Participar en confradías y hermandades

Mons. Salvador Giménez           Queridos diocesanos: Me consta que a muchos de vosotros, entre las fiestas populares de nuestros pueblos y ciudades, os agrada que los actos públicos de la Semana Santa sean solemnes, bien organiza-dos y de numerosos miembros. He comprobado que las calles se llenan de gente para contemplar los pasos o momentos significativos de la vida del Señor.

Agradezco vuestro interés por un acontecimiento fundamentalmente religioso que os hace recordar la infancia o la juventud pero que ahora se reduce a ser meros espectadores. En este supuesto os invito a dar un paso más en vuestro compromiso.

Es valioso y digno de agradecimiento el trabajo de los responsables y miembros de las agrupaciones de Semana Santa por mantener la fiesta en la calle. Es un buen motivo para dar público testimonio de la propia fe. En la actualidad parece que esto no es fácil y, aunque nos lo repetimos como un aspecto esencial de la vida cristiana, la tarea de muchos creyentes en estas instituciones provoca contrariedades y pequeños disgustos en amigos y conocidos. Un objetivo que compartimos es el apoyo, la formación y la ayuda mutua para que el compromiso con la fe reporte satisfacción, alegría y orgullo de pertenecer a la comunidad de Jesús, a la propia Iglesia. Orgullo por la pertenencia sabiendo que la humildad en la vivencia y en la transmisión de la fe se antepone a la arrogancia y a la opinión de ser los mejores.

Aunque con diversa gradación e importancia todos tenemos cuidado en estos días de los distintos aspectos de la fiesta pascual: desde la preocupación por organizar las actividades procesionales hasta la celebración en vuestras parroquias de los actos litúrgicos; desde la información horaria distribuida en folletos hasta la participación activa en las agrupaciones; desde el montaje de los pasos o la preparación del local como futuro museo en la calle Caballeros hasta el acercamiento al sacramento de la penitencia para recibir el perdón de los pecados. Todos nos sentimos con una especial vinculación porque perseguimos el mismo fin, seguir a Jesucristo, y permanecer en la Iglesia que acompaña y orienta nuestros pasos.

Con esta nota mi pretensión es mucho más humilde. Pedir a todos que engroséis las listas de las cofradías y hermandades de nuestra ciudad. Que participéis de sus preocupaciones y trabajos como un encargo más de vuestro compromiso eclesial. En otras ocasiones ya he pedido mucho más como corresponde a todo cristiano. Cristo nos exige mucho y nuestra respuesta debe ser a la búsqueda de lo más alto. Pero sería bueno que algunos volvierais a empezar por aumentar el tejido asociativo de nuestras parroquias. Todo cristiano debe tender a vivir la fe en comunidad; debe buscar a los otros para que le ayuden, le refuercen en sus convicciones y le faciliten el compromiso solidario.

Nuestra sociedad está necesitada de organizaciones intermedias que enriquezcan, desde la pluralidad de opiniones, la convivencia, el acompañamiento, la escucha y el encuentro con los demás. Crear grupos que favorezcan el fomento de las artes, del deporte, de la cultura en general como expresión de las propias aficiones y proyectos, redundará en beneficio de la sociedad. Cuantas más instituciones sociales aparezcan tanto más se diversificará nuestra atención de servicio y menos dependeremos de las directrices de unos pocos. Lo mismo en nuestra Iglesia. Conviene que cada uno ponga sus cualidades y habilidades al servicio de la comunidad. Es un modo de desarrollar nuestra generosidad y apoyo al prójimo. Las cofradías os esperan. Hace dos meses celebraron un congreso en nuestra ciudad; impresionaba en las conclusiones la exigencia del voluntariado. A todos nos piden ayuda para ser más. Y para ser mejores. Las cofradías y hermandades están abiertas para recibir con gusto vuestra participación.

Con mi bendición y afecto.

† Salvador Giménez Valls

Obispo de Lleida

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Mons. Salvador Giménez Valls
Acerca de Mons. Salvador Giménez Valls 162 artículos
Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia.CARGOS PASTORALESInició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001.El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.