Leer la Biblia

Mons. José María Gil           No podía dejar pasar esta oportunidad  que ofrece esta Cuaresma sin animarles en esta página a que lean con frecuencia la Biblia, la Sagrada Escritura, donde se contiene la revelación de Dios a los hombres. Aunque sólo fuera por un motivo puramente cultural, pienso que también es importante acercarse al libro más famoso de la historia, el libro de los libros, la Biblia. La Cuaresma es un tiempo especialmente propicio para leer y rezar o meditar  con la Biblia que es la mejor forma de orar, ya que en ella encontramos lo que Dios ha dicho a los hombres y, a la vez, la mejor forma que tenemos de dirigirnos a Él.

Sin un conocimiento de la Biblia y un aprecio por ella no podemos vivir una auténtica vida cristiana: es con la Eucaristía, el mejor alimento espiritual del creyente.  “Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero” (Sal 119[118],105), dice el salmista. San Jerónimo llegó a sentenciar “que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”. (Sobre el Libro del profeta Isaías n.1.2; CCL 73,1-3). Puede que una parte importante de la escasa vitalidad cristiana que muchas veces se aprecia en los católicos esté precisamente en la falta de aprecio por la Sagrada Escritura, por eso nos viene muy bien recordar esta sentencia de san Jerónimo ya que en la vida diaria de muchos de los católicos no es muy frecuente la lectura de la Biblia. La mayoría –y esto sólo los que van a misa–  se conforman con escuchar, gracias a Dios en su propia lengua, los textos bíblicos que allí son proclamados, pero de ahí no pasan.

Es verdad que estamos mejor que antes del Concilio Vaticano II. Esta gran asamblea conciliar impulsó grandemente la presencia y valoración de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, empeño que ciertamente ha producido valiosos frutos. “La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor… Siempre las ha considerado y considera, juntamente con la Sagrada Tradición, como la regla suprema de su fe” (DV 21).

Pero es necesario un mayor esfuerzo todavía y así llevar la Palabra de Dios a la vida religiosa de los creyentes, a sus familias. Tiene que ser nuestro alimento espiritual. En ella encontraremos la luz que nos hace falta para tantos problemas de nuestra vida, los consejos oportunos; el consuelo en los momentos de dolor o sufrimiento; las palabras para expresar nuestra alegría o acción de gracias. Allí, en los profetas, en los salmos, en la historia sagrada del pueblo de Israel veremos las intervenciones de Dios que busca al hombre y que se nos ha manifestado y salvado en su Hijo Jesucristo.

Santa Teresa no recibió una formación bíblica, pero se daba cuenta con claridad que a través de la Biblia podía comprender y expresar mejor la vida y el camino espiritual del cristiano que ella recorrió magistralmente: “¡Quién supiera las muchas cosas de la Escritura que debe haber para dar a entender esta paz del alma!” (7 Moradas 3,13), afirmaba.

En los evangelios nos encontraremos con las enseñanzas maravillosas del mensaje de Jesús, con sus milagros y, sobre todo, con su amor por nosotros. A este respecto, santa Teresa confesaba: “Siempre he sido aficionada y me han recogido más las palabras de los Evangelios que libros muy concertados; en especial, si no era el autor muy aprobado, no los había gana de leer” (Camino 21,4).

Por otro lado, en las cartas de los apóstoles descubriremos la vida de las primeras comunidades cristianas, modelo para la Iglesia de hoy y de siempre.

El poder acceder a la Biblia está al alcance de cualquiera. Por unos poco euros, podemos adquirir unos evangelios de los que leer un trocito cada día, la “dosis” necesaria para iluminar nuestra jornada, la que ahora comienza, con luz y sentido cristiano. Así conocerá usted más a Jesús de primera mano. Prueben y ya verán cómo les engancha. No se puede amar lo que no se conoce y les recuerdo lo que decía San Jerónimo: “ignorar las Sagradas Escrituras es ignorar a Cristo”. Hagamos el esfuerzo de avanzar en su conocimiento y amor.

Con mi bendición, les deseo una feliz semana.

 

+ José María Gil Tamayo

Obispo de Ávila

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Mons. Jose Mª Gil Tamayo
Acerca de Mons. Jose Mª Gil Tamayo 10 artículos
Nacido el 5 de junio de 1957 en Zalamea de la Serena (Badajoz), José María Gil pertenece, desde su ordenación sacerdotal el 7 de septiembre de 1980, al clero de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, en cuyo Seminario realizó los estudios sacerdotales, licenciándose posteriormente en Estudios Eclesiásticos en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.Desarrolló su labor pastoral durante nueve años en pueblos rurales y se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra. En 1992 se hizo cargo de la dirección de la delegación de Medios de Comunicación y de la Oficina de Información de su diócesis, de la que es canónigo de la Catedral Metropolitana de Badajoz.Ha sido profesor del título de postgrado de “Experto en Comunicación” de la Universidad Pontificia de Salamanca y de la Diplomatura en Comunicación Social, promovida en las diócesis cubanas por el Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales y la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Ha sido profesor visitante de la Universidad Católica de El Salvador y ha dictado conferencias en Puerto Rico.En el ámbito internacional ha sido (2001-2011) experto del Comité Episcopal Europeo de Medios de Comunicación (CEEM); colaborador de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL) y ha asesorado sobre temas de pastoral de las comunicaciones a los obispos de las Conferencias Episcopales de El Salvador y de Chile. Ha sido miembro del Comité internacional preparatorio del Congreso Mundial de TV Católicas, celebrado en Madrid en octubre de 2006, dirigiendo también la oficina de prensa de dicho evento.Ha sido portavoz en lengua española de la XIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrado del 7 al 28 de octubre de 2012.Ha desempeñado la tarea de adjunto para lengua española del Portavoz de la Santa Sede durante el periodo de renuncia de Benedicto XVI, Sede Vacante, Cónclave y elección del Papa Francisco, en febrero y marzo de 2013.En la Curia Romana ha sido Consultor del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales (2006-2016).OTROS DATOS DE INTERÉSDurante 13 años (1998-2011) fue Director del Secretariado de la Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española. Ha dirigido también el Servicio de Información de la Iglesia católica en España (SIC)(www.agenciasic.es).Ha sido secretario general de la Conferencia Episcopal Española en el quinquenio 2013-2018.El 6 de noviembre de 2018 se hace público su nombramiento como obispo de Ávila. Sede de la que tomará posesión el 15 de diciembre.