celebraciones litúrgicas, así como en las procesiones y los actos de penitencia o devoción; y nos anime a vivir este tiempo con fraternidad y hospitalidad sinceras. Que su intercesión sostenga a nuestras cofradías, nuestras comunidades y parroquias, para que sean siempre lugares donde recobrar la esperanza y experimentar la verdadera caridad, para que lleguen a ser durante todo el año signos vivos de este gran misterio de la fe que celebramos solemnemente los días de la Semana Santa.

+ Alfonso Carrasco Rouco

Mons. Alfonso Carrasco Rouco
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Nació el 12 de octubre de 1956 en Vilalba (Lugo). Cursó la enseñanza secundaria en el Seminario de Mondoñedo y los estudios de Filosofía en la Pontificia Universidad de Salamanca (1973-1975). Después estudió Teología en Friburgo (Suiza), donde obtuvo la Licenciatura en 1980. Fue ordenado sacerdote el 8 de abril de 1985 en la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. De 1980 a 1981 realiza labores de investigación en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Munich. De 1982-1987: Profesor asistente de la Cátedra de Moral Fundamental de la Universidad de Friburgo. Becario del “Fondo nacional suizo para la investigación” de la Universidad de Munich (1987-1988). En 1989 se doctora en Teología en la Universidad de Friburgo, con la tesis titulada: “Le primat de l’évêque de Rome. Étude sur la cohérence ecclésiologique et cononique du primat de juridiction”. Entre los años 1989-1991 forma parte del equipo parroquial de Santa María de Cervo, encargado de seis parroquias, en la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, donde ejerce también como docente de la “Escuela Diocesana de Teología” . En 1992 se desplaza a Madrid como profesor agregado de Teología Sistemática del “Instituto Teológico San Dámaso”, convirtiéndose en catedrático en 1996. Este mismo año es nombrado consiliario del Centro de Madrid de la AcdP (Asociación Católica de Propagandistas). Desde 1994 a 2000 ejerce como director del “Instituto de Ciencias Religiosas” del Centro de estudios teológicos “San Dámaso” y vice-decano de la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid desde 1998 a 2000. Decano de la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid, desde 2000 a 2003. Durante los años 2001-2006 colabora regularmente en las Teleconferencias de la Congregación para el Clero para la formación permanente del clero (www.clerus.org). En 2004 actúa como relator de la Cuarta Ponencia (“Cómo vivir la comunión en la Iglesia”), y miembro nato de la Asamblea y de la Comisión central del Tercer Sínodo Diocesano de Madrid, clausurado el día 14 de mayo de 2005. Es miembro, además, de la Comisión Teológica Asesora de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española desde 1995; Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Española de Teología y del Consejo Asesor de Scripta Theologica, Communio Nuntium (edición en español) (1992-2005). Fue también, hasta su ordenación episcopal, profesor de Teología dogmática en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid (desde 1996) y director del Departamento de Dogmática de la misma Facultad en 2006. Durante su estancia en Madrid colaboró pastoralmente en la Parroquia de “San Jorge, mártir de Córdoba”.